Hay en estudio 118 vacunas en el mundo para combatir el SARS-CoV-2: investigadora zacatecana

Hay en estudio 118 vacunas en el mundo para combatir el SARS-CoV-2: investigadora zacatecana
Vasthi Thamara Juárez González, científica zacatecana y docente investigadora de la UNAM ■ fotos: cortesía


■ Sólo ocho están en fases clínicas, se usan en voluntarios y con el objetivo de ver si la intervención es segura, si puede funcionar y qué efectos adversos presenta

■ El remdesivir es un antiviral que se utilizó por vez primera para combatir el virus del Ébola, pero no funcionó más que en estudios en animales para tratar el SARS: Thamara Juárez

■ Sobre el cannabis, sólo hay un estudio en el que están utilizándolo como tratamiento paliativo al igual que el plasma

 

Mientras la pandemia del Covid-19 sigue su curso, con rebrotes en su lugar de origen, nuevas realidades y ahorcando economías, en los laboratorios la comunidad de científicos de distintas partes del mundo trabaja a marchas forzadas en la prueba de tratamientos y la búsqueda de una vacuna que en un futuro ayude a prevenir el contagio de este virus, que han dicho los expertos, llegó para quedarse.

Además de la pandemia del nuevo coronavirus, ha surgido otra en el mundo de la información a la que la OMS ha llamado la Infodemia, la cual genera un sinfín de noticias falsas sobre tratamientos, vacunas y remedios caseros para protegerse del Covid-19. Y es en este panorama cuando surge la necesidad de la ciencia y la difusión de la misma para tener un conocimiento claro de cómo se avanza en el mundo en este rubro.

Partiendo de esa necesidad, La Jornada Zacatecas entrevistó a la científica zacatecana y docente investigadora de la UNAM, Vasthi Thamara Juárez González, quien además forma parte de la iniciativa Científicas Mexicanas que busca visibilizar el papel de la mujer en la ciencia, y del colectivo Las Científicas Malditas, que junto con las también investigadoras Ana Valenzuela y Abigail Jiménez, investigadoras mexicanas residentes en Bélgica y España, están difundiendo los avances científicos en el marco de la pandemia a través de podcast.

Remdesivir, a la cabeza de los
tratamientos contra Covid-19
De acuerdo con Thamara Juárez González, quien desde el inicio de la pandemia se ha dado a la tarea de rastrear los estudios clínicos que se están haciendo en el mundo, hasta el 12 de mayo pasado son aproximadamente 77 países que han iniciado ya estudios de intervención, siendo Estados Unidos, Francia y China los que mayor número de ellos tienen con 238, 112 y 78 respectivamente, seguidos de naciones como Italia, España, Reino Unido y Canadá, mientras que México se encuentra en la posición 17 con 15 estudios de intervención y dos de observación.

Entre los estudios de intervención que se están haciendo en México, es decir aquellos que emplean fármacos, la científica destaca cinco de ellos en los cuales se está utilizando el plasma sanguíneo, mientras que en cuatro se está empleando la hidroxicloroquina y en el resto distintos tipos de fármacos, destacando uno que se suma al estudio global en el que se está echando mano del llamado remdesivir, en el cual participa con otros 19 países y que hasta el momento ha arrojado reportes contradictorios.

En el caso de la hidroxicloroquina, de acuerdo con el rastreo de la científica zacatecana, hay 171 estudios que están utilizándola como tratamiento ya que parece ser una antiviral pero también es un inmonomulador, porque el Covid lo que genera es una inflamación exacerbada de todos los tejidos, principalmente de los pulmones. Y también es el remdesivir el que está dentro de los primeros estudios clínicos junto con la cloroquina y algunos otros antivirales. En general, detalla la investigadora, se están utilizando más de 150 fármacos y están concentrándose en el estudio de los antivirales.

El problema de todos estos estudios, explica la investigadora, es que no todos son “estudios controlados”, es decir, que para poder comprobar la eficacia de un fármaco se debe tener un grupo de control al que le se está dando un placebo y otro grupo al que se le da el medicamento, pero al no tener estos grupos varios de los estudios que se están haciendo no pueden hacer una correlación directa para saber si están funcionando o no.

Para el caso del remdesivir, Thamara Juárez González explica que es un antiviral conocido hace bastantes años que se utilizó por vez primera para combatir el virus del Ébola, pero no funcionó más que en estudios en animales parata tratar el SARS.

