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martes, 18 junio, 2024
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■ Impartió la conferencia “Mediación social en los procesos de construcción de paz comunitaria”

Para construir la paz es necesario hablar, entender y trabajar la violencia: Cristela Trejo

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

“Mediación social en los procesos de construcción de paz comunitaria” es la conferencia que Cristela Trejo, abogada feminista y activista defensora de las infancias, presentó en el Foyer del Teatro Calderón, como parte de las actividades académicas del Festival Cultural Zacatecas 2024.

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El proceso de mediación es uno de los constructos político-sociales que se han banalizado y se usa como fórmula para contener conflictos, explicó la ponente, quien es integrante de la asociación civil Universidad a las calles que trabaja con infancias en colonias precarizadas con el objetivo de desnaturalizar la violencia en esos contextos.

La verdadera mediación social tiene la meta de transformar la realidad visualizando los desequilibrios de poder y atendiendo el contexto histórico-cultural de los problemas; no someter a las partes individuales, como resulta en muchos procesos judiciales. 

En el caso de los conflictos por pensiones alimenticias, la activista ejemplificó la invisibilización de las asimetrías de poder que ocurren en procesos de mediación “vergonzosos”, que dejan en condiciones precarias a infancias y mujeres sometidas a labores de cuidado y trabajo no remunerado extenuantes.

Refiriéndose a los actos de represión en la marcha feminista del 8M en Zacatecas, la abogada explicó que es totalmente improcedente que se hayan propuesto mesas de trabajo justo durante la crisis del evento y sin considerar que las partes agresoras no pueden “ser juez y parte”.

Siendo ciegos, además, a que la organización de las mujeres no es un agente en igualdad de condiciones frente a la estructura de poder que el gobierno representa. “Quien hizo esta propuesta no sabe de procesos de conciliación”, sentenció la ponente.

Además, la problemática que se debe atender de fondo son las condiciones que viven las mujeres en Zacatecas, que las han llevado a marchar por casi una década señalando la poca respuesta de las autoridades a las desigualdades y violaciones a los derechos: desapariciones de niñas y mujeres, falta de vigilancia al protocolo ALBA, subregistro de violencia feminicida, entre otros importantes problemas.

Usando como ejemplo los procesos de mediación que transcurrieron entre las guerrillas y el gobierno de Colombia, la abogada ilustró al público acerca de la importancia de contar con entes sociales como agentes mediadores del conflicto. En este caso, la Conferencia Episcopal Colombiana y las mujeres feministas condujeron el proceso durante años.

Samuel Ruiz es otro ejemplo de un ente social, con legitimidad y vocación para realizar verdaderos procesos de mediación, explicó la ponente. Su identidad como figura que nace y está dentro de la religión y su función social durante décadas en grupos indígenas, lo avalaron como un ente social capaz de promover un proceso emancipatorio atendiendo a las causas estructurales del conflicto en Chiapas (pobreza, desigualdad), y educando a las y los involucrados sobre sus derechos.

Procesos de mediación penitenciaria sobre los que hay muchos documentales también sirven para aprender sobre la complejidad de esfuerzos de mediación, que, en algunos casos, pueden conducir a un punto en el que familiares de víctimas de crímenes de lesa humanidad logran un tipo de “reconciliación” con los agresores: “compasión, sin perdón, ni olvido”, mencionó la abogada.

En estos casos, la compasión podría abonar a poner fin a ciclos de violencia complejos evitando de esta manera más victimización, pero debe respetarse que hay familiares de víctimas que nunca podrán llegar a ese proceso y es su derecho a la verdad y a la reparación integral del daño lo que debe anteponerse.

De manera contrastante, los procesos de mediación que muchas veces se consideran exitosos en el ámbito judicial, son muy limitados, en fondo y en forma, explicó la abogada. Dan una técnica, pero omiten el análisis del conflicto y el análisis de asimetrías de poder; tratan en supuesta igualdad de condiciones a las personas, “pero a él le dicen doctor, y a ella, señora”, menciona Trejo.

La activista manifestó que en los procesos de mediación judicial “de quien menos deben asesorarse es de abogados”, pues lo que pueden opinar ellos está en un código y estos procesos son vistos como mercancías, teniendo con frecuencia resultados revictimizantes. 

 “La paz positiva encamina a la justicia social, es el proceso y no el fin. La meta es la justicia social”, enfatizó Cristela Trejo, después de proporcionar más ejemplos de la inmadurez del sistema judicial y de agentes gubernamentales para conducir a procesos de mediación emancipatorios y con enfoque de derechos humanos.

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