Niños y jóvenes viven bajo asedio de la violencia

Niños y jóvenes  viven bajo asedio de la violencia
“Para uno como docente es muy difícil influir en su aprendizaje más allá de su contexto social”, señalan

■ Redes sociales pueden representar una herramienta mal usada: especialista

■ A veces, con apenas 12 o 13 años, “ya tienen la vida destruida por ausencias familiares”

■ Desnudos para conseguir likes; “pasa el pack”, una práctica común entre ellos

■ No nos hemos dado cuenta de repercusiones que tendrá esta situación: especialista

■ Ocho de cada 10 personas asesinadas en la capital son menores de edad: Guerrero

A veces, con apenas 12 o 13 años, los niños zacatecanos “ya tienen la vida destruida por ausencias familiares” ocasionadas por el crimen organizado. Para ellos el Día del Niño, aunque corra el calendario no llega nunca, pues viven circunstancias “que ni los adultos tienen capacidad de digerir”.

Sus experiencias relatan la muerte de un padre, un hermano o un amigo “ejecutados”; el embarazo no deseado de una hermana menor o la angustia de una abuela que teme por sus dos hijos involucrados en sendos cárteles enemigos entre sí.

ES EL TESTIMONIO DE UN MAESTRO RURAL DE NIVEL SECUNDARIA, QUIEN ADVIERTE QUE LOS JUEGOS DE ALUMNOS EMULAN LA CAPTURA DE PERSONAS PARA EL SECUESTRO, O BIEN, SU RESCATE

Sus juegos emulan la captura de personas para el secuestro, o bien, su rescate. Deben vivir, aun cuando no quieran, esta realidad cruda donde no hay un lugar seguro. Ni la casa ni la escuela, mucho menos las calles por las que transitan o viven y en las que las detonaciones de armas de fuego se han convertido en ruidos que salieron de las películas para convertirse en sonidos familiares.

“Para uno como docente es muy difícil influir en su aprendizaje más allá de su contexto social, porque quiere darles a conocer que hay ciertas alternativas de vida, pero están muy influenciados, muy imbuidos por esta situación que a veces toman como modelo para seguir por los rumbos de la delincuencia organizada. Y es muy complicado. Por más que uno le busque”.

El testimonio lo ofrece un maestro rural de nivel secundaria en dos municipios no muy alejados de la capital del estado, que ha tenido que aprender fuera del nuevo programa y el modelo educativos, otros códigos para poder hacer su trabajo, por ejemplo, “que hay alumnos intocables” y a quienes hay que tratar “con pincitas” ante antecedentes como amenazas y persecuciones a maestros y alumnos por parte de ellos o sus familiares.

“Uno debe andar ahí con mucho cuidado y ver cómo sorteas todos esos obstáculos para realizar de una manera tranquila tu trabajo y para tratar de influir en un futuro en la conciencia” de niños y niñas que ejercitan la prepotencia de quien ostenta conocer de primera mano un mundo criminal exhibiendo su membresía o su aspiración a obtenerla, con dijes colgados al cuello en forma de AK-47 o santos nada ortodoxos.

Ya se sabe que la adolescencia y la preadolescencia son etapas de conductas impulsivas. “La literatura nos lo ha dicho, quizá las novelas más crudas, más violentas, tienen como protagonistas a los adolescentes, pero ya verlos así en carne viva, escucharlos hablar, la música que oyen…todo es reggaetón o banda, que es música violenta por antonomasia”.

Se intenta orientar a los alumnos, pese a los obstáculos

“Su desempeño y su relación con otros alumnos es la búsqueda del dominio sobre la sumisión. Entonces uno como profesor está ahí en una situación bastante complicada”.

Los hay también temerosos y conscientes de lo que están viviendo, y que aunque sus padres, tíos o hermanos pertenezcan a algún cártel, no desean participar. Ha notado con gusto, que algunos sucesos o las muertes de familiares o amigos, han influido para que “sientan que realmente no quieren vivir de esa manera”.

“Uno de los niños después de una balacera que hubo me explicaba todo con los términos que usa el crimen organizado: es que van a venir primero por los de bajo, es decir los narcomenudistas, luego por los taxistas y los de las tiendas, los limpiaparabrisas, y luego ya se van por los de arriba.

-¿Cómo sabes eso?

-Es que mi tío trabaja con ‘los señores’.

Cuando a uno le empiezan a platicar trata de desviar la conversación para suavizar, pero ellos siguen platicando. Hay una necesidad de desahogarse.

-Mi abuelita está muy preocupada porque mi tío, el hermano de ese tío –involucrado con “los señores”- trabaja con el grupo contrario”.

Hay una situación sumamente compleja al interior de familias como ésta, divida por la pertenencia de sus miembros a distintos cárteles, dijo el docente.

