Guadalupe Reyes buscará presentar Mujeres y lenguas que abren camino

Guadalupe Reyes buscará presentar Mujeres y lenguas que abren camino
Soprano Mixe, María Reyna, en la serie “Mujeres y lenguas que abren caminos”, de la pintora Guadalupe Reyes ■ FOTO: FACEBOOK ELARTEDELUPITAOAXACA

■ Se trata 22 retratos de profesionistas que han logrado mantener sus lenguas originales

■ De entre las representaciones destacan María Reyna, cantante de “Ópera Mixe” y la activista Rocío Aguilar

 

“Mi abuela, una mujer de la lluvia, hablaba Tu’un Sàvi, fue de los últimos hablantes en mi comunidad llamada La humedad, municipio de Jamiltepec, Oaxaca; crecí con ella, escuchando la lengua de la lluvia pero no pude aprenderla por tener que emigrar a los Estados Unidos de América para mejorar mis condiciones de vida”.

Este breve testimonio de la pintora Guadalupe Reyes, avecindada en Zacatecas desde hace años, sustenta su motivación para realizar el proyecto Mujeres y lenguas que abren camino, mismo que busca concretar este 2019, Año Internacional de las Lenguas Indígenas, con respaldo de las autoridades culturales locales.

La expresión exhibe también las muchas realidades que las poblaciones de las naciones originarias del país han tenido que enfrentar durante más de 500 años de resistencia en su lucha por existir.

Mujeres y lenguas que abren camino “pretende crear experiencias estéticas que oferten un punto de partida para adentrarnos en otros mundos vistos, pensados y nombrados desde las lenguas originarias de 22 mujeres que caminan con sus comunidades, en esas luchas por sobrevivir y mostrarse en un mundo que pretende la homogenización”, agrega Reyes.

Dos de estas mujeres son María Reyna, cantante que ha fusionado en la “Ópera Mixe” la tradición europea del bell canto con las lenguas originarias de México. Y Rocío Aguilar Mejía Gallardo, maestra en Ciencias de la Educación y activista en la Montaña de Guerrero, quien encuentra sus orígenes justo en la Nación Ñuu Savi (Na savi), El pueblo de la lluvia.

Sus rostros se sumarán a la serie de 22 retratos de otras escritoras, poetas, cantantes, raperas, defensoras del territorio, docentes e investigadoras que prepara Guadalupe Reyes, aparejados a los elementos simbólicos de sus culturas para hacer subsistir también de esta forma los muchos universos que coexisten en este México considerado uno de los países de mayor diversidad cultural, “y entre los ocho donde se concentran la mitad de todas las lenguas del mundo”, según el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).

La Jornada Zacatecas tuvo oportunidad de conversar vía telefónica con María Reyna y Rocío Aguilar Mejía Gallardo, sobre todo lo que está detrás de sus rostros, esas luchas que transitan por mundos o realidades paralelas y que buscan construir otros, que hagan pervivir sus culturas.

Ambas comparten como elemento común el respaldo de sus madres o abuelas quienes además de la enseñanza del idioma les impulsaron para buscar más allá de sus comunidades su realización como personas y mujeres.

“Tú di que eres de Oaxaca y que orgullosamente hablas una lengua…es lo que a mí me mantuvo firme”, dijo María Reyna, quien con 15 años salió de Santa María Tlahuitoltepec rumbo a Guadalajara para, con la ayuda de una prima, ocuparse como empleada doméstica. En esa ciudad también estudió la preparatoria, y canto por las tardes.

A sus 28 años de edad recuerda de esas realidades vividas paralelamente, cómo en algún momento “estaba yo yendo a los escenarios grandes como es la explanada del Palacio de Bellas Artes a cantar con la misma Natalia Lafourcade y Lilia Downs” para regresar a trabajar en casa.

Ese recuerdo convive con otro, el de la mujer mixe que vuelve a visitar a su madre, “que su mundo pues está también aquí y que regresa a sus raíces y regresa a hacer sus cosas normales como toda la vida, la hija con quien platica en su lengua, con quien va en las mañanas a traer leña a hacer la tortilla”.

Este año María Reyna está presentando su primer disco ”Orgullosa soy raíz”, producto del proyecto que con ayuda de Joaquín Garzón, su maestro y director artístico, ha construido por años, denominado “Ópera Mixe”.

Es su aportación al fortalecimiento y difusión de las lenguas originarias de México, en que conjunta la música clásica, contemporánea, el jazz y la canción tradicional mexicana interpretadas en entre otros idiomas, mixe, maya, náhuatl, zapoteco y castellano.

Su maestro siempre le dijo “que para ser internacional tiene que ser uno profundamente regional”.

Esa fórmula la distinguió no sólo de las cantantes de ópera sino también de las populares. Y tuvo en la canción Täank Unk (Madrecita) escrita originalmente por su abuelo, Palomón Vargas, y que le dedicó a su madre, el medio para lograr una inicial visibilidad al encontrar una alta difusión en redes sociales, ahora propuesta con un arreglo musical de Garzón.

La madre y el padre de María Reyna no hablan ni entienden el español. “Mis padres nunca salieron y no piensan salir –de Tlahuitoltepec-. Tuve la fortuna que nunca me dijeron no hables esto porque si vas a la ciudad te van a ver feo o esas cosas, nunca me pasó porque ellos no conocieron esa parte, pero sí tengo familiares o hasta amigos cercanos que dicen que sí les prohibieron a sus hijos hablar su lengua para evitar que los vieran diferente”.

MÉXICO, ENTRE LOS OCHO PAÍSES DONDE SE CONCENTRAN LA MITAD DE TODAS LAS LENGUAS DEL MUNDO

Rocío Angélica Mejía Gallardo también encontró sobre todo en las matronas de su casa, sus abuelas y madre, a quienes la afianzaron en su cultura. “Han tenido ese sentimiento o ese querer hacia la lengua, igual mi madre que nos enseñó mucho a valorarla, siempre nos dijo que no porque habláramos español no podíamos hablar el Tu’un Savi”.

Decía “si algún día estudias, seas ingeniera o arquitecta, lo que seas, vas a trabajar en una comunidad si tú sabes hablar la lengua de las personas vas a poder conversar con ellas y te van a poder ayudar, pero si no hablas y llegas hablando español y no sabes ni voltear una tortilla entonces va a ser difícil”.

Rocío Angélica nació y creció en Tlapa, es egresada de la Normal Regional de la Montaña de Guerrero y trabaja con otras maestras Ñuu Savi a través del colectivo Ìsa Sàvi “Telar de lluvia”, realizando proyectos de investigación educativa y trabajo comunitario con niños y mujeres en las zonas rurales.

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