La Escuela Normal Experimental “Rafael Ramírez Castañeda”

La Escuela Normal Experimental “Rafael Ramírez Castañeda”
ENERRC. Foto de Iván Muñoz

La Gualdra 398 / Historia

 

Nacida en las postrimerías de la Revolución Mexicana, en el horizonte en que se buscó educar al país -y sus regiones diversas-, la Escuela Rural Mexicana -inspirada en las misiones culturales promovidas por Vasconcelos- pugnó por combatir el analfabetismo entre las comunidades campesinas e indígenas. Centrada en dichas comunidades tuvo como idea fundamental la convicción de que su programa educativo debía estar orientado al mundo rural y que debía de surgir y de realizarse desde abajo, en lugar de ser impuesto desde arriba. Consecuentemente, adoptó un carácter centralmente “experimental en sus programas, en sus actividades, métodos y organización”,[i] sin que esto pudiese significar la permanencia de uno de estos elementos a menos que la experiencia lo validara. Concebidas para responder a las necesidades culturales de la población rural; para capacitar a los hijos del campo en la enseñanza; dar entrenamiento práctico en agricultura, animales, industria y oficios; impulsar de modo efectivo el desarrollo de las pequeñas comunidades, etc.; la existencia de la Escuela Rural Mexicana no pasó desapercibida ni fue indiferente para todos aquéllos que fueron tocados por los ideales de la Revolución.

Comunidades como Nieves, Zacatecas, ubicada en el municipio que hoy lleva el nombre del General Francisco Murguía, no fueron ajenas ni indiferentes a la necesidad y al deseo de contar con la existencia de una escuela para formación de profesores que fuese capaz de contribuir en el desarrollo de su medio rural (hacia 1930 se había inaugurado en el vecino municipio y poblado de Río Grande una Normal Rural que terminó siendo trasladada tres años después al municipio de Loreto).

En este contexto, no debe de resultar extraño que la sociedad de Nieves -por intermediación del profesor Ruperto Ortiz Gámez- haya podido conseguir para beneficio de la comunidad y municipio “que la Secretaria de Educación autorizara para el mes de julio de 1979 la creación de una escuela Normal Experimental”.[ii] La amplitud geográfica del territorio de Zacatecas; el limitado alcance de las tres escuelas normales que hacia finales de los setenta existían en el Estado; la marginación en que se encontraba la región (poco atractiva para el arraigo de docentes que venían de otros lados), y que generaba por el cambio continuo de docentes un nivel de preparación insuficiente, etcétera; constituyeron factores esenciales en la búsqueda de fundar una escuela capaz de preparar a profesores originarios de la zona y que pudiesen sentirse satisfechos por quedarse a laborar en el medio donde se hallaban sus familiares e intereses.[iii]

Para llevar a efecto la fundación de la Escuela Normal de Nieves, y dada la naturaleza rural de la zona, la SEP exigió además del terreno para el edificio de la escuela contar con terrenos agrícolas para la práctica de tales actividades.[iv] Fundada en terrenos donados por el señor don Teófilo Gallardo, y en otros adquiridos por la sociedad nevense que se organizó -en torno al liderazgo del profesor Ruperto Ortiz Gámez- para pagar el costo de los mismos, la Escuela Normal Experimental de Nieves nace a su historia el 5 de septiembre de 1979.

