Leer el entorno para visibilizar las bibliotecas

Leer el entorno para visibilizar las bibliotecas

La Gualdra 389 / Promoción de la lectura

 

La señora Andrea lee las cartas, hace amarres, limpias y retira todo tipo de hechicerías. Los viajes “A ti me encomiendo” ofrecen paquetes a la playa, la Huasteca y otros destinos turísticos. La barda del predio abandonado anuncia un espectacular baile con letras coloridas. En el Facebook aparece constantemente publicidad de Uber, medios de comunicación y actores políticos estatales. Las financieras buscan clientes a través de hawaianas pegadas en postes. Cada quien, con diversos presupuestos, cortos casi todos ellos, busca hacer llegar sus productos y servicios a su mercado objetivo. ¿Cuál es la política de promoción y propaganda desde las bibliotecas públicas?

Más de una ocasión he expresado en este espacio la urgente necesidad de que el personal que toma decisiones desde las bibliotecas cuente con una conducta lectora consolidada. Y no me refiero única y exclusivamente a la lectura del código escrito alfanumérico. Leer la realidad, recuperando a Freire, anticipa la lectura de letras. Pero si hay incapacidad, o pereza, por leer el entorno, ¿podemos esperar que se lean libros? Pienso en las bibliotecas públicas zacatecanas y las confronto con otros espacios como sus similares en Los Mochis, Villahermosa, sólo por mencionar un par. La primera municipal, la segunda estatal.

Si usted llega a algún lugar y pregunta, por ejemplo, por una tienda de conveniencia, tendrá varias opciones como respuesta. Creo que el trabajo de la biblioteca, cuando es realizado eficientemente y cumple con sus propósitos intrínsecos, hace de publicidad gratuita y efectiva. Recuérdese que la mejor es la de boca en boca. Siempre que acudo por vez primera a un poblado pregunto por la biblioteca pública. Hay lugares donde se sorprenden que exista una. En otros de inmediato los lugareños dan las indicaciones para llegar. Desde luego en el caso segundo esta institución ha permeado en la comunidad.

La Dirección General de Bibliotecas (DGB) de la Secretaría de Cultura de gobierno federal contaba, entre las múltiples capacitaciones y temarios que oferta al personal bibliotecario nacional, la de “Difusión y propaganda de los servicios bibliotecarios” o algo parecido. ¿Hasta dónde ha incidido este taller en los casos mencionados? Convencido estoy que no se requiere una capacitación para ello, el sentido común debería prevalecer. Pero ante la falta del mismo habría que abonar por una formación en el ámbito. Aunque, hay que decirlo, tampoco asegura nada, desafortunadamente.

Las credenciales académicas y laborales que presentan ante la sociedad no corresponden al nivel de análisis del entorno. Se siguen concibiendo las bibliotecas como hace tres décadas. Si estos funcionarios no lo han advertido, el mundo ha cambiado a pasos agigantados. Así, mientras ellos se duermen en sus laureles (un nombramiento es la máxima meta, aunque no se refrende en resultados) la tecnología avanza y se convierte en una competencia desleal (en lugar de hacer de ella una herramienta). La clave es relativamente sencilla. Basta con responder, ¿qué puede ofrecer la biblioteca pública que no encontremos en otros espacios? Hay mucho que aprender de la señora Andrea.

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-389

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