La mujer que corre o que huye, un filme de Hong Sangsoo

La mujer que corre o que huye, un filme de Hong Sangsoo
Imagen de The Woman Who Ran (La mujer que huyó) n foto: CORTESÍA DE la BERLiNale 2020

Compite por el Oso de Oro; el cine coreano muestra más formas de contar historias

 

De Corea del Sur nos volvemos a sorprender. El film Parásitos (Oscar Mejor Película y Palma de Oro en Cannes) no ha sido una pepita rara. La prueba es el film The Woman Who Ran (La mujer que huyó) del director Hong Sangsoo presentado en la Competencia oficial por el Oso de Oro en la Berlinale 2020.

Parece además que el público cinéfilo se ha dado cuenta de esto porque la sala Friedrichstadt-Palast con capacidad para más de mil 800 espectadores estuvo llena.

En 77 minutos Sangsoo nos cuenta una historia de mujeres, de conversaciones anodinas, de geometrías angulares de 90 grados que envían la sensación de racionalización precisa de los espacios y de las maneras.

Se notará en el párrafo anterior que no hemos contado la historia, sino descrito el cómo está contada. Y es que la historia es solo una mujer que visita viejas amigas o no tan amigas para hablar de su relación “perfecta” con su marido, de sus departamentos y de sus trabajos. No hay pues un nudo y por tanto desenlace.

Sangsoo quiso contar las relaciones de amistad actuales, la frialdad de su conservación, la distancia del ruido urbano, el control de las intimidades y el delirio por la individualidad. La única razón de tener amistades o visitarles es para hacer una muy breve y efímera actualización del estado de sus respectivas vidas, porque como dice Gamhee (interpretada por Kim Minhee):

“Mi marido dice que el amor es estar siempre pegado con la persona que amas. Y este es el primer día en cinco años que no estamos juntos”.

¿Es este el amor o la relación perfecta?

Para algunas es envidiable y para otras es asfixiante.

Si tu amiga te robó el novio hace años, ¿es esto grave muchos años después y con tu vida completamente hecha? No, es banal pelear por amores pasados. Insisten las charlas.

Son sólo mujeres y cuando los hombres aparecen son causa de irritabilidad por la prepotencia de la masculinidad, al menos así se puede resentir tras la calma con la que ellas llevan sus encuentros.

Cámara fija, sólo necesita zoomes adentro y fuera para contar

En su 24 filme Sangsoo lleva su cine a su forma más minimalista: largas tomas, diálogos y zoomes. La base del cine, imagen, sonido y movimiento.

Cuadros en donde hay luz natural de las ventanas, una mesa de sala, cocina o cafetería, una silla o sillón, un jarrón con una flor, dos copas, dos tazas, dos platos y dos o tres mujeres hablando. Diálogos que portan la trama sin tener que ser explicaciones de la historia, es solo ponerse al día de las amigas.

El ritmo lo va dando el zoom de la cámara para cambiar de plano, pero sin mover la cámara. No lo necesita. Entonces no vemos reacciones de rostros, y cuando estos son frontales es porque el plano completo del personaje ensombrece la facialidad.

El proyecto o el cine de Sangsoo está en entender o exponer la expresividad y las formas de comunicación humanas.

Es tiempo para nosotros espectadores de tenderle los ojos bien grandes al cine asiático.

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