Transformar al campo: ¿agroexportación o soberanía alimentaria?

Transformar al campo: ¿agroexportación o soberanía alimentaria?

Según el Censo Agropecuario VIII, en Zacatecas hay mil 500 millones de hectáreas abiertas a la agricultura, en estas existen 173 mil unidades de producción, de las cuales 76 por ciento son para fines estrictamente agrícolas, y de éstas a su vez, el 80 por ciento son productores de temporal. La diferencia de productividad y en la tenencia de la tierra en Zacatecas es dramática: el 70 por ciento de los productores detentan el 35 por ciento de la superficie, y lo hacen con parcelas menores a 10 hectáreas. Mientras, el 11 por ciento de los productores tienen el 40 por ciento de la superficie.

El frijol y maíz representan el 70 por ciento de la superficie cultivada anualmente bajo condiciones de temporal. Y sabemos de la productividad de los cultivos bajo temporal es muy baja, que padecen desertización y pérdida de suelo. Así, la estructura de tenencia, potencial productivo y comercialización de los productos agropecuarios, mantienen al campo zacatecano en la pobreza.

¿Qué han planteado los gobiernos para disminuir el atraso y pobreza del campo? Pues algunos programas que tienen como objetivo la mejora de productividad agrícola, pero todos estos programas tienen un eje que los articula: la diversificación de cultivos, bajo el enfoque de marcado externo. Esto es, cambiar el cultivo de maíz y frijol por sistemas-producto con mayor valor en el marcado nacional e internacional. Así, de las 727 mil hectáreas de frijol en 2003, se pasó a 500 mil en 2015. A la fecha la reducción habrá llegado al 30 por ciento. Una fórmula para impulsar la diversificación productiva es la agricultura por contrato y la renta de tierras a grandes empresas del aceite, la harina y la industria de la malta.

El esquema no ha sacado de la pobreza al campo del estado, y las partes que han mejorado económicamente lo ha hecho generando enorme dependencia con las empresas transnacionales que en todo ponen las condiciones. El proyecto anunciado por el nuevo gobierno federal es muy otro: orientar el esquema productivo bajo el enfoque que reúna seguridad y soberanía alimentaria. Por tanto, deberemos ver programas y proyectos de apoyo a pequeños productores que se dirijan al mercado interno y, aun más, al interior. Diversificar la producción, sí; pero para orientarlo al consumo de los zacatecanos y de los estados vecinos, y sin generar la dependencia colonizante de las transnacionales del aceite o harina. Los monocultivos son dañinos no sólo porque terminan produciendo precios muy bajos del producto, sino que son terribles con las condiciones ambientales porque desertifican el campo a pasos acelerados. Entonces, sí debemos diversificar, pensando en ampliar con mucho los tipos de productos, y más que centrarse en sistema-producto, pensar en sistema-de-productos. Y además, con formas de producción más seguros ante el cambio climático, bajo riego intensivo y de alto ahorro de agua. Los monocultivos en formato de temporal son insostenibles. Sin embargo, aun vemos poco o nada del impulso de la soberanía alimentaria en Zacatecas. Todo está por hacerse. Veremos cómo se avanza en esta dirección.

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