Tiempos de informes, tiempos de reflexión

Tiempos de informes, tiempos de reflexión

Hace no mucho tiempo, los informes de gobierno o legislativos, significaban únicamente un discurso vacío; eran solo un protocolo donde lo que importaba era reunir a las mayores personalidades del sector empresarial y a los más reconocidos políticos del momento de talla nacional y estatales. En realidad, se informaba muy poco; se comunicaba por parte del gobernante que “se tenía y se conservaba el poder”, pero poco se decía sobre qué es lo que se hacía con dicho poder. Eran (y algunos aún lo son) informes totalmente alejados del pueblo. Ese estilo de política simulada se permitía desde la propia sociedad, que manifestaba un completo desinterés hacia los temas políticos; las mexicanas y los mexicanos poco les importaba lo que pudiera informar o no, su gobernante. Alentadoramente esa situación ha ido cambiando, y el interés por los temas públicos ha ido en aumento por parte de la sociedad. Basta solamente con voltear a cualquier lado, con analizar cualquier tema, con observar cualquier reacción de los seres humanos y echar un vistazo al pasado para concluir fácilmente que la sociedad ya no es la misma que era antes. A diferencia de hace algunas décadas cuando la ignorancia y el desinterés en ciertos temas por parte de la sociedad, significaba el freno del progreso; ahora, vivimos en una sociedad crítica, que se cuestiona las cosas que ocurren a su alrededor, una sociedad que poco a poco muestra mayor interés por estar informada. Afortunadamente somos parte de una sociedad que hoy en día se preocupa por el futuro de las nuevas generaciones y por lo tanto es una sociedad que, por fin, se preocupa por los buenos o malos resultados que den sus gobernantes. En esa lógica, la manera tan insípida en que se daban anteriormente los informes de gobierno y legislativos, tienen que cambiar. Esos discursos dirigidos únicamente a la elite gobernante, tienen que ser suplidos por mensajes sencillos en los que se le rinda informes al “Juan Pueblo”.

Es necesario decir, que es una obligación legal del presidente de la república, diputados, senadores, gobernadores y presidentes municipales informar sobre el resultado de sus gestiones, sobre el avance de sus proyectos, sobre las decisiones que han tomado, en fin, es su obligación dar a conocer un informe anual detallado de los resultados de su encomienda. Pues bien, si nos ponemos a analizar que el “poder” reside en el pueblo; que los gobernantes son los “mandatarios” y el pueblo es el “mandante”; y que el pueblo eligió a los gobernantes por medio del sufragio; entonces podemos pensar, que el informe que los gobernantes están obligados a dar, debe ser al pueblo.

Seguramente, sobre todo en el caso del presidente de la república y de los gobernadores, se podrá decir que su informe de gobierno, sí lo hacen para el pueblo, pues ya que ellos lo presentan ante el pleno de la legislatura correspondiente; de ahí se puede concluir que los diputados son representantes directos del pueblo. Pero una cosa es el deber y otra cosa es el ser. Con esto quiero decir, que, salvo el primer informe de gobierno del Presidente de la República, a todos los que hemos visto y escuchado les falta cercanía con el pueblo.

Para que un informe de gobierno sea cercano a la gente debe contener un mensaje más con mucha claridad, sencillo y objetivo; tienen que ser en varios eventos donde se dé el informe y no solo en un evento protocolario, porque insisto, el informe se le tiene que dar al pueblo, no a la élite política. Con decir cercano al pueblo, no me refiero tampoco a que se deben gastar todos esos millones de pesos que derrochan en publicidad cuando hay que dar un informe de gobierno; sino me refiero a la sencillez del acto y más delante daré un ejemplo de in informe sencillo y cercano a la gente.

El tema de que los informes de gobierno se deben rendir ante el “mero patrón” que es el pueblo, tiene más relevancia de la que podemos imaginar. Si se hiciera de esa manera, es decir que en cada informe de gobierno el pueblo en realidad se enterara de lo que su gobernante ha hecho, estaríamos en una situación donde la sociedad pudiera decidir sobre el futuro de la vida política de aquel gobernante o del partido político que lo impulsó. En palabras sencillas, el pueblo juzgaría si el informe de gobierno lo convenció o no.

AMLO realizó su primer informe de gobierno de manera sencilla, sin vayas como las que estábamos acostumbrados, sin militares y policías cuidándolo, sin protocolos políticos. Hizo un informe entendible y digerible para la mayoría de la población. En estos días, están por concluir los informes de presidentes municipales y diputados, es interesante saber si serán eventos protocolarios como cualquier otro o si serán mensajes insípidos y ambiguos. Lo que, si tenemos seguro, es que la sociedad no es la misma de antes y que no se dejará llevar o engañar por cualquier remedio de discurso que presenten como informe. ■

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