El Día del Niño y los múltiples adeudos a la niñez

El Día del Niño y los múltiples adeudos a la niñez

Lo que uno ama en la infancia
se queda en el corazón para siempre.
Jean-Jacques Rousseau.

Hoy es el Día del Niño y no habrá muchas celebraciones como otros años donde la sociedad se esmera en reconocer a las personas más importantes sobre la Tierra, nuestros niños, su inocencia, su alegría, su curiosidad y un millón de travesuras que se olvidan cuando duermen como ángeles que viajan por el Universo. Este día, desafortunadamente los niños se quedan en casa, enclaustrados y tratando de buscar alternativas a su encierro, sacando su imaginación fuera de las cuatro paredes de su cuarto, dibujando, gritando o brincando. No hay mayor prodigio en el Universo que un niño y, el estado en su conjunto, debe garantiza que nuestros niños estén a salvo de todo peligro que los aceche, ya sea desde el ámbito familiar donde pululan acosadores y abusadores disfrazados de tiernas ovejitas hasta en el exterior del hogar donde la violencia los alcanza. Ninguna sociedad tendrá un futuro digno si no cuida de sus niños, esas almas que crecerán y lucharán contra muchas desgracias que padecemos en lo colectivo y que nos han heredado como pesados lastres intergeneracionales. Los niños de hoy, serán los ciudadanos del futuro y muchos de ellos, desafortunadamente, están impregnados de dolor, de desolación y cargarán traumas que amenazan con reproducirse si no se les da la debida atención. No concibo cómo esta sociedad permite niños en condición de calle a merced de la droga, la prostitución y la delincuencia; no es posible que hayan pasado gobiernos de distintos colores sin dar respuesta a los grandes problemas que los afectan. Este día como todos los demás, le hemos quedado mal a nuestros niños y, ojalá que el encierro nos haga reflexionar y repensar en estrategias que garanticen el cumplimiento pleno de sus derechos pues queda mucho trecho en el tema del interés superior del menor que debe prevalecer en todas las medidas que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, de conformidad con el artículo 3, párrafo 1 de la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, incorporado en el artículo 4º párrafo noveno de la Constitución Federal y que a la letra dice: en todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez. Lamentamos que en muchos casos, el texto constitucional es letra muerta y lo fundamento con los miles de niños que han muerto por la delincuencia organizada, ya la Comisión Nacional de Derechos reconoció en noviembre de 2019 que los asesinatos de menores de edad, se han triplicado y alrededor de 30,000 de ellos engrosan las filas del crimen organizado. En este contexto, los niños se encuentran inmersos en acciones y efectos que los vulneran, tal es el caso de homicidios, involucramiento en actividades delictivas, privación de la libertad, trata, desplazamiento forzado, orfandad, sin dejar fuera otros índices como la pobreza, la marginación, la desintegración familiar, la pornografía infantil y otras atrocidades que persisten en detrimento de sus intereses. Un apartado preocupante es la nefasta actuación de algunos integrantes del clero, pues de 2008 a 2019 se han interpuesto 550 denuncias por abuso sexual contra sacerdotes, por lo que México ocupa el primer lugar en Latinoamérica después de Chile, Argentina y Colombia, sin mencionar todos aquellos abusos que no se denuncian. A nivel mundial, el 60% de la pornografía que se consume es de México, así que como Usted puede apreciar, le quedados a deber mucho a nuestros niños y, que no nos espante si la sociedad en un futuro está todavía más corrompida ya que los cimientos sobre los que la estamos construyendo están impregnados de muchas atrocidades contra nuestros niños por lo que desde hace varias décadas, gobierno, sociedad, universidades y demás instituciones, debiéramos estar trabajando sin simulación a favor de nuestro bien más preciado: los niños y niñas; así las cosas, los múltiples adeudos a la niñez deben superarse, de lo contrario, la misma Nación está en riesgo y el futuro de la humanidad también. ■

*Integrante del Consejo Mundial para la
Defensa de los Derechos Humanos y
Secretario General del Consejo Zacatecano
de Protección al Ambiente
[email protected]
[email protected]

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