Exposición televisiva y educación cívica

Exposición televisiva y educación cívica

Para el año electoral que se avecina, se desea y espera un estricto cumplimiento de las obligaciones cívicas y de transparencia por parte de los partidos políticos a contender. Según el INE, en comicios anteriores, el porcentaje de su cumplimiento (nacional) apenas alcanzó un 4.17 de 100 puntos posibles y aunque las razones aducidas por ellos, pueden ser muchas, por lo regular serán tantas, como formas de vida y recursos culturales posean sus dirigentes y militantes, y la o las coyunturas abiertas para sentirse obligados a actuar dentro de los márgenes institucionales, y puedan dar y ser ejemplo digno de seguir por la ciudadanía. No se diga más sobre la necesidad de que prevalezca la transparencia por parte de quienes contiendan y lleguen, mientras desempeñan su responsabilidad legislativa (y política,) mediante la cual, se definen los presupuestos estatales para proveer el gasto público y fijan las fuentes de recursos (hacendarios), de por sí, desiguales, diversas y en nuestro medio, hasta tradicionales y casi siempre exiguas. Verdadera eventualidad recurrente, por la cual, (se supone) la Legislatura establece los límites para poder incurrir, como Estado, hasta en un eventual endeudamiento público, si fuere el caso, para no detener el operar básico institucional en Zacatecas.

En esa tarea legislativa, el presente y futuro de cada instituto político, además de su particular historia, presiona para que los partidos dispongan, sin problemas, de recursos públicos; mínimo, para garantizar su reproducción y el cumplimiento institucional de su función, cuyo desempeño los hará crecer o no, y sostenerse, ya no digamos de cara a su futuro, en tanto respecto a sus ingresos y gastos existen límites y acotamientos que hoy se intentan hacer respetar o se hacen respetar hasta con el retiro de la patente partidaria, sea por exceso o por defecto de sus resultados, si fuere un caso extremo.

Lo cierto: si dichos actores políticos colectivos se dedican a atesorar o invertir los recursos públicos en otra cosa, o los distribuyen, “sin ton, ni son”; así procedan hasta de donativos, allá ellos, pero si proceden del IEEZ son para su sostenimiento, difusión o crecimiento. De hecho, son sus reservas a “invertir” en la vida diaria y a ellas se recurre para su uso ordenado, político – electoral. Pues dichos actores políticos, organizados como partidos, deben cuidar que ese operar respete y no rebase la legalidad a que se encuentran sujetos su gasto y ejercicio, cuya finalidad estratégica es garantizar institucionalmente y más allá de ellos, las condiciones políticas del modo de producción, reproducción y desarrollo -en el estado de Zacatecas- de la economía y de la sociedad en su conjunto, dentro de márgenes aceptables de gobernabilidad y una relativa paz, en todos los órdenes, a pesar de las desigualdades económicas, políticas y culturales, prevalecientes, de distinto tipo y vividas de distintas maneras, por las diversas desigualdades existentes que en distinto grado y forma aquejan a los zacatecanos y presionan su vida diaria.

Por supuesto, todos los partidos y las demás organizaciones políticas, sociales y culturales, saben esto y se preparan para intervenir en su calidad de actores en las elecciones del año próximo, en las que además de relevarse la Legislatura estatal y los ayuntamientos, ocurrirá el relevo gubernamental, pues en 2016 terminará el sexenio del gobernador Miguel Alonso Reyes y los trienios de los actuales diputados estatales y de los presidentes municipales y sus cabildos.

No obstante, el transcurso institucional de todo lo anterior, podrá no ser tan fluido como debiera, siempre en relación con la forma o modalidades de trato con que los partidos y actores políticos actuales se relacionen con la ciudadanía, la población en general y con la forma asumida para atender sus problemas. Asunto básico para poder dar continuidad  al trabajo político – ideológico partidario, de cuya pertinencia, adecuación o improcedencia, son responsables y del presente período político bajo su responsabilidad, les quedan algunos meses para afianzar sus formas de trabajo social, político y cultural, o cambiarlas, si no han sido exitosas, ni para permanecer.

Con voluntad y mente abierta, dispuesta a reflexionar e imaginar, desde hoy pueden percibir el balance final y anticiparse, ¿a cambiarlo? Asunto que debería ser más un tema cultural y social, relativo a la imaginación y a una buena y cívica voluntad política en tanto las próximas elecciones, tal vez no sean como las anteriores, en tanto, “En los resultados de la Consulta Infantil y Juvenil 2015 que realizó el Instituto Nacional Electoral (INE) resalta que la pérdida de la confianza a las instituciones de seguridad pública y los gobernantes se ve claramente en los adolescentes de 14 a 17 años, además de que es el grupo de menores de edad que menos participó en esta consulta.” ¿Sólo será problema de educación cívica y exposición televisiva? ■

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