Una historia que sucedió hace cien años

Una historia que sucedió hace cien años
  • Punto y aparte

Cabalgantes y caballerangos de varios estados de la república, se empiezan a atrincherar ya en las cercanías del cerro de La Bufa, cientos de zacatecanos y zacatecanas se encuentran metidos de lleno en los ensayos de soldados, de revolucionarios y de Adelitas. La revolución está cerca, los recuerdos se empiezan a amotinar en las mentes de los más viejos y el ruido de las balas se hace cada día más intenso, ya viene Pancho Villa con su gente.

En el Centro Histórico, las manos mágicas de los albañiles se mueven y las tareas, los trabajos que se les han encomendado para que todo esté listo para el meritito día, tal parece que así será. El palacio de gobierno es motivo de un constante ir y venir de hombres llenos de mezcla que como la tabla de aquellos juegos infantiles, suben y bajan para cumplir con premura el trabajo que tienen por obligación que hacer.

Estos acá en la zona centro, pero otros más, con sus chalecos “enchilados” van y vienen también tapando la zanja que por necesidad se abrió en el céntrico bulevar zacatecano, el más transitado, el que fuera hace años (aunque lo siga siendo), la carretera panamericana que une al norte y al sur del continente americano, una zanja en la que quedará sepultado por muchos años un tubo conductor del ansiado gas natural para acelerar el proceso de industrialización de la entidad zacatecana. Tal parece que todo va viento en popa, pero antes de seguir, leamos esto que resulta de alguna manera interesante:

“En 18 trenes militares la División del Norte llegó a Calera, a veinticinco kilómetros de Zacatecas, el 19 de junio. Al día siguiente, sus unidades de infantería y de caballería tomaron posiciones al este de la ciudad, al suroeste y al sur. Las principales baterías de artillería se ubicaron en Veta Grande, desde donde podían alcanzar las defensas federales de los cerros El Grillo y la Bufa, al norte de la población. Colocaron baterías secundarías al sur del poblado. Las fuerzas desplazadas eran alrededor de 25, 000 efectivos, con trenes-hospital y trenes de apoyo logístico, artillería y buenos rifles y pertrechos. Los federales atrincherados eran 12,500 hombres, con once piezas de artillería pesada y noventa ametralladoras; aguardaban un refuerzo de tres mil efectivos que nunca llegó.”

Después de leer este trozo histórico, un hombre llamado Manuel Escobedo Hernández y originario de Chihuahua, me dio la oportunidad de entrevistarlo. “Mi nombre, (me dice), es Manuel Escobedo  Hernández soy el presidente de la gran cabalgata villista, este año va a cumplir 19 años consecutivos de llevarse a cabo…hoy estamos convocados por el Gobernador de aquí de zacatecas, a través del gobernador de Chihuahua, César Duarte y  traemos la comisión ahorita, de ayudar en todo lo que se pueda para que salga bien este evento. Traemos un contingente de alrededor de 300 o 350 jinetes, los caballos vienen en trailers  y los jinetes vienen en autobuses, con todo el deseo de participar en esta historia que sucedió hace 100 años aquí en zacatecas y para nosotros-continúa- es un honor venir a festejar a la gente que dio la vida para que nosotros gozáramos de lo que tenemos hoy…y lo que hoy tenemos,  es lo que tenemos que cuidar y es la responsabilidad de nosotros cuidar nuestra patria, cuidar nuestros usos y nuestras costumbres que no se pierda el uso del caballo, que no se pierda esa generación de hombres de a caballo, es así nuestra meta y Zacatecas se hermana con nosotros y nosotros con ellos, en este acto tan importante”.

Manuel Escobedo tiene razón; me dijo muy serio: “mire, la revolución nace todos los días y es algo que no se va a acabar nunca,  porque el día que se pierda la revolución nos quedamos estancados y no vamos a avanzar ni para adelante ni para atrás, hay que estar siempre pendientes y festejando siempre las raíces de dónde venimos y darle cuenta a nuestros descendientes de lo que es ahora México y  porqué somos mexicanos, cómo somos mexicanos, esa ilusión de nosotros no se van a apagar nunca. Hace días por allá en una secretaría ubicada por los rumbos de Calera, muy cerca del aeropuerto, don Manuel Escobedo me comentaba que “cuando nosotros empezamos el contingente, empezamos con niños  de 10 años y a estas alturas ya andan los hijos de estos muchachitos  en sus caballos… esto no se va a acabar, porque a raíz de que el Lic. Socorro Salcido hizo la primera cabalgata hace 18 años, nos juntamos 30 y en aquellos años ya nadie sabía para que era el caballo en Chihuahua. Ahora tenemos el orgullo de decirlo: el año pasado en el 2013 entramos a  7 mil personas a caballo y ello quiere decir que de aquellos 30 caballos que había, ya hay 7 mil los que pudieron ir los que pudieron participar, a las cabalgatas van pues los que pueden, los que quieren, todos esos que tienen el espíritu de hombres de a caballo”…

En la tierra de Pánfilo Natera, todo al parecer está listo. Viene el presidente de México, Enrique Peña Nieto y seguro que vienen varios gobernadores (ya puede usted anotar a César Duarte de Durango y Rubén Moreira Valdéz de Coahuila). Será para Zacatecas una gran fiesta, aunque habrá quienes no lo vean así. Sus razones habrán de tener

Hasta aquí mi comentario, nos veremos en la próxima entrega ■

 

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