Pandemia; momento propicio para repensar la educación (2/2)

Pandemia; momento propicio para repensar la educación (2/2)

La emergencia de salud está sirviendo
para acendrar el autoritarismo, incrementar
las responsabilidades y cargos sin sentido
a maestros y agraviar a los estudiantes.
Hugo Aboites, en: La Jornada, México
25/abril/2020 p. 19

Ante la pandemia que azota a México, en el ámbito educativo se ha “implementado” por parte de la Secretaría de Educación Pública, el programa “Aprende en casa”, bajo la modalidad de educación a distancia; a decir del propio secretario de educación, el aprender en casa no sustituye la escuela ni a los maestros, pero sí se aprovecha el valioso tiempo y la experiencia del aislamiento en el hogar. Esto se puede entender algo así como que sirve para que los alumnos salgan del aburrimiento en el que se encuentran y, para que los maestros virtualmente los entretengan; puntualizó el directivo: “el primer día del inicio del programa ingresaron a las plataformas virtuales como 250,000 personas”, Creo, fue un mal inicio puesto que tan solo de personal académico suman un total de millón y medio de maestros en educación básica.

Es reconocible el esfuerzo de parte de muchos maestros por mantener a los alumnos “aprendiendo” fuera del salón de clases, sin embargo, a lo más que se puede llegar con esta modalidad a distancia, es al abordaje de contenidos curriculares donde los aprendizajes solo se quedan en el nivel conceptual dada la etapa cognitiva o estadio en que se encuentran los educandos. Sobre este respecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), reconoció que la experiencia de México en materia de educación a distancia mediante la transmisión de contenidos educativos, es de gran utilidad. Si de transmisión se trata, tal vez este organismo tenga razón, sin embargo, educar va mucho más allá de transmitir contenidos curriculares y no tanto educativos como lo señala la UNESCO. Además, esto no es representativo puesto que las redes virtuales solo llegan aproximadamente al 54% de la población, quedando desprotegidos el 46%, colocando en completa desigualdad a los educandos.

La educación entendida como proceso, es compleja, en ella, necesariamente debe haber una conjugación entre el proceso educativo escolar o formal y el proceso educativo familiar o no formal –entre otros no formales-. La educación a distancia como alternativa, no es del todo satisfactoria puesto que se carece de una estrategia efectiva para garantizar una educación realmente significativa; si a ello le agregamos que por naturaleza, esta modalidad es rígida y mecánica y que muchos contenidos curriculares se encuentran considerados como caducos, el escenario se agrava aún más.

Estos tiempos de pandemia son propicios para tomarle una radiografía al sistema educativo puesto que también se encuentra grave y no se ha sabido o no se ha querido enfrentar la actual crisis educativa. Espero no estar exagerando, sin embargo, puedo asegurar que en estos tiempos tanto en el sistema de salud como en el educativo se vive la incertidumbre, el temor y la desconfianza; no quiero decir que se debe sacar provecho de la desgracia, más bien, esta debe servir para desentrañar las injusticias y desigualdades que se viven en estos ámbitos, que vean los neoliberales lo que han hecho de estos sistemas y, que la sociedad tome conciencia para que se promueva la estructuración de un nuevo modelo económico y educativo, y así, tanto el desarrollo como el crecimiento sean incluyentes.

Esta pandemia no deja otra alternativa más que trabajar con los educandos bajo la modalidad a distancia, aunque no sea la mejor puesto que, en alumnos de educación básica, su estructura cognitiva no responde a esta estrategia debido a que los contenidos curriculares a lo más que se prestan es para trabajarlos solo a nivel conceptual y lo que se pone en juego en esta modalidad es más la actividad memorística. Si a todo esto le agregamos las malas condiciones emocionales en las que se encuentran los educandos, más se dificulta responder a las pretensiones de la Secretaría de Educación Pública; tal vez sería más productivo si se enfocaran a quitarle la ansiedad a los alumnos, descargándolos de trabajos absurdos y sin sentido, trabajando materiales motivacionales para que superen esta crisis en la que se encuentran.

Concluyo, en educación, es necesario salir del vicio y del ocio para que se entre en círculos virtuosos, se requiere pues:

Implementar programas exprofeso para formar a docentes de educación básica en y para ambientes virtuales.

Concebir y estructurar centros educativos que sean considerados como espacios sociales donde se promueva la comprensión del mundo para fortalecer de esta manera a la sociedad.

Que esta epidemia sea el motor que lleve a una transformación social.

Que en lo sucesivo, se promueva la formación de un pensamiento crítico de parte de los actores del hecho educativo.

Que se reorienten las políticas para acabar con las desigualdades en el ámbito educativo.

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