“Ahí me pongo a pensar en los niños, en las familias, en las mamás, cómo quedan en medio de una guerra estéril, descarnada, que sólo busca hacerse con el dominio de drogas que ni siquiera se quedan aquí sino se consumen fuera”.

Esta realidad violenta “se vive desde la inocencia y el desamparo” o la participación activa o la aspiración de integración, pero es una realidad que rebasa los aleccionamientos morales del “No te involucres” cuando se come, desayuna y cena con ella; si le encuentra en la escuela, en la casa o en la comunidad.

Es una problemática originada por una crisis de inseguridad que tiene detrás la falta de planes y estrategias en la materia “y que está barriendo con todos”, dijo.

“Son necesarios programas más fuertes que busquen arrancar de raíz esta problemática porque el solo hecho discursivo no es suficiente. Lo digo porque nosotros como maestros estamos inmersos en este contexto en el que los alumnos entre broma y broma dan a entender que conocen de la situación que se vive, y de primera fuente”.

En la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto se evalúa, dice el mandatario y su secretario Nuño Mayer, la calidad de la educación cuyos fracasos se achacan al magisterio, pero a los docentes no les han dicho cómo pedirle la terea a un niño con una conducta desafiante.

“Y me cuentan mis compañeros profesores que esta generación que me tocó está un poco más tranquila, porque en las pasadas había niños que vendían droga adentro, traían los celulares, los radios y amenazaban a los intendentes”.

ES UNA PROBLEMÁTICA ORIGINADA POR UNA CRISIS DE INSEGURIDAD QUE TIENE DETRÁS LA FALTA DE PLANES Y ESTRATEGIAS EN LA MATERIA “Y QUE ESTÁ BARRIENDO CON TODOS”, ADVIERTE PROFESOR

El maestro dijo que le gustaría ver a los funcionarios que emiten discursos desde “un cinismo exacerbado”, ya que “uno plagió la tesis y el otro dice ‘ler’”, frente a un grupo “y en una situación de suma violencia como puede ser en un centro escolar en el medio rural”.

“Creo que no basta con culpar a los maestros del retraso educativo cuando en el país hay una situación que sobrepasa todo (…) es el contexto social que está carcomiendo las entrañas y está terminando con las vidas de los estudiantes”, expuso.

En vez de defenestrar a los docentes, hay que defenestrar este contexto social, que también se exhibe en los uniformes raídos de los alumnos que prefieren vivir aunque sea pocos años sin las carencias que han marcado a sus familias.

Las escuelas también tienen carencias, más allá de las materiales, es posible que ocurra como en ésta, que no tengan asignado un maestro de artes.

“Y yo creo que ese es un buen paliativo para ir fomentando otra conciencia, darles a entender que hay una manera de vivir haciendo lo que les gusta. Les gusta mucho dibujar, les gusta mucho la música… e incluso les puede salvar la vida”.

En contra de la niñez operan también prácticas arraigadas en el magisterio, por lo menos de un sector, que no quiere salir de su estado de confort.

“Muchas veces hacen su trabajo en la escuela y después ya no quieren involucrarse en lo que pasa afuera. Pero es preocupante que lleguen los alumnos contándote lo que vivieron el día anterior (…) Y uno a veces se pone a pensar en cómo influir, en cómo hacer para rescatar a esos chicos”.

Estas víctimas colaterales de la Guerra contra el narco iniciada hace más de diez años desde el Gobierno Federal, tienen como única medida de seguridad la inmovilización.

“Me ha tocado estar dando clase mientras se oyen balazos afuera…las medidas de seguridad de las cuales disponemos son solamente no dejar salir a los alumnos a nada, ni al baño. A nada mientras se espera que se regularice la situación”.

-¿Queda algo de niñez en estas vidas?

-“Yo no sé. Porque están enfrentando problemas que a lo mejor ni los adultos tienen capacidad de digerir ¿Qué ganas de vivir te quedan cuando tu padre o tu hermano han sido ejecutados? Entonces es fácil distraerte con un balón de futbol o hacer un dibujo, pero cuando después vuelves la realidad…”.

La niñez en su definición básica dijo, remite al disfrute, a la diversión, a la creatividad. “¿Pero cuando estás en un contexto así que te queda? Yo veía alumnos bastante retraídos. Sabes que es muy difícil tratar de cambiar el cauce a esa vida.

Uno desde ahí, desde la trinchera de estar frente a un grupo trata de influir, de tener injerencia de cierta forma aunque a veces la realidad sí te rebasa, barre contigo y barre con todas tus ganas de hacer algo. La pasividad de la docencia también a veces barre contigo. Total, que llega un momento en que quisieras aventar la toalla. Pero hay que seguir”.

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