Representantes proponen al veganismo como “especie de activismo silencioso”

Representantes proponen al veganismo como “especie de activismo silencioso”

■ No hacer uso o aprovechamiento de ningún animal, principio que sustenta esta cultura: Rivera

El veganismo o cultura vegana, se sustenta en el principio ético de no hacer uso o aprovechamiento de ningún animal en tanto que no se considera al ser humano superior con respecto a otras especies. En una sociedad que sólo para el caso de la estadounidense sacrifica 9.5 billones de animales para consumo humano, expuso el dato Xóchit Rivera, implica “una especie de activismo silencioso” contra lo establecido.

En Acentos, el programa de La Jornada Zacatecas TV, Carlos Navarrete, conductor de la serie y jefe de Información de este medio, platicó con Luis García El Pesca y Rivera, quienes viven el veganismo desde hacer 12 y ocho años, respectivamente.

Navarrete propuso al veganismo en la lógica de Giles Deleuze, como pequeños movimientos que corresponden al devenir revolucionario del individuo, entre los que situó a los freegans, o quienes hoy se manifiestan contra el trabajo o se incorporan a las slow cities.

Expresiones como la cultura vegana, precisó Luis García, no se oponen al trabajo en sí sino a las condiciones en las que hoy se da, el para qué y para quiénes. Parte de su filosofía de vida involucra tener huertos propios, dijo, cosa que implica, por supuesto, mucho trabajo.

Terció Xóchitl Rivera para precisar que se busca asimismo, además de no consumir productos derivados de animales, contribuir de otras maneras porque “también pueden existir veganos que se alimenten de Pepsi, que coman papitas”.  Así, la cultura vegana se inscribe en otra, la del autoconsumo y la autoproducción.

Propuesto en este momento como “una moda”, los jóvenes adelantan no obstante,  el veganismo implica una revolución silenciosa que se incorporará a las prácticas extendidas socialmente porque dijo Xóchitl,  actualmente no es posible ya esconder la problemática ambiental del planeta.

“Sí va a ser una tendencia. A fuerza, el propio gobierno va a tener que ir haciendo sus recomendaciones como en Inglaterra, que ya se sacó el queso y la leche del plato del buen comer, donde ya no va a convenir tanto solapar grandes industrias, y darle paso a esta manera de vivir”.

Esta que a muchos les parece una utopía expuso, lo es y “vale la pena porque repercute en todos los aspectos de la vida”.

 

Cultura de la alimentación

La manera en que la gente se alimenta dijeron, es una cuestión cultural que nunca implica la cuestión de “qué hay detrás”.

Luis García citó, “si los rastros, los mataderos tuvieran paredes de cristal, la mayoría (de las personas) serían vegetarianos porque veríamos la historia de todo el sufrimiento y todo el dolor de esos animales”.

Para los veganos implica una doble moral dividir a los animales entre aquellos de compañía y “los de comer”.

“Entonces es tu necesidad como omnívoro comer carne porque si no, no vas a sobrevivir. Es como una doble moral un poquito locochona que ya si te poner a analizar y a cuestionar esas costumbres, no está tan chido ni es tan coherente querer a unos y utilizar a otros”, dijo.

 

Historia del veganismo

En la Inglaterra de 1944 y en medio de la moda del vegetarianismo, el filósofo Donald Watson fundó la sociedad vegana. La organización manifestaba su postura de no hacer uso de “ningún animal” y constituía una manera de no contribuir con su industrialización evitando el consumo de sus productos derivados, expuso Xóchilt Rivera acerca de la historia de esta corriente de pensamiento, actualmente en auge.

Más tarde abundó, la tesis se fortaleció con la aparición del libro Liberación animal, con que inició un movimiento de mismo nombre también encabezado por un filósofo, Peter Singer, mismo que mostró “la situación de los animales en las granjas”.

De manera personal  relató, Xóchil entró al veganismo  al darse cuenta que desde niña era “muy animalera”.

Su tendencia a rescatar animales y su trabajo como chef le hicieron percatarse un día que los animales que cocinaba y consumía “no llegaban así a  mi mesa, que no estaban empaquetados y de repente alguien los fabricaba y ahí estaban”.

Eran dijo a Navarrete, “los mismos animales que a mí me gustan, a los que yo les doy de comer. No veo ninguna diferencia de mi perro que tanto amo a una vaca, a un cerdo. Tienen las mismas capacidades de cognición, de sentir y de querer seguir viviendo”. Por esto consideró incongruente, comerse a unos y cuidar a otros.

Luis García se introdujo a la cultura vegana de otra forma, por influencia de amigos que vivían en otros estados y como escucha de géneros musicales como el hardcore punk, cuyas letras “hablaban acerca de eso y fue como empecé a sentirme parte de esos grupos y empezar a ser vegano”.

Además de las consideraciones éticas respecto a la vida animal, donde García señaló sobre estos seres, “tienen sus razones propias para vivir y no son nuestros para que dispongamos de sus vidas”, o Xóchitl, quien afirmó que esta es su “propia contribución a una justicia con la naturaleza”, también en la lógica de no tener derecho sobre otras especies, el veganismo fue analizado en Acentos por sus perfil antisistémico.

La cultura vegana implica no comer, vestir o utilizar, incluyendo productos cosméticos y medicamentos,  derivados o probados en animales. Pero también encuentra razones sustentadas en un cuidado ambiental más amplio.

 

Consideraciones ambientales del veganismo

El calentamiento global refirió, Xóchilt Rivera, tiene como causa número uno la emisión de gas metano producida por las heces del ganado.

Si visto desde el aspecto del cuidado de la vida animal ya hay una razón suficiente para su práctica, la hay también, reforzó Luis García El Pesca, al plantearse la cadena de deforestación de bosques y selvas tropicales necesaria para generar áreas de cultivo de cereales para el ganado y zonas de pastoreo.

Dijo, se requieren nueve kilos de cereal para obtener un kilo de carne,  que incluyen la utilización de grandes cantidades de agua.

“Si piensas en el hambre en el mundo…todo lo que se produce para que lo coman las vacas…y esa carne ¿qué porcentaje de gente es la que tiene el acceso a comer eso? Entonces también ahí va un rollo un poquito oscuro de la industria”.

Mediante el veganismo  se encuentra un medio para abstenerse de participar  “no sólo en la muerte directa de ese animal para tu consumo sino en la destrucción del planeta y los ecosistemas”, dijo Xóchitl.

Este activismo silencioso sí repercute, subrayó, pues al año el estilo de vida vegano salva por lo menos, 100 vidas animales. La industria carnívora comentó, implica para los Estados Unidos, el sacrificio de 9.5 billones de animales.

“¿Dónde cabe tanto?,  ¿Dónde está esa agua? No es sustentable, por eso ahorita es importante que esté de moda (el veganismo) porque ahorita el planeta no está en un momento como para seguir sosteniendo ese estilo de vida”.

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