Cuatro preguntas a Armando Silva (Rector de la UAZ)

Cuatro preguntas a Armando Silva  (Rector de la UAZ)

Primera. ¿Ya se hicieron cuentas? Si el argumento para el corte de los técnicos académicos es el costo. Veamos los números y la relación costo-beneficio. Tomemos los datos tabulares, porque revisaremos el costo de esos gastos a la UAZ. Los salarios de estos académicos oscilan entre los 2, 644 y 5, 289 pesos al mes.

Los 34 suspendidos al mes cuestan 153 mil pesos. Pues bien, solamente en el bono o prima de antigüedad del secretario académico, la UAZ gastará en agosto 516, 097 pesos. Si lo vemos en costos anuales, resulta que 34 académicos cuestan al año 1.8 millones de pesos; y un solo funcionario cuesta 1.6 millones.

Y el costo anual del Rector (lo que la UAZ gasta en ti) es de 1.9 millones de pesos. Si sumamos solamente el bono de antigüedad de los 4 funcionarios de primer nivel, resulta que la UAZ gasta por ese concepto 2, 040,427 pesos. Insisto, sin tocar salarios y otras prestaciones, sólo de estas 4 primas.

Y el costo de 34 académicos es de 1, 843, 176. Es decir, en bonos de cuatro funcionarios se gastan 2 millones, y en pagar el salario de 34 técnicos académicos, 1.8 millones. Si revisamos los salarios de los funcionarios de primer nivel la cosa es también cuestionable.

El salario tabular del Rector es de 75, 847 pesos (con 54 mil líquidos); si sumamos el salario (igualmente tabular) de los 4 funcionarios de primer nivel, el costo para la Universidad es de 278, 721 pesos al mes (¡en cuatro salarios!). Lo cual significa que con una disminución en las percepciones de los funcionarios, puedes perfectamente cubrir el costo de todos los profesores suspendidos. Podíamos seguir haciendo ejercicios, pero es claro que el argumento del costo de los profesores se hace pedazos.

Pero hay algo más importante aún: los 34 profesores hacen actividades sustantivas, y la administración es una función adjetiva. Lo que significa que lo más importante en la UAZ es la academia, que se desarrolla en la docencia, la investigación y la extensión; y lo de apoyo (que no debe ser tan importante) es la administración. Y si la prioridad son las actividades sustantivas, ¿por qué se decide hacer recortes en los profesores, y no en los gastos en administradores? Las prioridades se ven en los gastos, no en los discursos.

Y si no hay justificación financiera para estos recortes, y tampoco laboral (ninguno de los suspendidos es aviador, ni tiene cuestionamientos laborales), entonces, la pregunta es, ¿cuál es la razón de su suspensión? ¿Generar un enfrentamiento con los profesores? ¿Con qué objetivo?
Segunda. ¿Se dimensiona lo que se esta destruyendo? La Escuela Popular de Arte (EPA) tiene más de 350 niños de comunidades rurales. La migración de jóvenes rurales es enorme y ahora mismo, con la vulnerabilidad de los chicos de caer en manos del crimen, las expectativas de vida y la formación que logra el arte en este contexto es vital.

Es impensable el desarrollo sin la formación en la creación, que aporta la música, el teatro, y la plástica: el desarrollo rural no se reduce a actividades agropecuarias. Además, la EPA hace un suplemento cultural para niños que se llama “Marcelito” (en convenio con La Jornada), donde los chicos, después de un taller de escritura, divulgan sus narraciones y se estimulan al verse publicados en un medio que llega a todo el estado de Zacatecas.

El nombre del suplemento se debe a Marcelo, un niño de la comunidad de La Luz, de una familia campesina que está en las listas de la pobreza extrema; y que gracias a la EPA y a otras actividades que impulsa el PEIDA, sus ambiciones de futuro se han incardinado al estudio. Todo esto es del conocimiento de la Rectoría.

Y no sólo: la dirección actual de vinculación presentó a la EPA del PEIDA en la Red de Vinculación de la Región Noreste de la Anuies, el 19 de septiembre pasado, como “la experiencia exitosa de la UAZ en vinculación a la comunidad”. Y la Rectoría firmó los reconocimientos de los profesores ponentes. ¿Por qué se presume a la EPA hace unos meses, y ahora se destruye?

Tercera. ¿Cómo sé toman las decisiones? Si deciden suspender de la nómina a personal académico bajo el argumento del costo financiero a la UAZ, ¿Se hace con un diagnóstico? ¿Son públicos los criterios en la ponderación de ese diagnóstico? ¿Son medidas de un plan integral para enfrentar la crisis financiera? O por el contrario, ¿son palos de ciego y meras medidas de obediencia al señor Rodríguez Espino? Es decir, la administración central se comprometiste a presentar una propuesta de plan de rescate financiero de la institución al Consejo Universitario, a la que se le llamó “reingeniería”, y no se ha hecho. Es decir: no hay un plan, y mucho menos un proceso de planeación colegiado, deliberativo y decidido en las instancias correspondientes.

Jamás has vuelto a llamar al Consejo Universitario. Tampoco se justifican las acciones en público. Son funcionarios públicos y tienen la obligación de dar las razones de sus actos a la comunidad universitaria. No conocemos una sola justificación. Sólo sabemos lo que vemos: se decide detener todo; por ello, en las solicitudes de los cientos de casos que presentan los universitarios a diario, la respuesta es un común denominador: “veremos”.

La vida intensa que hay en la UAZ, se atora en el cuello de la Rectoría. Pero lo que es muy preocupante es que las decisiones sean actos de obediencia al señor Espino; ¿Qué consecuencias tiene que el rector de la Universidad esté en manos de un actor político de este tipo? Y que por otro lado, desdeña a los investigadores que han ofrecido sus buenos oficios para hacer propuestas de solución a la crisis (como el caso donde públicamente un investigador en Estudios del Desarrollo, ofreció organizarse con otros investigadores para hacer propuestas). En suma, se ha rechazado la brillantez de los académicos con creatividad y saberes, que le dan vida a la UAZ

Cuarta. ¿Cómo se están gestionando los recursos ante Gobierno Federal? En una columna anterior, argumentábamos que la solución al problema no son los recortes internos sino el aumento de subsidio: la brecha entre lo solicitado y lo otorgado casi es de 100 por ciento, 2.100 millones solicitados, contra 1, 200 millones recibidos. De tal manera, que los recortes no solucionan nada estructural.

Se pueden hacer ajustes para solventar los excesos, pero eso no es causa de fondo. Por tanto, debemos tener dos requisitos sine qua non para enfrentar el problema: unidad interna y una propuesta viable dirigida a Hacienda. Y la unidad interna se consigue alcanzando el consenso en un plan común pactado por la comunidad universitaria.

Pero estás haciendo justo lo contrario a lo que se debe hacer: inhibiendo las instancias deliberativas, enfrentado a los profesores, ocultando las razones, deteniendo el avance, ignorando las propuestas y prescindiendo de una propuesta estratégica de rescate financiero. En suma, sólo resta una pregunta, pero ahora no al Rector, sino a todos los universitarios: dadas estas circunstancias, ¿qué debemos hacer? ■

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