Las paradojas de la austeridad y la superación del neoliberalismo

Las paradojas de la austeridad y la superación del neoliberalismo

Cuando la austeridad se usa para limitar o eliminar los abusos es excelente práctica. Pero la llamada austeridad puede convertirse en una forma de contención del gasto público acorde a las recetas neoliberales de ‘ajuste de gasto’. De hecho, una enorme masa de votantes que sufragaron por Morena lo hicieron esperando la eliminación del dispendio, los privilegios y la vida de casta que se daba la clase política. Recordamos el lema que aun circula en las conferencias de prensa: “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”. Todo esto es positivo y una fuente de esperanza de que cambien las prácticas de los gobernantes. En suma, si se define la austeridad como la eliminación de abusos, todos estaremos de acuerdo.

Sin embargo, la polémica inicia cuando no se eliminan abusos, sino usos. Cuando se barren recursos que sirven para financiar actividades esenciales del Estado, como el caso del recorte a las guarderías, las universidades, la capacitación docente, programas agropecuarios o la cultura. En estos casos es no sólo controvertible sino abiertamente negativo. Meter el recorte en ciencia y educación superior traerá efectos nocivos permanentes al desarrollo del país. Mejor es corregir, como reformar la orientación escolástica de las universidades para hacerlas más pertinentes o castigar los fraudes cometidos. Igual con todos los casos en los que se justifica algún tipo de fraude para desaparecer toda una bolsa presupuestal.

Otro caso de recorte es la generación de desempleo. Puede ser que la razón esté justificada cuando se encuentren con abultadas burocracias. Adelgazar burocracias está bien; pero desde un gobierno progresista se debe adelgazar aparatos administrativos sin generar desempleos. Esto es, conectar los programas de adelgazamiento administrativo con los programas de generación de empleos, de tal manera que las personas que resulten desocupadas tengan una opción de empleo en puerta. De lo contrario se enfrentan a la paradoja de quitar recursos de una bolsa para producir empleos en otra, pero en la primera se creó desocupación.

Además, para que la austeridad no se convierta en un ajuste de corte neoliberal, debe cuidarse que no se afecten áreas estratégicas del gasto público, y que los recursos de gasto social aumenten pero no acosta de quitar la cobija a programas hermanos, sino por causa de una reforma hacendaria progresiva. Sin duda se requiere elevar mucho el gasto público, eso puede detonar el crecimiento económico por la vía del estímulo de la demanda agregada, pero se necesita que el origen de esos recursos sea de los rendimientos del capital. Por ello, jamás podremos superar el neoliberalismo sin pasar por una reforma hacendaria en serio: muy en serio. Aún estamos atrapados en el neoliberalismo, con las políticas monetaristas, de inversión extranjera, liberalización comercial y, parece, contención del gasto público. Una cosa buena es que se respira una atmosfera de libertad de opinión, ojalá y esto lleve a debates libres y serios sobre la mejor manera de superar, por fin, el neoliberalismo en México.

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