“El 6 de febrero de este año se inició el primer estudio clínico en China con este medicamento y este concluyó el 10 de abril y lo publicaron el 29 de abril. Y es el único estudio con remdesivir que tiene resultados. En este estudio no encontraron diferencias significativas en los pacientes que recibieron el tratamiento con remdesivir, sin embargo, tuvo que terminar antes de lo planeado por el cierre que hubo en China”.

“Hay otros estudios que lo avalan como otra alternativa. Hay un estudio en marzo que se hizo mediante modelación metamatemática que sugería que sí podía bloquear el mecanismo de replicación del virus, porque lo que hace el medicamento es redimir la acción de la encima que copia el material genético del virus. Entonces si intentamos eso, ya no vamos a tener más copias del virus, el cuerpo puede manejarlo. Ahí está la clave de porqué este medicamento puede funcionar”.

La integrante de Las Científicas Malditas recordó que hace un par de semanas el Instituto Nacional de Alergias e Infecciones de Estados Unidos anunció un estudio clínico en el que participan más de 50 países, entre los que se incluye México, en el que se está trabajando con remdesivir y se espera que para fines de este mes pueda haber algunos resultados que sean más prometedores que los de China.

Y es que, al ser aprobado por la FDA, la Agencia de Medicamentos y Alimentación del vecino país del norte, otra casa productora del remdesivir inició un estudio con 6 mil pacientes y está direccionado en 183 hospitales diferentes de 27 países distintos entre los que se encuentra México también. Y la idea es que la casa farmacéutica puede tener resultados pronto y que avalen que el medicamento funciona, porque uno de los detalles que se desconoce del remdisivir, explica, es su efectividad en los pacientes dependiendo qué tan avanzada tenga la enfermedad, para lo cual se han registrado dos estudios clínicos: uno con pacientes graves y otro con sintomatología leve.

“Si se comprueba que el remdesivir tiene efectividad, esta casa productora tiene que estar produciéndolos y ahí hay otro problema, porque justamente las personas de esta farmacéutica decían que no tienen la capacidad de producir este medicamento de manera global. Ese es otro problema, porque finalmente puedes encontrar el tratamiento. pero si no tienes la capacidad para producirlo nos encontramos ante otro obstáculo y es lo mismo que pasa con las vacunas”, aun así recalca que el remdesivir es el más prometedor pero “nada está claro”.

El tratamiento por
plasmaféresis
Además de las intervenciones mediante fármacos, existen las de tipo biológico, entre las que destaca la plasmaféresis o el tratamiento con plasma sanguíneo que según la científica es hasta el momento la que tiene un mayor número de intervención con 46 estudios en el mundo, entre los cuales se encuentra también México con cinco de ellos en los estados de Aguascalientes, Guadalajara, Puebla y Monterrey, en dos institutos diferentes.

“En México todavía no se reporta ningún resultado. De hecho, el primer estudio que se dio de alta fue en Monterrey en el Hospital San José, pero ninguno de los estudios tiene resultado todavía. No sabemos el pronóstico, pero justamente hay una campaña muy grande en el gobierno en la que piden que las personas que se recuperen de Covid donen sangre. La realidad de todo esto es que el plasma se ha utilizado para muchas cosas por más de 100 años en muchas enfermedades, pero en realidad no sabemos por qué en algunos casos funciona y en otros no”.

Y esto se debe, según precisa la docente de Biología Molecular en la UNAM, a que la sangre es un componente “muy rico” en el que está contenido el sistema inmunológico y es complicado saber cuál de todos los elementos es el que da una acción terapéutica. En este sentido, para Covid-19 no se tiene pues nada claro ni se sabe tampoco cuál será la respuesta inmunitaria de las personas después de haberse contagiado.

“No se descarta que pueda servir como un tratamiento paliativo, pero no es de primera línea. No es que vaya a curar a las personas con Covid, simplemente al tener anticuerpos se está hipotetizando que va a disminuir los efectos, pero no lo sabemos.

El cannabis no va a
curar el Covid
Luego de que se propagaran noticias que señalaban que el cannabis podía curar el Covid, Thamara Juárez González refirió que solamente hay un estudio en el que están utilizándolo como tratamiento paliativo al igual que el plasma. El estudio, el cual la científica consideró como “interesante”, está siendo realizado en Canadá por un grupo de investigación que normalmente trabaja con cannabis y genera líneas de investigación con los distintos contenidos de cannabinoides y cannabinol, que al tener efectos anti inflamatorios decidieron hacer un modelo para estudiarlo en el Covid.

