Imaginar una calle

Imaginar una calle
Jean-Michel Basquiat. 1960-1988.

La Gualdra 405 / Río de Palabras

 

 

Imaginas un grito. Un grito profundo y aullado a medianoche; justo cuando los vecinos, la mayoría duermen, y los muy pocos que quedan despiertos esperan asustarse con un terror nocturno para guarecerse en las cobijas. Luego imaginas un choque, porque esta calle que estás imaginando es una calle de ciudad. Una calle desenfadada y sin miedo a ser asaltada por terroristas taciturnos. Una calle estruendosa que en medio del asalto se convierte de pronto en un vigilante y vengador anónimo. Imaginas que sucede el choque, que nadie lo ve y que entonces no se sabe si ocurrió, si existe, o si sólo fue un espejismo que trasnochaba emborrachándose con la jauría de espantos. Imaginas quizá una aparición. No la típica de sábanas flotantes sino una más cercana a figuras de extraterrestres y monstruos espaciales; esto con el objeto de que si alguien la descubre, dude de su existencia y más bien piense que es un delirio etílico. La cosa es que lo importante sea la calle, que sea grande, que puedan circularla mil automóviles simultáneamente y tenga la capacidad de contener una manifestación, grupos de choque, escudos humanos y antimotines, para que si quiere, se convierta en una verbena. Imaginas que esa verbena reclama los derechos sobre algo inalienable, por ejemplo: el derecho a no conducir o el derecho a no trabajar o un tema por el estilo, algo que tenga asegurado el éxito y la simpatía social para que esa calle sea recordada como el punto cero de la protesta. Te imaginas ahora la calle llena de gente, de gente que está decidida a no moverse de ahí, que tiene como arma el elemento de la inmovilidad, de no hacer nada hasta que sus demandas no sean suscritas y promulgadas como leyes y que el nombre de ese día luego sea celebrado con el nombre de la calle. ¿Entiendes ahora por qué debes imaginar una buena calle? Una calle con fuerza, cachonda, con fuego, con mucho fuego. Puedes imaginar una hoguera en medio de la calle si eso te sirve y un baile alrededor de la misma. Si quieres puedes quemar la realidad en el incendio, o quemar plata como homenaje a Ricardo Piglia. Nadie te va a acusar de nada, es tu imaginación y en ese sueño puedes imaginar la calle como se te pegue la gana, pero procura que sea grande, por lo que te he estado explicando. Yo te pediría un favor, ponle una banda sonora. Porque una calle necesita música, la que quieras, no te pido nada en especial. Ahora, lo esencial, el nombre de la calle, porque esa calle pasará a la historia.

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_405

 

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