Siguen protestas en Brasil; observadores hablan de 800 mil en las calles

Siguen protestas en Brasil; observadores hablan de 800 mil en las calles

Brasilia. Una marea humana se volcó a las calles de todo Brasil para exigir servicios públicos de calidad y denunciar los gastos del Mundial de fútbol, pese a una ola generalizada de rebajas del precio del transporte, cuyo aumento desató la protesta, y que hasta ahora ha cobrado la vida de una persona.

La mayor protesta tiene lugar en Río de Janeiro, donde unos 300 mil manifestantes se concentraron en el centro y marcharon hacia la alcaldía, según un balance de un experto en seguridad de la Universidad Federal de Rio (UFRJ). Según un recuento de AFP, casi 800 mil personas habrían salido a las calles este juves en un centenar de manifestaciones que se realizaron en diferentes ciudades del país.

Un balance realizado con opiniones de expertos y cifras aún no definitivas proporcionadas por la policía, las mayores protestas se congregaron como sigue: Rio de Janeiro: 300 mil personas ; Sao Paulo, 110 mil; Vitoria, 100 mil; Recife, 52 mil y Brasilia, 30 mil.

Según las primeras informaciones ofrecidas por la TV Globo, durante la protesta en Ribeirao Preto, el conductor de un vehículo, impedido de circular libremente a raíz de la movilización, atropelló adrede a los manifestantes que marchaban por las calles de un barrio de clase media alta de la ciudad.
Testigos citados por el portal del diario Folha de Sao Paulo indicaron que el conductor del vehículo quiso que los manifestantes se hicieran a un lado para poder pasar. Al no conseguirlo, aceleró contra el grupo, alcanzando de lleno a un joven de 18 años, que murió en el lugar.

La presidenta Dilma Rousseff convocó a una reunión de emergencia el viernes para tratar las protestas, dijo una fuente del Palacio de Gobierno.

En tanto, en Brasilia los inconformes provocaron un conato de incendio en los portones del Palacio Itamaraty, sede de la Cancillería brasileña en Brasilia. Según pudo verse en las imágenes de la televisión, un grupo minoritario de activistas arrojó uno o varios objetos hacia el interior del edificio, provocando que las llamas amenazaran con tomar el edificio.

Los efectivos de seguridad consiguieron apagar rápidamente las llamas incipientes. Los activistas fueron reprimidos por la policía con balas de goma y bombas de gas lacrimógeno.

Activistas participan de una protesta que se realiza en forma simultánea en casi un centenar de ciudades del país un día después de que varias entidades anunciaran la suspensión del aumento de la tarifa de transporte público, en atención a la primera demanda que dio inicio a la serie de movilizaciones, cuya mayoría se llevaron en forma pacífica.

A esa primera demanda se sumaron otras como el no “derroche” de dinero público en el Mundial de 2014 -que asciende a 15 mil millones de dólares- y la Copa Confederaciones, la lucha contra la corrupción y la defensa de más recursos para salud, vivienda y educación, entre otras reivindicaciones.

En Sao Paulo, donde tuvo origen la primera protesta, unas 100 mil personas, según la TV Globo, acudieron a la marcha, en la que también hubo algunos disturbios aislados, y un hombre resultó herido por motivos que aun se desconocen.

En Río de Janeiro participaron millares de personas, que en su mayoría marcharon pacíficamente. No obstante, también hubo enfrentamientos de activistas con la policía, intentos de invasión de la sede de la Asamblea Legislativa y otros actos de vandalismo. Al menos 17 personas fueron detenidas.

“La tarifa de autobús es el detonador de un gran movimiento que no tiene líder, pero esto no quiere decir que las personas no tengamos una dirección a seguir. A partir de ahora, los políticos nos prestarán más atención”, dijo a la AFP una de las manifestantes, Carolina Silva, funcionaria de Petrobras de 35 años.

En Salvador de Bahia, la policía disparó gases lacrimógenos y balas de goma contra parte de los 20 mil manifestantes concentrados a 2 km del estadio donde juegan esta noche Nigeria y Uruguay. Al menos un manifestante fue herido por bala de goma, y también hay un policía herido.

Varios vehículos de la FIFA fueron blanco de violencia durante la manifestación. Dos microbuses habilitados para el evento fueron apedreados ya entrada la noche frente al hotel donde se hospeda parte del personal de la FIFA, según el sitio especializado Globo Esporte.

“¡Oportunistas!”

Por primera vez, algunos sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y partidos políticos -incluido el gobernante Partido de los Trabajadores y la Unión Nacional de Estudiantes – intentaron sin éxito participar en las marchas, portando sus banderas.

En Sao Paulo, integrantes del PT fueron recibidos con hostilidad por varios de los 30 mil manifestantes que marchaban y que les corearon “¡Oportunistas!”.

En Brasilia, la capital del país, unos 30 mil manifestantes -según la policía- marcharon hasta el Congreso, donde fue desplegado un gran operativo de seguridad. Un grupo lanzaba piedras y objetos a la policía, que no ha respondido.

Parte de los manifestantes intentaron llegar también a la Presidencia, a pocos metros, cantando “Soy brasileño con mucho orgullo”, pero fueron frenados en sucesivas barreras de seguridad.

Un grupo de indígenas Xicrin del estado amazónico de Pará se suma a la protesta con sus pinturas en el rostro, plumas, arcos y flechas. “Tenemos que proteger nuestras tierras y nuestras selvas”, dice uno de ellos.

En Recife, otra sede de la Copa Confederaciones, un ensayo general para el Mundial del año próximo, más de 100 mil personas ganaron las calles, según la policía. A medida que la multitud avanza pacíficamente por el centro de la ciudad, la gente les lanza papeles blancos desde lo alto de los edificios.

Gigantescas marchas se desarrollan en unas 100 ciudades y nada presagia el fin de este movimiento apolítico, que carece de liderazgos identificados.

Indignación general

Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, educados y de clase media, expresan su indignación por el aumento del costo de vida y la mala calidad de los servicios, en momentos en que el país, mundialmente famoso por sus programas sociales que sacaron a millones de la pobreza, registra un decepcionante crecimiento económico y una inflación en alza.

También denuncian la corrupción arraigada en la política brasileña y reclaman mayores inversiones en educación, salud y seguridad.

Estas son las mayores protestas en dos décadas en Brasil, un país donde la población no acostumbra salir a las calles a expresar su descontento.

Pelé se retracta: “estoy ciento por ciento en favor” de protestas Un día después de definir como “confusión en las calles” las multitudinarias manifestaciones antimundial en el marco de la Copa Confederaciones, el “rey del futbol” Pelé se retractó a través de Twitter, y aseguró que está “un cien por ciento” en favor de las protestas.

“Por favor, no me entiendan mal. ¡Yo estoy un cien por ciento en favor de este movimiento por la Justicia en Brasil!”, aseveró “O Rei”, al comentar las manifestaciones que en las últimas semanas llevaron a las calles a cientos de millones de personas en demanda de inversiones en los servicios públicos esenciales de salud, educación y transporte.

“Yo siempre luché contra la corrupción. En mi milésimo gol, hablé sobre la importancia de la educación de nuestros niños”, recordó el ex futbolista, al matizar las declaraciones hechas en una entrevista difundida este miércoles por la televisión brasileña.

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