Escudo de la Escuela Normal Experimental Rafael Ramírez Castañeda

Escudo de la Escuela Normal Experimental Rafael Ramírez Castañeda

 

Centrada en ofrecer oportunidad educativa a los egresados de secundaria para que pudieran seguir estudiando, y en formar educadores que cubrieran la necesidad de profesores para el semidesierto zacatecano, esta institución se ciñó al Artículo 3º Constitucional que se consideró como la expresión más auténtica de la filosofía de la Revolución Mexicana y, consecuentemente, a la propuesta de la Escuela Rural Mexicana que fue impulsada y estructurada -tanto en la teoría como en la práctica- por el insigne profesor Rafael Ramírez Castañeda. En honor a este último -y de manera concreta- a su notable esfuerzo por formarse profesionalmente por la senda del estudio y del trabajo, un año después, los alumnos acordaron añadir al título de la Escuela Normal Experimental el nombre del ilustre docente de origen veracruzano. Siguiendo la huella de Rafael Ramírez Castañeda y la decidida convicción de que “lo que realmente educa es el trabajo”, alumnos, padres de familia y maestros se dieron a la tarea de edificar “con sus propias manos” su primer edificio.

Echada a andar sin presupuesto y sin más pago que el que sus maestros recibían por parte de los centros de estudio en los que trabajaban, y luego de haber recibido el visto bueno para su realización por parte del profesor Mario Aguilera Dorantes que por aquel entonces fungía como Director General de Educación Normal, y a la memoria de quien -a la postre y en señal de gratitud- la escuela dedicaría el nombre de su teatro, la ENERRC recibió a sus primeros alumnos -aun antes de que éstos se inscribieran- en una loma que ellos mismos desmontaron. En dicha loma el 5 de septiembre del año de 1979 los primeros alumnos, pobladores de Nieves y autoridades educativas se concentraron para dar nacimiento a la Escuela Normal Experimental. Iniciaba con ella la historia de una Escuela de valor inestimable y sobre las que es difícil expresarse en pocas palabras.

Forjada por las manos de sus propios alumnos y por la necesidad sentida de formar profesores con una mirada integral, la ENERRC ha sabido combinar el estudio con el trabajo productivo, sin dejar de lado la práctica deportiva, las actividades artísticas y las manualidades. Resistiendo -hasta donde le ha sido posible- a las tendencias de reformas alejadas a la realidad de las comunidades rurales, ha cedido a la imposición de modelos educativos construidos en ciudades, sin que ello en lo absoluto haya impedido que buscase garantizar el amor por la profesión docente, el cariño por los niños y las gana de promover y gestionar proyectos que garanticen la subsistencia y la permanencia de la gente en sus comunidades.

Hija de la historia de México, del perpetuo vaivén en que juegan sus cartas las reformas y contra-reformas educativas del país, la ENERRC ha debido moldearse a las exigencias -de los gobiernos de turno- del Estado Mexicano, viéndose obligada a transitar de la acción y el ejemplo de un universo concebido desde abajo a uno modificado desde las alturas de la tecnocracia educativa. A 40 años de su fundación, conmemoramos la relevancia de esta institución en la formación de docentes para el Estado de Zacatecas. Y ello, sin olvidar el esfuerzo de alumnos que, con sus propias manos, hicieron los bloques con que construyeron sus salones, que fueron “maestros” y “mano de obra” del teatro y el auditorio deportivo que hoy prestan sus servicios; sin olvidar tampoco el trabajo social reflejado en el arreglo de calles y baches, en la siembra de árboles y en la puesta de murales; sin olvidar el trabajo agropecuario y las cosechas, la vida bucólica en la que la avena y el maíz se mezclan con las vacas y colmenas y enseñan; sin olvidar los innumerables festivales artístico-culturales en los que ritmos y silencios, palabras y canciones educaron a aquéllos que actuaron y observaron; en fin, procurando no olvidar algunas de las innumerables caras en que se ha buscado una formación integral y que fuese capaz de ponerse al servicio de la comunidad de Nieves y el semidesierto zacatecano.

 

 

 

 

[i] Castillo I., México y su revolución educativa, México, Editorial Pax-México, 1968, p. 302.

[ii] Arenas T., Apuntes para la historia de la educación pública en la región de Nieves, Zacatecas. Nieves, Zacatecas, Ediciones del Ayuntamiento Municipal de General Francisco Murguía, 2000, p. 92.

[iii] Ídem.

[iv] Ídem.

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