The Irishman, de Martin Scorsese

The Irishman, de Martin Scorsese
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A partir de un guion de Steve Zaillian (Schindler’s List) adaptado de la novela I Heard You Paint Houses de Charles Brandt, con The Irishman (2019) el legendario director Martin Scorsese pone en sintonía varias temáticas y obsesiones que lo han acompañado a lo largo de su impresionante filmografía, siendo las principales los códigos de vida de los gángsters, los límites del poder, los vínculos fraternos a través de los años, los conflictos intrafamiliares, la culpa y la búsqueda de redención por hombres cuya vida ha sido definida por actos de violencia.

El filme narra la historia de Frank Sheeran (Robert De Niro), veterano de la Segunda Guerra Mundial y camionero que posteriormente trabajó como asesino a sueldo para Russell Buffalino (Joe Pesci), capo de la mafia italiana en Filadelfia, así como la mano derecha del famoso líder sindical Jimmy Hoffa (Al Pacino), quien desaparecería de manera misteriosa en 1975. Narrada en voz del propio Sheeran y con una actuación estelar de De Niro, el filme se enfoca en los sucesos de una saga histórica repleta de crímenes, alianzas, traiciones, política y riñas familiares.

Enfocándose en los momentos significativos de una vida, Scorsese confecciona una serie de montajes y coreografías fílmicas en las que no sólo destaca el virtuosismo de su narración, también la estupenda fotografía de Rodrigo Prieto, la trepidante edición de Thelma Schoonmaker, así como el manejo del CGI para rejuvenecer a los protagonistas del filme en diferentes etapas de su vida, y que junto con el aporte narrativo que representa, también se percibe como una declaración por parte del director sobre la manera en la que los efectos visuales deben estar al servicio de la historia que se quiere contar, y no al contrario.

En un largo de tres horas y media de duración y con una estructura de tres actos, la cinta se enfoca en el surgimiento, apogeo y derrumbe de su protagonista, donde el director se permite ser épico e intimista, desgarrador y sutil al mismo tiempo, retratando con invariable humor negro el lado oscuro en la vida de los mafiosos, pero también mostrando sus facetas más vulnerables y dolorosas. Así pues, en un inicio somos testigos de la manera en la que el crimen se va infiltrando poco a poco en la vida de Sheeran, y de las repercusiones que esto tiene en las personas que lo rodean. Por otra parte, a la mitad del filme y en segundo plano, Scorsese contextualiza sobre la presencia que el crimen organizado ha tenido en la política estadounidense a lo largo de la Historia. Finalmente, en el último acto, el realizador despoja de glamur al género por completo, y termina desarrollando una sentida reflexión sobre la soledad y la profunda desolación que se encuentran al final de los días de una persona, que ni todo el dinero, ni todas las armas del mundo pueden erradicar y donde, cuando todo está dicho y hecho, sólo se puede esperar a la muerte como una vieja amiga, con la puerta abierta.

Con todo, The Irishman también representa la reunión de tres intérpretes legendarios, los cuales se muestran impecables y en pleno estado de gracia; tomando como base la relación entre el Sheeran de De Niro, el Hoffa de Pacino y el Buffalino de Pesci, Scorsese retoma los elementos de la vieja escuela para armar una historia que se siente actualizada y con la que continúa demostrando por qué es uno de los cineastas más importantes de todos los tiempos.

 

 

 

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