Las ironías de Morena

Las ironías  de Morena

El partido del Movimiento de Regeneración Nacional surgió, cuando menos en el nombre y en su discurso inicial, como una oportunidad para la izquierda social e intelectual de sobrevivir en la vida política activa, a través de una institución que, por su novedosa irrupción, evitaría los vicios que la habían llevado a la decepción propia y ajena de el otrora gran conglomerado nacional revolucionario que había sido el Partido de la Revolución Democrática, fundado de una amalgama de ex priístas y leales comunistas de la pre-transición.

Idea y obra del líder social de izquierda más importante de la historia reciente del país, Morena ofreció un discurso de inconformidad con la crisis institucional evidente del país y una pretendida altura moral que les permitiría ubicarse como la vía del malestar, en votos.

En sus propias expectativas surgieron sus primeras denuncias internas, y en contra de su propio discurso de ética inigualable, estallaron sus incongruencias. Habrá que entender que cualquier partido para su permanencia en las boletas y ser sustentable como proyecto político, debe ser rentable electoralmente hablando. La mayoría de sus dirigentes lo entendían a priori, pues los más, son astutos políticos con experiencia previa en otras filas partidistas, que en algún momento unieron sus destinos políticos al del radical líder de oposición más reconocido del país.

Sus  militantes, sin embargo, aspiraron a curarse de los viejos males que algunos perseguían con el cambio de siglas: autoritarismo, caudillismo, canibalismo, sectarismo, permanente sospecha y desconfianza entre la moral de unos y la de los otros, y ese etcétera patológico de la clase política mexicana, que en el caso de la izquierda parece ser, sino más grave, cuando menos más evidente.

En Zacatecas primero fue la imposición de un pre-candidato, atropellando a otro, en uso de una congruencia voraz que se consume a sí misma con parcialidad en la exigencia que demanda a unos y exime a otros.  Luego las inconsistencias en sus asambleas locales, que llevaron a la imposibilidad de concluirlas.

Junto a ello las noticias del resto del país en las que el líder máximo se confronta con los que parecieran ser “gerentes locales de la franquicia”, vienen de aquí y allá. Desde Sinaloa hasta Tlaxcala. No es mofa ni pretendo encender ánimos, pero irónicamente eso parecen ser los dirigentes estatales de dicho partido, pues no hacen sino administrar la política interna local a condición de no contravenir, no la línea institucional, sino la de un hombre, dueño de lo que parece ser una empresa con un solo propietario.

De facto y como inauguración Morena podría toparse con una sorpresa similar (aunque hay que admitirlo no del mismo tamaño) que en Colima: obtener menos de lo que, están seguros, ya tienen en sus manos. Porque la combinación de un idealismo suprarrealista e incongruente con un pragmatismo ineficaz a nadie le reditúa en política (ni en la vida).

Si lo que se pretende es ser diferente, lo menos que debería sentirse en ese partido por parte de sus militantes, es una sospecha a la forma en que se allanó el camino a un candidato que no milita en su partido y que, en un ánimo mínimo de análisis, invita a la sospecha del caciquismo, y en la forma en que se repiten los vicios que se supone buscan combatir.

Para cerrar les cito las palabras de Aguilar Camín, en La conspiración de la fortuna, como amistoso recordatorio: Lo cierto es que entre más puros quiera la gente a sus políticos, más hipócritas y pícaros los tendrá, más hábiles para burlar la norma y lograr sus fines.

Y por si acaso invalidan a Aguilar Camín, lean a John Ackerman, quien en El mito de la transición democrática, escribe: Quiénes tienen interés en que el nuevo ciclo de resistencia tenga más éxito que el anterior, harían viene n aprender de los errores del pasado. Quizá la equivocación más importante del ciclo pasado fue la incapacidad de articular acciones y estrategias entre las fuerzas sociales y las fuerzas partidistas de la oposición. Tanto el purismo sectario de los dirigentes sociales como el oportunismo corrupto de los líderes partidistas, generaron un muro infranqueable entre dos diferentes formas de hacer política que teóricamente tendrían que caminar juntas.

Pd. Esta última semana ya hasta han extendido una “amnistía” a quiénes militando en el partido origen de muchos de ellos, sigamos sus pasos, sólo tengo una duda: ¿Debemos antes pasar por el purgatorio del PRD para ser beneficiarios de ella o basta con “arrepentirse” del pecado de ser priísta? ■

 

@CarlosETorres_

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