¿Qué sigue ahora?

¿Qué sigue  ahora?

Después de haber sido testigos de la función de circo celebrada el pasado domingo, mediante la cual se eligió en nuestro estado a quienes se les denomina representantes populares, son muchos los cuestionamientos y la inconformidad ciudadana del cómo y por qué, obtuvieron el triunfo los candidatos con menos méritos para representarla dignamente. La práctica que lo permitió es una constante: lucrar con el hambre y la necesidad de los sectores más vulnerables de la sociedad. Pero también se debe a un factor sumamente grave: el alto porcentaje de abstención ciudadana para emitir el sufragio, en relación con el padrón electoral.

Aludiendo a la frase del sanguinario Calderón, “haiga sido, como haiga sido” ya ganaron. Sin embargo, habría que cuestionarlos y es legal: ¿cuál ha sido la trayectoria y el prestigio político que les asiste a cada uno de quienes obtuvieron el triunfo? ¿Qué tipo de gestiones han realizado en favor de grupos y organizaciones sociales? Estas y más interrogantes se pueden plantear porque, un representante popular es precisamente aquel ciudadano que, conocedor de la problemática que tienen los habitantes del distrito al que representa, ofrece y logra medidas tendientes a darles solución, o, en el peor de los casos, a disminuirla.

Por ejemplo, ¿sabe el candidato, ahora llamado representante popular con el cargo de diputado o presidente municipal, ¿cuántos habitantes tiene su distrito? ¿Conocen cuál es la fuente de empleo para ellos? ¿Se dan cuenta del salario que perciben para la manutención de su familia? ¿Saben que en muchas comunidades, e incluso cabeceras municipales carecen de los servicios públicos elementales, como agua potable; drenaje; alcantarillado; luz eléctrica y que las calles son propiamente terracerías? ¿Qué conoce del desempleo? ¿Conoce la problemática del transporte público? ¿Qué muchos trabajadores son eventuales y por lo mismo no gozan de seguridad social como el ISSSTE y el IMSS? ¿Conocen la problemática del campo? ¿Cuáles son los problemas de los jóvenes?

¿Conocen esas situaciones?
No. Creo que no las conocen. Aunque, analizándolo bien, considero que en muchos casos sí, porque en su mayoría, los candidatos son, o deben ser, según la ley de la materia, originarios de los distritos electorales correspondientes. Sin embargo, en no pocos casos, una vez que llegan a ocupar el flamante cargo de representantes populares, sean presidentes municipales o diputados se olvidan de su origen y simplemente no vuelven a él.

Un ejemplo:
Hace algunos años, se presentó la necesidad de acudir a una comunidad para notificar personalmente una resolución judicial. La impresión fue lamentable. Demasiada pobreza; el campo muy árido; el drenaje a la intemperie, en fin, una seria problemática. A la persona que acompañaba al notificador se le interrogó: ¿Qué pasa en esta comunidad? Tienen un buen diputado local, ustedes le dieron su voto, él ocupa el cargo gracias a ello. La interrogada afirmó: sí mire lo conocemos, nació por estas tierras, venía seguido cuando andaba en la campaña y prometió que iba a solucionar lo más urgente, lo de las aguas negras. También nos dijo que las calles las iba a arreglar porque es pura tierra y en tiempo de lluvia esto es un lodazal y no podemos ni caminar; pero cuando hace aire como en febrero y marzo, se vuelve puro polvo que nos lastima sobre todo los ojos y la garganta, además de que las aguas negras provocan más infecciones. Mencionó también: pero lo que preocupa sobre todo, es que los alumnos de la secundaria, incluyendo a las alumnas, se drogan mucho y nadie nos ayuda. Lo que si vimos en las campañas fueron mantas muy bonitas de colores, seguramente ese material es muy costoso ¿verdad? Después las dejaron y nunca volvieron por ellas, se fueron destruyendo solas.

Bueno, eso es parte de una realidad. ¿Qué sigue ahora con los nuevos representantes populares enfocándonos a los diputados? Muchos han ofrecido legislar en esta materia, en aquella otra, en la de más allá. Solamente que existen limitantes:

1.- Desconocen la forma de legislar porque tampoco conocen la ley.
2.- No se dan cuenta de la trascendencia que tiene en la sociedad la creación, modificación, reforma, derogación o adición de las leyes.
3.- No tienen el mínimo interés por acordarse siquiera, de las promesas que hicieron a los habitantes de su distrito durante su campaña.

¿Qué sigue ahora?
Vivir el derroche a costa de un pueblo pobre, eso es lo que sigue. Recibir altos sueldos y diversas prestaciones. Hacerle al cuento de que asisten todos, a las sesiones ordinarias y que habiendo quórum es posible tomar acuerdos que tengan validez. Pero sabemos y para nadie es desconocido que existen quienes se presentan pocas veces a las sesiones, y eso, no es obstáculo para cobrar, aún y cuando la ley señala que por falta injustificada no tendrá derecho a la dieta del día. ¡Ah! Pero que no se olvide, vivimos en México.
¿Y los presidentes municipales? Bien, ellos actuarán en su mayoría, ajenos a los intereses populares.
¿Para eso quieren la reelección? Ya de hecho existe para periodos discontinuos y para quienes ocuparon cargos en el periodo inmediato anterior por otro partido. ■

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