La danza es un momento de libertad:Hugo Pinales, joven becario del Pecdaz

La danza es un momento de libertad:Hugo Pinales, joven becario del Pecdaz

Rigor, disciplina, lesiones, lágrimas, momentos que invitan a la claudicación, todo para desenvolverse en una carrera de corta duración, “en la que tienes que avanzar mucho en muy poco tiempo”.
Sin embargo, la danza se ha convertido para Hugo Pinales, bailarín zacatecano de 24 años de edad, en “un modo, un estilo de vida” que rebasó las expectativas pensadas cuando se inició en ella a la edad de 17 años en el Taller de Danza de la Universidad Autónoma de Zacatecas.
Egresado hace dos años de la licenciatura en esta disciplina, cursada en la Escuela Superior de Música y Danza en Monterrey, Nuevo León, y actual miembro del Ballet de Cámara del Estado de Morelos, aconseja a los niños, jóvenes y padres de familia, que fuera de prejuicios y tabúes, se atrevan a probar la danza, área de las artes en la que él ha encontrado la libertad, “un momento en el que ya no piensas”, simplemente al salir al escenario confías en que el cuerpo que se ha entrenado con disciplina, en fuerza y elasticidad y que tiene memoria muscular, te va a responder.

Sobre sus inicios y su condición de varón dentro de la danza clásica en Zacatecas, Hugo Pinales comenta que no sólo en este arte, sino en cualquier vocación artística, los tabúes para dedicarse a ella son asunto antiguo.
“Es un problema de cultura que viene desde la familia, la niña va al ballet y el niño al futbol”. En otros países como Rusia y Francia ser bailarín es una profesión respetada socialmente.
“Un hombre que se dedica al ballet es como si aquí fuese un militar”, pues implica carácter por el rigor y la disciplina que imponen las escuelas, comenta.

En su caso, tanto sus padres como él no conocían a profundidad las implicaciones de dedicarse a la danza. “Es lógico que los padres de familia quieran asegurar un futuro para sus hijos”. Ellos sugerían por el aspecto económico que eligiera una carrera que le diera para vivir y lo mantuviera en Zacatecas.

No fue fácil, él mismo esperaba terminar dando clases de educación artística en alguna secundaria o preparatoria o poner una academia. Por ello destaca que una vez egresado de la licenciatura “te das cuenta que es un modo de vida, un estilo de vida. Como un futbolista, entras a una compañía y tienes un contrato, te pagan, cumples un horario de trabajo, tienes funciones, hay rigor y debes mantener una técnica y una interpretación artística”.
De esta manera expresa, ser miembro de una compañía es muy valioso. El hecho de que te acepten mediante audiciones y “te paguen por eso”.
Pero en el trayecto para lograrlo estuvo a punto de rendirse. Hubo lágrimas y lesiones, a veces lentas para recuperarse “y estás perdiendo el tiempo porque la carrera es muy corta, eso también es una verdad. Es una carrera muy corta en la que tienes que avanzar mucho en poco tiempo”.

Existieron momentos de frustración sobre todo durante la estancia en la escuela “porque en un principio no eres consciente de la disciplina que se requiere y de las exigencias de los maestros y te gritan, y eso uno no lo entiende o no tiene el carácter para afrontar esas situaciones”.
Lo único que impidió que uno de esos momentos no le hiciera abandonar la carrera dice, fue el “respeto por mi familia que me estaba apoyando económicamente, pero yo ya no quería bailar”.
El escenario, el mismo espacio que refiere como lugar de expresión de la libertad de un bailarín, cuando se es inexperto y no se puede controlar la emoción y la función sale mal, ofrece en esas primeras experiencias “sentimientos de derrota” que hay que superar.

Más allá del talento está la disciplina, esto último es lo que consigue hacer grandes bailarines. “Yo no puedo hablar del talento porque hay gente que lo tiene pero sin disciplina no logran hacer nada”, afirma.
Hugo Pinales seguirá en los escenarios “hasta que el cuerpo aguante”, pero además sus expectativas profesionales son vastas, “para el ballet clásico sí hay una edad por supuesto. Yo no me veo a los 40 o 45 años bailando ballet”, sin embargo la danza contemporánea, la danza teatro, la docencia, la creación coreográfica y el estudio de aspectos como la iluminación escénica, le ofrecen posibilidades, “la carrera todavía no acaba, sigo preparándome”.

En este sentido, actualmente Pinales se encuentra becado por el Pecdaz con el proyecto Perfeccionamiento de la técnica de la danza clásica, que consiste, compartió, en el entrenamiento con diferentes maestros y el análisis de metodologías dancísticas de las diferentes escuelas de ballet.
Finalmente el joven bailarín deja una invitación “para que la gente se quite de tabúes y prejuicios” y se atreva a probar las posibilidades de la danza con maestros profesionales que ya existen en Zacatecas.

A los padres de familia les recomienda que apoyen a los chicos y que conjuntamente acepten la responsabilidad de estudiar profesionalmente, pues a veces dice, no quieren que se les exija tanto, pero en general los resultados del desarrollo profesional en este arte “son muy satisfactorios”, concluye.
Hugo Pinales fue abordado para esta entrevista en el contexto de celebración de la función de gala del segundo Congreso de Danza Zacatecas, organizado por Carla Magaña, directora administrativa, y Viridiana Rivera Rivas, directora artística, quienes buscan con este evento lograr que haya bailarines zacatecanos de carácter internacional y que los jóvenes en formación no tengan que salir del estado para enriquecer sus conocimientos al respecto, dijeron.

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