Los partidos (insulsos) ante el conservadurismo troglodita

Los partidos (insulsos) ante el conservadurismo troglodita

El conservadurismo presionó y logró 13 votos contra los derechos de las parejas del mismo sexo que quieren unir legalmente sus vidas, y de la pusilaminidad de los ‘ausentes’ que simulan ser de izquierda. Los diputados de Movimiento Ciudadano y del Partido del Trabajo se plegaron al conservadurismo a pesar de que las plataformas de ambos partidos afirman promover los derechos civiles de las minorías. Las direcciones partidarias afirman ‘respetar’ a los diputados como si fuera una elección personal y no un posicionamiento político de un representante de su instituto político. Son partidos sin línea política que hacen política de oportunidad: lo que declaran en documentos básicos y en sus campañas es mero viento sin valor (y sin honor).

El PRI claramente recibió línea del Ejecutivo: todos votaron en contra, y las dos abstenciones en días pasados se habían declarado a favor de los derechos civiles en cuestión. La ‘línea’ explica este comportamiento. No aprende ni después de sendas derrotas, el PRI sigue con los mismos patrones de comportamiento. Aun cuando algunos de sus diputados son de convicciones liberales que los hacen receptivos al respeto de los derechos civiles, obedecieron las inclinaciones personales de la pareja gubernamental. La pregunta es, ¿cuáles son los mecanismos que aseguran dicha obediencia? Los mismos que no tienen que ver con principios republicanos.

Morena, al parecer, no recibió línea, y su comportamiento fue interesante: la mayoría de la fracción votó a favor del dictamen. Algunos analistas políticos afirmaron que la sección monrealista votaría en contra, sobre todo en el caso del diputado cabeza de la fracción. Pero no fue así. Votaron (gratamente) a favor. La fracción de Morena, con una excepción, dio una buena sorpresa. Incluso, una de sus diputadas afirmó su afiliación católica y, al mismo tiempo, su convicción republicana, probando que se puede ser católico y progresista al mismo tiempo. En el caso del PES observamos una ruptura muy clara: la parte conservadora y la independiente. A uno de sus diputados los feligreses que coreaban rezos en las gradas le dieron la espalda, el cual ratificó su compromiso con los principios republicanos de la ética cívica. Del PAN no hay mucho que comentar: votaron en contra de un dictamen que aprobaron.

Los partidos han demostrado que están aún lejos de la resiliencia que hace falta al sistema de representación popular. Y el Estado también es ajeno al ideal de laicidad. Los líderes religiosos conservadores aún tienen incidencia directamente en los gobernantes a través de sus afinidades doctrinarias. La idea liberal de hacer posible una sociedad plural a través de una ética cívica es una tarea pendiente en Zacatecas. La ética naturalista del conservadurismo troglodita está hecha para una sociedad homogénea y unitaria; es decir, no-plural. El báculo del obispo es una porra contra la pluralidad y la diversidad social: una porra de odio en nombre del amor. Dice el evangelio: “por sus frutos los conoceréis”, y el fruto o efecto de la política de las iglesias es odio y aumento de las violencias sociales, que, además están rigurosamente medidas. Han quemado herejes, brujas y libros de ciencia: hoy quemaron una esperanza de tolerancia y amor. Pero es apenas una batalla: falta la siguiente en la SCJN.

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