Una de balazos

Una de balazos

Dado que es una novela, aunque se coloque el mote de “autobiográfica”, no deja de ser ficción, pero debido a que su contenido es muy adulto, dejamos sin traducir la siguiente cita: “I put saliva in my ass, kneeled on both sides of him, and brought his penis, which was not of a very considerable size, inside me without much difficulty”. La novela es “Tricks” de Renaud Camus conocido creador, en los medios de la “derecha alternativa” (alt-right), de la teoría de “el gran reemplazo”, cuyas líneas principales indican que la migración de los países de oriente medio y África a Europa está “reemplazando” a la población blanca. Con ocasión de los asesinatos en mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, el 15 de marzo de 2019, los reporteros Joe Heim y Jim McAuley (Washington Post, 15/03/19) cuestionaron por teléfono a Renaud acerca de aquellos eventos. Respondió que los condenaba, pero cuando se le preguntó si el asesino había distorsionado su teoría aseguró que no, al contrario, es la interpretación correcta. Se necesita una “contrarrevuelta”para detener la colonización de Europa por los negros y morenos. En un artículo en The Guardian, publicado el 5 de agosto de 2019, Rosa Schwartzburg trata de ilustrar que el crimen acaecido el 4 de agosto en El Paso, Texas, de ninguna manera puede considerarse un evento aislado: es el resultado de una red de extrema derecha que, a lo largo y ancho del mundo, comete asesinatos masivos de personas de razas que ellos consideran están invadiendo su “espacio vital”. El fundamento ideológico reside en la amalgama de dos teorías, por un lado, la tesis de Renaud de “el gran reemplazo” por otro la tesis, de hechura americana, de que ese reemplazo no es casual, sino que está instigado por un grupo oscuro, identificado con la judería internacional. Con claridad estamos ante una “teoría de la conspiración” del corte de aquella otra que tomó por eje los falaces “protocolos de los sabios de Sión”. Por ende, no es casualidad que el asesino de El Paso haya expresado que su objetivo era asesinar al mayor número de hispanos (ABC internacional, 5/08/19) y el abrupto inicio de su manifiesto: “Este ataque es una respuesta a la invasión hispánica de Texas” (Citado por Schwartzburg). Al parecer, siguiendo a la mencionada Schwartzburg, el asesino de El Paso está inspirado por el matón de Christchurch y por Anders Breivik, no menciona a Renaud por su nombre, pero la teoría aparece nítidamente en los manifiestos: Estados Unidos está siendo invadido, es nuestro deber impedirlo. Schwartzburg es directa cuando dice que no quiere publicitar las ideas de la extrema derecha, pero no deja de citarlas. Va una muy reveladora, tomada de un memo escrito por el criminal de El Paso: “No cargaré más con la culpa de la inacción, sabiendo que nuestros padres fundadores me han legado los derechos necesarios para salvar al país de la destrucción. Nuestros camaradas europeos carecen del derecho a poseer armas, necesario para repeler a los millones que invasores que plagan su continente. No tienen más opción que sentarse y ver su país arder”. ¿Es el derecho a la posesión de armas el derecho a ser un héroe? Bueno, los héroes, aquellos que se sacrifican por el bien de la patria, el pueblo o su colectividad han desaparecido de las ideologías populares debido al avance del neoliberalismo, que predica el interés individual. Pero ante su retroceso, con la “oleada populista”, muy bien pueden resurgir las ideologías colectivistas, y por tanto los héroes. ¿Existe alguna relación entre el discurso populista y el surgimiento de crímenes de masa? Es difícil decirlo, pero es fácil identificar tres tipos de explicaciones: el crimen se origina, o bien en un desorden de la personalidad, o en la estructura de la sociedad, o en una mezcla de ambas. La muy americana “Asociación nacional del rifle” sostiene que los asesinos de masas son resultado de enfermedades mentales no diagnosticadas y propone un “registro nacional de personas con desorden mental”, con esto defiende el derecho a poseer armas, así como el negocio de su venta (J. Metzl, K. McLeish “Mental Illness, Mass Shootings and the Politics of American Firearms” Journal of Public Health (2015) #2), pero la evidencia sugiere que de 120,000 crímenes con armas en los Estados Unidos menos del 5% son perpetrados por enfermos mentales. La imagen del hombre blanco solitario acosado por fantasmas es reciente, pero no alcanza para explicar algo fundamental: la ideología que subyace a los atentados. Muchos crímenes de masa responden a un conjunto de ansiedades relativas a la etnia, la invasión, el reemplazo y no tienen su origen en la destrucción del tejido social (véase Sara Sefchovich “Lo mismo pero diferente” El Universal 04/08/2019), al contrario, son resultado de la amplificación de esas ansiedades que tiene su origen en un sólido conjunto de relaciones; en el caso de el asesino de El Paso, a través de redes sociales globales. Seguramente tiene mucho de malo que los irresponsables manejen armas, pero también lo tiene que funden sectas, conduzcan autos o administren universidades, pero resulta peor limitar de manera general, o reducir, las libertades de una sociedad por esa causa. ■

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