Una vieja idea para este festival cultural

Una vieja idea para este festival cultural

Hace dos años en esta columna se sugirió una idea que quedó en el aire y no tuvo el seguimiento adecuado. Probablemente se tomó como una puntada más de las que se le ocurren a quien esto escribe. En concreto, se aventó la espada al río para ver quién se enganchaba aunque fuera para salir en la tele, que se ejercieran adecuadamente presupuestos que existen para estos efectos por una cabecita pensante con poder y se le asignara un papel de iluminado en la visión de un Zacatecas del futuro. Pero no, nada, a nadie se le ocurrió que esta fuera una idea seria, como siempre, lo que importa es la lana de los turistas y la faramalla. Mientras que turismo y cultura brillan con luz propia durante estos días, la Secretaría Ambiental estará operando si acaso desde lo oscurito. La pregunta en cuestión era “¿y si se replanteara el festival cultural con un extra que tenga que ver con lo relativo a la sostenibilidad?”

Ni siquiera una tímida trompetilla mereció ese sesudo tratado de educación ambiental. En ella se habló del desastre que se desató con un vendaval sin rumbo que azotó la zona conurbada y que trajo con su fuerza desmedida toneladas de basura y tierra colorada por todas partes. A pesar de haber dado fe de las quejas multitudinarias por la escasez de agua en todo el Centro Histórico Patrimonio de la blablablá y buena parte de la zona conurbada, de haber sido un tímido medio de protesta por el tráfico excesivo por todas partes, sobre todo de autobuses de gran tonelaje repletos de un irrespetuoso turismo obeso y comodino dispuesto a generar todas las toneladas de basura e incomodidades habidas y por haber, más que nada, porque los citadinos no sabemos predicar con el ejemplo.

Bueno, ni siquiera dio lugar a que algún genio del turismo, que tanto pululan en todo el estado, mostrara la mínima longitud de miras como para establecer un proyecto piloto que tuviera como objetivo semblantear que tanto pudiera hacerse para conseguir turismo limpio, respetuoso y culto en hoteles que tengan esos valores en funcionamiento a su máxima expresión. Cuando se desarrolle esta relación simbiótica estaremos hablando de un futuro promisorio para el turismo, la cultura y el ambiente sano en nuestro barroco chichimeca.
A continuación se reproducen algunos de los fragmentos de aquella publicación (La Jornada Zacatecas, 24 de abril de 2017):

“Además del viento, el exceso de tráfico enrareció el aire durante ciertas horas a lo largo del festival. Unidades rodantes de todo tonelaje se desplazaron por las románticas calles de la Joya Colonial de México con una multitud de puestos fijos de toda clase de vendedores que le ponen sabor al evento, las multitudes se desplazaban a la buena de Dios cuidando más de no ser arrollados o atropellados por todo tipo de movientes o peor aún, esforzándose por ser parte del problema o provocarlos consciente o inconscientemente. …había un olor a combustible por períodos prolongados de tiempo, detalle que le quita todo romanticismo al atractivo turístico de la ultrabarroca ciudad. ¿Sería una barbaridad invitar de preferencia a turismo altermundista y hacer una campaña preventiva para instruir a la ciudadanía local al respecto? Se puede limitar el tráfico para dotar de insumos a establecimientos de todo tipo solo a ciertas horas; limitar el transporte público y privado para aquellos con capacidades diferentes, ancianos, enfermos, embarazadas y niños pequeños que lo requieran; animar a los que viven aquí y a los visitantes a desarrollar el gusto por actividades que vayan desde el disfrute de la caminata, el trote, la observación, de la convivencia armónica, de las artes, la contemplación…, del placer de estar vivo en Zacatecas.”

“…¿y los residuos sólidos generados por el festival? No está de más tener datos confiables para saber en qué medida se incrementan y de qué formas correctas puede disponerse de ellos; o mejor aún, diseñar un Festival Cultural Zacatecas Sostenible, previniendo la generación de basura a niveles incluso menores a los que se generan en una semana normal. Lo mejor, se mostraría una Ciudad Patrimonio de la Humanidad con una cara atípica, capital de un estado que quiera apostar por una ciudadanía y un turismo diferentes con una visión de futuro adaptable a los tiempos.”

Cuesta trabajo asimilar que a dos años de esta propuesta no haya habido ni siquiera un “mi alma” que anime a este librepensador a seguir revalseando sobre las posibilidades de construir un mundo mejor, pero no hay peor lucha que la que no se hace y habrá que proseguir predicando en el desierto hasta que a alguien le caiga el veinte de que las políticas ambientales no solo en Zacatecas sino en todo el resto del país y buena parte del mundo no llegan ni a remedo. No basta con limitar el uso de popotes y bolsas de plástico, hay que revertir el modelo de incivilización materialista, mercadotécnica y de consumo irracional que caracteriza a la humanidad en estos tiempos obscuros.

Ahora bien, si se comienza exitosamente a aplicar un modelo de turismo sostenible durante el FCZ (aunque sea el del 2020), se puede seguir haciéndolo en otros eventos de gran envergadura. Mientras, éxito al Festival Cultural Zacatecas 2019. ■

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