La pregunta por el cambio en México ante la coacción norteamericana: ahora convertidos en los gendarmes de Trump

La pregunta por el cambio en México ante la coacción norteamericana: ahora convertidos en los gendarmes de Trump

¿Realmente es posible el cambio en el país que se ofreció en la pasada elección federal? En la reciente crisis con el gobierno de Estados Unidos experimentamos un fuerte revés a las expectativas de transformación. El impulso de una política migratoria de puertas abiertas, sin represión, solidaria y asumiendo la convicción y visión de la migración como un derecho humano, quedó hecho polvo. México fue humillado y obligado a actuar como gendarme del gobierno norteamericano en la frontera sur. La acción militar, los retenes, las deportaciones, los perros de caza, la mallas, candados, etcétera: un muro de toletes. Cuando todos los documentos programáticos de los grupos políticos en el gobierno decían justo lo contrario. En suma, vivimos de forma amarga la ausencia de soberanía. La presión dirigida a la decisión del tipo de política migratoria con Centroamérica. Al grado que México queda como un hipócrita: promueve los derechos humanos de sus connacionales en la frontera norte, y viola esos mismos derechos en la frontera sur. Ahora la Guardia Nacional se convertirá en los gendarmes de Trump.
Pues bien, lo que ocurrió en la política migratoria puede ocurrir en todas las demás políticas: económica, monetaria, alimentaria, energética o de seguridad nacional. Hay muchas maneras para que el gobierno norteamericano obligue a México a continuar con la prohibición de drogas, o con la compra de alimentos transgénicos. Cosa que está en el tapete. El nivel de dependencia es enorme y, por lo cual, el país se hace extremadamente vulnerable. Aquí se pone en cuestión la estrategia para diversificar las dependencias o relaciones comerciales con otros países para disminuir la vulnerabilidad. Además de aumentar la capacidad de resistencia a las embestidas feroces de gobiernos tipo Trump. Pero nos enfrentamos a una paradoja: la presión de EEUU implica profundizar la dependencia, como la exigencia de comprarles alimentos y energéticos a ellos, justo en los dos campos donde estamos obligados a ser soberanos. La soberanía alimentaria como la energética son, ahora mismo, dos metas esenciales. ¿Cómo romper ese círculo vicioso? Y en cuanto a la capacidad de resistencia, podemos preguntar, ¿qué posibilidad existe de respetar el derecho humano de migrar de los centroamericanos y continuar con estabilidad económica? Hacer una recepción de migrantes y no usar métodos militarizados con ellos y poder negociar con EEUU; o en otras palabras, negarse a ser el gendarme del gobierno gringo sin eliminar la negociación con éste. Porque ahora mismo no se han visto procesos de negociación con los países del sur, únicamente se ha buscado la interlocución con el norte. Mientras no se encuentre una solución a la cuestión centroamericana estaremos manchados como gorilas amaestrados del imperio. Y la política migratoria estará en estado de fracaso y vergüenza.

Acelerar la soberanía en alimentos, en energéticos, conseguir la diversidad de las dependencias comerciales y la solvencia económica que permita la resistencia a gobiernos tiránicos tipo Trump, supone poner en marcha un modelo de desarrollo de amplio crecimiento con alta distribución de la riqueza. Sin embargo, al revisar el Plan Nacional de Desarrollo observamos metas demasiado pequeñas para el sexenio. Veamos varias de las metas expresadas en el PND.

Sólo por poner un ejemplo. Algunas son metas razonables, y otras mínimas, pero no son metas que puedan representar un cambio histórico, de tal manera que a este gobierno se le califique de ‘transformación’ histórica. Lo cual, en otras palabras, significa un país con soberanía: un Estado relativamente autónomo, protegido de las amenazas internacionales, sostenibilidad ambiental y desarrollo humano que revierta el actual estado de desigualdad.

Pero francamente estoy muy pesimista. En la pasada crisis por la amenaza del gobierno de Trump para obligar a México a ser su gendarme, el gobierno no mostró voluntad de resistencia; la sociedad civil (en espacial las cámaras empresariales) no mostraron ningún interés en los derechos humanos de los migrantes centroamericanos, sólo expresaron su interés por el tema de la amenaza de impuestos. Con esta situación no se detonará la necesaria crisis que obligue al país a dar los saltos necesarios para lograr la soberanía relativa arriba descrita.

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