Amar a la danza con disciplina férrea, perfil de la maestra Gina Ávila Dueñas

Amar a la danza con disciplina férrea,  perfil de la maestra Gina Ávila Dueñas

■ Junto con su hermana, fundó la academia Danzac; han egresado nueve generaciones, dice

■ Señala como uno de los obstáculos en su carrera, falta de apoyo institucional y conocimiento

Georgina Ávila Dueñas ha antepuesto todo su amor por la danza. Un amor correspondido, pues señala utilizando la metáfora de un matrimonio que a veces pasa por dificultades, “me ha amado y en partes hemos peleado (…) pero vamos a estar así siempre, vamos a estar juntas porque yo no sé vivir de otra manera”.

Esa manera de vivir, de experimentar el cuerpo, de concientizarlo en sus fibras, en los tensores que le dan movilidad, la describe como una sensación que corre desde la punta de su pie hasta la cabeza y se convierte en movimiento de las manos, la vivencia de los músculos, la constitución del ser físico por tendones y ligamentos, incluso la claridad y certeza de qué es lo que duele en él.

“Esa sensación interior…no puedo entender cómo alguien no puede sentir un ligamento, me es difícil. Y yo ya no bailo, transmito. Pero es lo que amo transmitir, que la gente sienta su cuerpo, que la gente se libere. Que el movimiento vaya más allá y que sea más fino y más dulce y más profundo… y que se muevan por el bíceps femoral y sientan el iliopsoas o sientan que saltan con las costillas”.

Su propia presentación la expone como “Georgina Ávila, la maestra del método para niños”, esto en el ámbito nacional e internacional, y aquí, aclara: “como Gina Ávila de Danzac”.

La primera referencia atiende a la concreción mediante años de experiencia y educación formal, tanto de sí misma como de su hermana Lorena, quien conjunta su profesión de educadora y bailarina, de una metodología para la enseñanza de la danza para niños de 4 a 7 años.

El método, que se encuentra protegido por el registro público de la propiedad intelectual y avalado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, se sustenta además de en conocimientos dancísticos, en las tesis acerca del desarrollo infantil de pedagogos como María Montesori,  Jean Piaget y Patricia Stokoe.

Propone el acercamiento a la danza desde la filia, justo desde el amor y mediante el juego, eso sí, destaca Ávila Dueñas, disciplinado.

A instancias de Tulio de la Rosa, uno de sus maestros y quien ha sido una influencia determinante en su trayectoria, ya que fue quien le hizo decidirse por la docencia antes que por la ejecución, y luego fue el impulsor de la socialización de este método, inició primero su sistematización escrita y luego su transmisión, incluso en  otros países: Honduras, El Salvador y Guatemala.

Georgina Ávila Dueñas ■ FOTOs: MIGUEL ÁNGEL NÚÑEZ

Gina Ávila también se describe así misma con convicción: “yo creo que soy la maestra más dura de todo Zacatecas y se me conoce por eso”.

De la conjugación de la disciplina y el amor por la danza o el amor por la danza que implica una férrea disciplina, destaca asimismo, han surgido a lo largo de los años muchos productos, “muchas de las escuelas de aquí pasaron por mis manos, las muchachas y muchachos”.

De Danzac, la academia de la cual es directora y que fundó hace 26 años conjuntamente con su hermana Lorena, han egresado ya nueve generaciones de alumnos y de cada generación ha surgido por lo menos uno o una, que actualmente se dedica de manera profesional a esta disciplina.

Ávila Dueñas subraya como ejemplos, la inserción actual de una de sus pupilas en un grupo de Madrid, en España, y una más como egresada de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey.

Como su mayor aportación a la cultura zacatecana, destaca también, la formación de públicos conocedores de danza, “que saben criticarla, que saben pagar por la danza”.

De la historia detrás de estos logros, reseña su camino en la danza desde los tres y hasta los 11 años, justo hasta la muerte de su primer maestro, Raúl Fernández, y que implicó un lapso de tiempo en el que incursionando en la natación, la taquimecanografía y el piano, dice, no logró encontrarse a sí misma.

A los 16 años, cuando a la par iniciaba sus estudios profesionales en la Universidad Autónoma de Zacatecas que derivaron en la obtención de dos títulos, a los 19 años como Ingeniera Topógrafa y a los 22 como Ingeniera Civil, reinició sus clases de danza clásica y contemporánea con Blanca Alatorre.

En su etapa anterior con Fernández, había incursionado en la ejecución de clásico, hawaiano, folclor y flamenco.

Con Blanca Alatorre estudio siete años e inició a dar clases para grupos de principiantes e intermedios. Posteriormente en San Luis Potosí cursó la carrera de Danza contemporánea en la entonces Universidad de las Artes, ahora Escuela Estatal de Danza. Y en el Instituto Potosino de Bellas Artes se formó en danza clásica y metodología del ballet.

Fue en aquella entidad que Tulio de la Rosa la ubicó más en el perfil de maestra, “y me decidí a irme a México”.

En el Distrito Federal estudió docencia en danza clásica. Estuvo dos años bajo la tutela de Ana del Castillo en el Balé de Coyoacán.

Nuevamente con Tulio de la Rosa, agrega, concluyó sus estudios luego de ocho años, de metodología de la danza clásica, para luego regresar a Zacatecas.

Aquí, después de iniciar Danzac e impulsar durante muchos años la formación de bailarines y bailarinas pero también de la disciplina en sí misma, señala otra vez con una contundencia que se repite durante la entrevista, “yo ya me cansé. Ya me cansé de luchar por la danza en Zacatecas. Yo ya hice lo que tenía qué hacer”.

Su lucha por mejorar la danza en el estado que ha implicado la gestión para que asistan a ofrecer cursos y conferencias especialistas como Angélica Kleen, actual Directora de Danza de la Universidad Autónoma de México (UNAM), y la presentación de grupos, donde destaca a la Compañía de Danza Ardentia, dice, ya terminó.

“Luché, luché una y mil veces por mejorar la danza, por traer maestros, por traer grupos, conferencias, porque fuera una cosa más digna, -la celebración- del Día de la Danza, por ejemplo”.

Georgina Ávila Dueñas ■ FOTOs: MIGUEL ÁNGEL NÚÑEZ

Su expresión concluye con un “yo este año tiro la toalla” y la acompaña un gesto de las manos en que frota una con otra para luego extenderlas casi mostrando las palmas, para aludir a conocido referente, Poncio Pilatos.

El trabajo con Danzac continúa, su gestión de propuestas en escena que se inscribirán en escenarios del Festival Cultural Zacatecas o la realización de proyectos conjuntos con el Instituto Zacatecano de Cultura, pero no así una colaboración que de manera gratuita ofrecía por amor a la danza, señala.

Gina Ávila precisa como los obstáculos que han causado lo que expone como un cansancio emocional para esta participación, la falta de apoyo institucional pero no referida a recursos económicos sino que sitúa en la desidia y la falta de visión y conocimiento, un problema  inscrito en la falta de un servicio civil de carrera, en la profesionalización de la burocracia.

Dejará esta tarea de la que está decidida a desentenderse, a los jóvenes. Su conocimiento, su experiencia de vida en la danza, habrá de continuar reitera, mediante la docencia, porque “es una cosa maravillosa enseñar a bailar, es maravilloso”.

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