Lodo del cielo de Margaret Randall

Lodo del cielo de Margaret Randall
Margaret Randall en la entrega del Doctorado Honoris Causa en Nuevo México

Editorial Gualdreño 388

 

Margaret Randall es una artista en toda la extensión de la palabra; la conocimos hace un año cuando vino a Zacatecas a la Feria Internacional del Libro Zacatecas y desde entonces surgió la idea de dedicarle un dossier en el que se hablara de su vida y su obra para que más personas pudieran disfrutar de su trabajo y conocer más de su forma tan exquisita de abordar la vida y el arte con determinación, rebeldía y pasión.

Es gracias a la iniciativa de Sigifredo Esquivel Marín que este dossier se publica en nuestras páginas gualdreñas; gracias también a María Vázquez Valdez es que tenemos todos los textos reunidos que hoy se presentan para deleite de nuestros lectores, entre ellos el de Katherine M. Hedeen y Víctor Rodríguez Núñez, las reseñas de Sigifredo y María y los poemas de contraportada, autoría de Margaret Randall -cuya traducción al español fue hecha por Máría Vázquez V-.

Y para iniciar este número, compartimos con ustedes uno de los poemas de Randall -traducido también por María Vázquez-, para empezar a adentrarnos en su mundo:

 

Mud of Heaven

for Stan Persky

My friend Stan has just published a book
about the fall of European Communism,
ordinary household objects failing
to keep the promises we demand of them.

He knows that Eros is the beginning
of knowledge.
His young lovers are hustlers
not prostitutes, entrepreneurs not victims.
As he is not their victimizer.

Stan’s male homo culture is neither backdrop
nor center stage for his explanation
of what gave way, finally, what fumbles now,
rebirthing itself at Tirana’s Datji
or along the dissolving streets of Budapest.

“I have sort of stopped eating meat and pastries
though I don’t yet notice any dramatic
shape difference,” he writes me,
then asks if I have a poem
or recipe for chocolate mousse,
the Mud of Heaven as he calls it.

To Berlin’s Fuggerstrasse I send instructions:
Sliver 6 squares semisweet chocolate,
a toss of salt and 2 tablespoons water
in a double boiler.
Stir until the chocolate is
meltdown smooth, a liquid lust.

Then beat 4 egg yolks to a light lemon color,
slowly combining with the chocolate.
Stir in 2 teaspoons vanilla extract
and beat the egg whites
with full knowledge of the task,
so they stand in soft peaks, yearning for sky.

Fold into the chocolate. Whip
and add your heaviest cream.
Spoon this mud of heaven into glasses
chilled until ready to serve.
More cream may be laced with sugar
and piled on top.

Six to eight hungry lovers satiate themselves
in this stirring and melting,
beating and whipping and yearning
and folding and spooning and cooling.
The fall of communism layers upon the tongue
in all its parts.

The memory of a young boy’s back,
a statement of purpose
folded against the storm.

Lodo del cielo

para Stan Persky

Mi amigo Stan acaba de publicar un libro
acerca de la caída del comunismo europeo,
los objetos domésticos ordinarios fallando
al no cumplir las promesas que les exigimos.

Él sabe que Eros es el principio
del conocimiento.
Sus jóvenes amantes son embaucadores,
no prostitutos, empresarios o víctimas.
Y él tampoco es su victimario.

Su cultura de varón gay no es telón de fondo
ni centro del escenario para su explicación
de lo que se rompió, finalmente, lo que ahora
busca a tientas, renaciendo en el Datji de Tirana
o por las calles disueltas de Budapest.

“He dejado de comer carne y pasteles
aunque todavía no noto ninguna diferencia
dramática en mi silueta”, me escribe,
luego pregunta si tengo un poema
o una receta para hacer mousse de chocolate,
“Lodo del cielo”, como él lo llama.

Envío instrucciones a la calle Fugger de Berlín:
Ralla 6 cuadros de chocolate semiamargo,
agrega una pizca de sal y dos cucharadas de agua
y ponlo a “baño María”.
Remueve hasta que el chocolate esté
derretido y suave, una lujuria líquida.

Luego bate 4 yemas de huevo hasta un color limón pálido,
combinándolas lentamente con el chocolate.
Agrega 2 cucharaditas de extracto de vainilla
y bate las claras de huevo
con pleno conocimiento de la tarea,
hasta que se incorporen en suaves picos, anhelando el cielo.

Mezcla con el chocolate. Agita
y agrega tu crema más espesa.
Divide este “Lodo del cielo” en vasos
refrigerados hasta que vayas a servir.
Puedes poner más crema con azúcar
encima de cada vaso.

Seis a ocho amantes hambrientos
pueden saciarse mezclando y derritiendo,
golpeando y agitando y deseando
y doblando y cuchareando y enfriando.
La caída del comunismo se acomoda
sobre todas las capas de la lengua.

La memoria de la espalda de un joven,
una declaración de propósito
doblada contra la tormenta.

 

Que disfrute su lectura.

 

[email protected]

 

 

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