2018: Rumbo a una nueva visión de estado

2018: Rumbo a una nueva visión de estado

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles
es lo inalcanzable. Para los temerosos,
lo desconocido. Para los valientes
es la oportunidad.
Víctor Hugo

La nueva visión de Estado se sustenta sobre las democracias existentes o emergentes como les llaman los modernistas politólogos que tratan de explicar cómo esta nueva visión trata de dar respuesta al preocupante descenso que han tenido en las instituciones de gobierno sobre la aceptación de la ciudadanía. La desigualdad crece, las tensiones políticas son constantes y la estabilidad de sus organismos públicos  se estanca en temas principalmente de corrupción. Esta crisis ha sido producto del nuevo reordenamiento mundial; por un lado la ultra derecha gana terreno y por el otro lado la izquierda trata de no perder lo ganado.

En el caso de nuestro país; el gobierno y sus instituciones pierden credibilidad ante la incapacidad reflejada para revertir la alta demanda ciudadana. No obstante incurrimos en un error tratar de culpar al actual gobierno de esta crisis por la cual atravesamos; todo esto se devenga de la pobre y corta visión que hemos tenido como país en las últimas décadas. Las diferentes fuerzas políticas y ahora en el nuevo bum del empoderamiento de las fuerzas ciudadanas han sido factores determinantes para frenar por completo y poder dar paso a una nueva visión de Estado. Visión que tiene que ser en el sentido de las nuevas reformas que necesita el país para adecuarse precisamente al nuevo reordenamiento mundial que día con día se globaliza a pasos preocupantes.

2018 es un año determinante para el nuevo rumbo que debemos tomar como país y como nación; asegurar la gobernabilidad y dar paso a una nueva funcionalidad y estructuración de nuestras instituciones como una nueva cultura política y administrativa. Otro rubro importante al cual no hemos puesto tanta atención es que debemos empatar y hacer compatible el régimen presidencial con nuestro sistema electoral y de partidos con la única finalidad de que este régimen político y presidencial funcione acorde con nuestro sistema electoral y sus partidos políticos. Esta propuesta de la nueva visión de Estado va enfocada para destrabar lo que mucho se empantana en los congresos para estar viendo punto por punto o en su defecto estar negociando punto por punto la agenda legislativa. Actualmente por darle legitimidad a las fuerzas externas que conforman nuestro sistema político se prostituye de una manera atroz cuando las fuerzas pierden el sentido crítico y velan intereses particulares que a final de cuentas es corrupción disfrazada de protesta ciudadana.

Lamentablemente el asistencialismo y la diversificación que ha sufrido nuestro sistema electoral han provocado que la estabilidad política pueda llevar un rumbo fijo para decidir los grandes temas del país. Muchos expertos en la materia legislativa y en especifico grandes estudiosos del sistema político apuestan a polarizar el país en cuestión de partidos; esto quiere decir estar representados en un sistema bicameral; por un lado apostar a una izquierda o por el otro apostar por una derecha; estos expertos aseguran que sería más fácil llegar acuerdos entre 2 que entre 100 o más corrientes que se presenten ahora con el nuevo fenómeno político como son los candidatos independientes. Lo único que podemos decir a favor de esta teoría bicameral para México es que a final de cuentas las nuevas posiciones o los nuevos cuadros políticos emergen de estas dos corrientes.

A final de cuentas la combinación armónica de las instituciones, la esfera política y sus valores así como los resultados mínimos en materia de seguridad y bienestar social es lo que determina la buena gobernabilidad democrática en nuestro país. Esta nueva etapa de desarrollo político que habremos de tener en este importante proceso del 2018 y como puerta a este tercer milenio; estará determinada por nosotros los ciudadanos a lo cual debemos apostar para tratar de darle un giro al que hacer público y no a las utopías que algunos pretenden seguir vendiendo a lo largo y ancho del país. Es de nosotros la responsabilidad de la construcción de un nuevo proyecto de nación que resulte no como un derecho que tenemos como ciudadanos sino como una obligación hacia nosotros mismos de poder cambiar de fondo los grandes temas del país.

Para finalizar:

La Nueva Visión de Estado es hoy en día y sin duda alguna multifacética. Esta nueva visión debe de tener la cualidad de moverse en todo el espacio de nuestro sistema gubernamental con agilidad para esto los expertos, ubicarla en constantemente, prudentemente y lúcidamente en el centro y no en las extremidades (izquierda o derecha); esto con la finalidad de dar certeza a las múltiples demandas ciudadanas. Esta posición para muchos analistas y políticos suele ser poco atractiva, no obstante, saben muy bien que normalmente resulta efectiva y trascendente para la nación y para los momentos de transformación que estamos pasando. El punto final de esta nueva visión se sustenta en las reformas de Estado que están dando puerta a un nuevo México que poco a poco se convence más de dejar la vieja usanza como una pesadilla pasajera que robo el sueño de un país que trata de salir adelante. ■

 

 

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