Trasladan a reos de Topo Chico a otras prisiones tras motín

Trasladan a reos de Topo Chico a otras prisiones tras motín

Monterrey. Cientos de presos de la cárcel mexicana de Topo Chico están siendo trasladados a otras prisiones después de un violento enfrentamiento entre grupos rivales que dejó 49 muertos, informaron hoy las autoridades.

“En un operativo que se realizó en el transcurso de toda la noche fueron traslados 233 internos del Cereso (penal) de Topo Chico a centros federales”, dijo el gobernador del estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez, en una conferencia de prensa.

Los traslados buscan quitar presión al penal, situado en la ciudad norteña de Monterrey, que tiene capacidad para dos mil 600 presos, pero albergaba a unos tres mil 800, además de que en su interior había reclusos de alta peligrosidad.

El enfrentamiento del jueves fue el más cruento del que se tenga registro en cárceles mexicanas y se produjo por una disputa entre dos bandos del cártel de Los Zetas por el control del penal. Cinco reclusos murieron calcinados.

Entre los trasladados están los dos líderes enfrentados en la revuelta, Juan Pedro Saldívar, alias el Z-27, y Jorge Iván Hernández Cantú, alias El Credo, que sobrevivieron.

El enfrentamiento evidenció un problema presente en muchas cárceles mexicanas y denunciados por organizaciones de derechos humanos: en algunas prisiones los presos son los que gobiernan, imponen su ley y extorsionan a los demás reclusos.

Después del incidente, dijo Rodríguez, las autoridades ya tienen el control del penal. “La custodia está a cargo de nosotros”, con apoyo de la Policía Federal y la Policía Militar, afirmó.

Los presos usaron palos, tubos, navajas y otros objetos para agredirse, quemaron colchones e incendiaron la despensa de alimentos.

Sectores de la cárcel quedaron envueltas en llamas y hubo, además de los muertos, 12 lesionados.

En Topo Chico había varios integrantes del grupo de Los Zetas, un violento cártel que surgió a finales de la década de 1990 como brazo armado del Cártel del Golfo y después rompió de manera violenta con esa organización.

Los miembros del Golfo están alojados en una cárcel separada, en Apodaca, precisamente para evitar venganzas y riñas entre grupos, pero esta vez fueron dos sectores de Los Zetas los que libraron la sangrienta batalla campal.

Dentro de la cárcel se encontró droga, 120 puntas afiladas hechas de manera artesanal, 60 martillos, 400 encendedores, 86 cuchillos y 28 pinzas metálicas, entre otros objetos prohibidos como televisores y dispositivos electrónicos.

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