“El problema de estos estudios es que son hechos en tejido, no en personas y no muestran mucha significancia estadística. Creo que en conclusión, no, el cannabis no va curar el Covid, pero sí es interesante porque hace mucho tiempo que se estudian los cannabinoides, pero pasa un poco como con el plasma, no se sabe cuál de los compuestos son los que tienen las actividades terapéuticas. Pero no es un tratamiento de primea línea”.

Dos vacunas podrían
tener resultados este año
De acuerdo con la información de la estudiosa, hay hasta el momento 118 vacunas que se están estudiando en todo el mundo para combatir el SARS-CoV-2, de las cuales la mayor parte está en fase preclínica, es decir, no están siendo estudiadas en personas sino en pruebas de laboratorio, con animales y tejidos. Y son apenas ocho las que están en fases clínicas, utilizándose en voluntarios y con el objetivo de ver si la intervención es segura, si puede funcionar y qué efectos adversos presenta.

“Normalmente para el diseño de un medicamento y para que salga al mercado son aproximadamente 10 años, si todo sale bien. Pero pues ahora todo el mundo está haciendo las cosas lo más rápido posible, pero lo que sí es importante es que se lleven todos los protocolos para verificar que funcionen y que los efectos adversos no sean peores que las ventajas que puedan dar”.

De las ocho que se encuentran ya en las fases más avanzadas, las cuales presentan variadas y diferentes formas y mecanismos sobre lo que están diseñadas, hay una que va a tener resultados en junio de 2020; se trata de una vacuna inactivada que se está generado en China por la casa farmacéutica Sinovac, que se encuentra en Fase 3 y tiene 700 participantes, informa la investigadora.

A dicha vacuna, le siguen con resultados más cercanos otras que se están elaborando en Alemania y Estados Unidos, que cuentan a su vez con el número más grande de participantes al ser más de 7 mil y se caracteriza por ser una vacuna de tecnología de ácidos nucleicos cuyos resultados, igualmente, podrían darse en este mismo año, mientras que otras se prevé que llegarán en 2021, 2022 y 2024.

Asimismo, destacan en la generación de vacunas otras de tipo recombinante, las cuales, precisa la experta, utilizan la estructura de otro virus que ya no tenga la capacidad de infección y no pueda replicarse y le introducen información del virus nuevo, en este caso del SARS-CoV-2. En este tipo de vacunas participan hasta el momento dos estudios clínicos en China y uno en Inglaterra, con la llamada “vacuna” de Oxford, que a decir de Thamara Juárez González, parece ser muy prometedora pero estaría lista hasta 2021.

“Hay dos problemas: no se ha podido hacer un medicamento específico para SARS-CoV-2 porque no tenemos tiempo. Diseñar un medicamento es muy tardado, entonces lo que se está haciendo es utilizar tratamientos que ya se tienen. Y lo que tenemos que entender es que las vacunas no son un tratamiento, es una medida preventiva que en este momento estaría bueno tener para que disminuya la población susceptible a enfermarse y eso aminora la gravedad y la transmisión de la epidemia. Pro se tiene que saber cómo se produciría de una forma masiva. Es el siguiente paso crítico”.

La comunicación de la ciencia,
fundamental en este momento
“La ciencia siempre tendría que tener un papel fundamental, pero también es importante cambiar un poco el cómo hacemos la ciencia, porque lo hemos visto México, la cantidad de información falsa que se maneja es terrible, y mucha de las personas culpan a la población porque no se informa biVasthi Thamara Juárez González, científica zacatecana y docente investigadora de la UNAM ■ fotos: cortesíaen, pero esto habla un poco de cómo hemos hecho ciencia por mucho tiempo y cómo nos hemos alejado de las personas en cuanto a la comunicación de la ciencia”.

Eso es, de acuerdo con la científica zacatecana, además de los estudios clínicos que se están generando, el papel más importante de la ciencia por el momento, pues considera que es fundamental que los científicos se acerquen a la gente, la informen y se alejen por un momento de la academia “tan cerrada” para poder generar información que le sea útil a la sociedad.

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