La Madre Tierra. Tlali Nantli

La Madre Tierra. Tlali Nantli

El Ser Humano debe hacer un paréntesis en su existir y reflexionar sobre el punto del Universo en donde se encuentra parado. Nuestra vida pasa en un vertiginoso torbellino de cosas cotidianas que no permiten detenernos a admirar las maravillas que nos rodean, muchas de las cuales, no tienen ningún costo y no pueden entrar en el mundo de los valores económicos. La Madre Tierra alberga a la sociedad humana, nos brinda todo y, dicen que cuando la persona tiene todas sus necesidades satisfechas, muchas veces comienza a realizar barbaridades tal como las que se han mostrado desde hace siglos: cambio climático, pandemias, racismo, exterminio, guerra nuclear etc. La Madre Tierra es tan sublime que nadie puede apropiarse de ella por más que la exploten; ningún político o líder por más monumental que se crea, puede tener poder sobre la naturaleza, por el contrario, cada que puede el sistema natural nos pasa factura para confirmar su descomunal fuerza y, aunque una próxima extinción aparezca, la Madre Tierra seguirá generando vida después de la desaparición de las especies. Ahora con la pandemia del COVID-19 ha quedado demostrado que la humanidad es el gran virus que la enferma, pues con los encierros masivos en todo el mundo, las ballenas se acercan a las playas, los leones duermen sobre las carreteras, el cielo antes contaminado vuelve a mostrarse en azul, los pájaros cantan en otro tono y aunque nos duele decirlo, la Madre Tierra se está curando gracias a la enfermedad que nos está matando, la capa de ozono se regenera y las playas son iluminadas por el fenómeno de la bioluminiscencia y así evidencia tras evidencia. En este contexto, ayer 22 de Abril se celebró en el ámbito internacional el Día de la Madre Tierra y la Organización de las Naciones Unidas contempla que la naturaleza sufre a partir de los incendios en Australia, la peor invasión de langostas en Kenia y los mayores registros de calor terrestre, aunado a la pandemia sanitaria mundial vinculada a la salud de los ecosistemas. LA ONU pone énfasis en el cambio climático, reconociendo que los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden aumentar el contacto y la transmisión de enfermedades infecciosas de animales a humanos (enfermedades zoonóticas). En torno a lo anterior, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reconoce que una nueva enfermedad infecciosa emerge en los humanos cada 4 meses y, de estas, el 75% provienen de animales, lo que representa un estrecho vínculo entre la salud humana, animal y ambiental. En este sentido, la ONU convoca en este Día Internacional de la Madre Tierra que necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta, por lo que se debe promover la armonía con la naturaleza y la Tierra. De acuerdo con los Incas, la Pachamama era la Diosa que protegía a los seres vivos, además de ser la precursora del desarrollo de la vida, gracias a todo lo que nos brinda como el alimento y el agua. En este contexto, a partir de la ONU, se pretende hacer conciencia sobre el valor de los ecosistemas y la necesidad de lograr el equilibrio entre las aspiraciones sociales, económicas y ambientales tanto de generaciones presentes y como de las futuras. Así, las celebraciones del pasado 22 de abril se orientan a motivar una responsabilidad colectiva en torno a la fundamental tarea humana de cuidar el único hogar que tenemos y al que desafortunadamente, le hemos generado un cúmulo de problemas que ya pasan factura. Ante el escenario hemos considerado la necesidad de recuperar y adherirnos al conocimiento tradicional de nuestros hermanos indígenas, mismos que conservan un vínculo muy especial con la naturaleza, la veneran, la respetan y la protegen, pues ellos saben que su vida depende totalmente de los recursos que les brinda la Pachamama o Tlali Nantli como le llaman algunos indígenas de Guerrero. Para nuestros hermanos indígenas la Madre Tierra no es un objeto inerte, es fuente de vida y es sagrada, por lo que se debe vivir en armonía con ella y encontrar el equilibrio, sin embargo, enfrentan muchas adversidades inherentes a sus comunidades ante la ineptitud e indiferencia de las autoridades ambientales, quienes contrario a aprovechar su conocimiento ancestral, se esmeran en agotar los recursos naturales que les pertenecen desde generaciones pasadas.

*Integrante del Consejo Mundial para la
Defensa de los Derechos Humanos y
Secretario General del Consejo Zacatecano
de Protección al Ambiente
[email protected]
[email protected]

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