El Coronavirus no ataca a los poetas

El Coronavirus no ataca a los poetas
Sir Luke Fildes, 1843-1927. El doctor. Colección Tate Britain.

La Gualdra 425 / Río de palabras

 

 

 

 

Los poetas se confinan en sus casas para olvidarse de la realidad, pero escriben poesía. Nuestro mundo se derrumba en los supermercados. Se gastan todos los ahorros formando filas inmensas en los cajeros automáticos. Ha bajado la gasolina y las calles están desiertas o relativamente desiertas todavía. Nos llegan terribles augurios de la madre patria. Allí tenemos algunos a hijos, a hermanos, a padres y sobrinos, además de muchos amigos huyendo temerosos de ese temblor oscuro llamado Coronavirus, que ha provocado miles de muertos. México ya está aterrado. Los profesores trabajamos desde nuestras casas, las clases son en línea y así no se para el mundo académico del todo. Pero imagínense los hoteles, las librerías, los restaurantes y bares de copas que se irán quedando solos y se perderán miles de empleos. La bolsa baja de manera catastrófica. También se deprecia el peso y todo eso pasará factura. Los ricos de siempre compran las acciones a precios miserables. Como les sobra el dinero pueden arriesgar algunas docenas de millones por si el asunto se enmienda y de repente ganan toneladas de dólares.

Ahora la han tomado con los viejos. En el maldito Facebook los llaman momias y algunas de esas momias son sus padres, sus abuelos, pero la señora viejita, directora del Fondo Monetario Internacional, dijo que hay que solucionar el problema de los mayores, como si ella tuviera 30 años, cuando debe tener 75 como mínimo. Algunos proponen la eutanasia para ahorrarse los fondos de pensiones que ellos mismos han robado en los años pasados. En España desmantelaron todos los fondos. Los esquemas de igualdad social son inexistentes porque un ejecutivo que haya ganado y cotizado una media de 10.000 euros al mes sólo tiene derecho al jubilarse a cobrar 2.500, que con los descuentos de la Hacienda pública tiene para vivir con 1900 euros. Me parece muy bien, pero eso no aplica con los diputados ni con los ministros ni con los presidentes de gobierno.

La humanidad está gobernada por viejos que son tan estultos que pretenden liquidarse a sí mismos. Nos quieren reducir la vida a los 35 años, pues hay universidades que no contratan a profesores mayores de esa edad. Cuando científicos médicos de Harvard concluyeron que la edad mental más productiva del ser humano está entre los 60 y 70 años, en un segundo escalón estarían los de 70 a 80 y en un tercero los de 50 a 60, y ya en el cuarto estaría los de 30 a 40. Aquí sencillamente lo que quieren es eliminar a los sabios, a las mentes prodigiosas y luego, de paso liquidar en los cementerios las pensiones de los viejos más pobres. En España despiden a la gente al cumplir los 50, pues ya no les resultan productivos. Lo que ocurre es que si despides a uno de 50, con su sueldo contratan a cinco muchachos de 20 y encima les exigen a los chiquillos experiencia. Recuérdese la antigua Roma o Grecia, donde los viejos tenían la última palabra, eran los que decidían. Incluso en tribus indias de Estados Unidos. En México, en España y en otros países nos hemos distinguido por respetar a nuestros mayores y agradecerles que nos dieran la vida, nos criaran y educaran. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué la sociedad y sus individuos son depredadores? ¿Volvemos a ser cromañones? Pero mientras los poetas están felices, muestran sus versos en Youtube o en Facebook e ignoran todo lo que pasa a su alrededor. Los verdaderos poetas ahora, los artistas de la vida son los médicos, las enfermeras, el personal sanitario.

 

 

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