El Estado y los deportes del espectáculo: los dilemas

El Estado y los deportes del espectáculo: los dilemas

Se anuncia la posibilidad de que los equipos profesionales de futbol Mineros de Zacatecas abandonen la entidad; en el caso del balompié, dado que es imposible apoyarlos con los 25 millones de pesos para nómina. ¿El lícito que el Estado aporte recursos públicos a sostener a un equipo que es propiedad de una empresa privada (en este caso Club Pachuca)? Veamos. Este tipo de equipos generan fundamentalmente espectáculo. Pero este espectáculo tiene dos particularidades: asume la representación del estado, y al hacer esto, construye una suerte de identidad con los jóvenes que convierte al equipo en una forma de ejemplo para ellos. En los partidos se suma la población como aficionados. Así las cosas, tiene una dimensión empresarial y también una dimensión de interés lúdico que impacta en lo público. Por ello, a los gobiernos les interesa contar con equipos profesionales que los representen.

¿Por qué los gobiernos no forman equipos que se constituyan en empresas paraestatales, y de esa manera sean efectivamente equipos del estado?, por un lado; y por otro, ¿por qué los equipos de empresas privadas requieren de apoyos públicos en un mercado (como el del futbol) que es próspero? Lo que ocurre es que en el mercado del futbol profesional hay niveles y brechas notables: hay equipos y clubes que tienen enormes ingresos de taquilla y patrocinios, lo cual hace posible que se mantengan solos y paguen buenos salarios a los jugadores; pero hay clubes que no tienen taquilla ni patrocinios para eso: sus costos son mayores a sus ingresos. En estos últimos casos, buscan estados que los asuman y apoyen, sin dejar de ser clubes privados.

Zacatecas ha invertido mucho dinero público en apoyar al club Pachuca. Hace poco vimos cómo se construyó el complemento de gradas que costó 40 millones de pesos y que a la fecha no han llenado salvo en una ocasión. La intención que se argumentó fue la posibilidad de subir al equipo a la primera división. Inversión que no ha visto resultados. Así las cosas, creemos que puede ser lícito que el Estado apoye clubes privados, pero sí y sólo sí hay retornos públicos convenientes: rentabilidad social, turística y económica. De lo contrario, la prioridad del Estado debe estar centrada en promover el deporte popular, de barrio, escolar y de aficionados, que incremente la salud, cohesión social y mejore la convivencia entre la población. Si hay poco dinero, no se debe sacrificar el deporte barrial por apoyar a empresas de espectáculo deportivo: la rentabilidad social del primero es muy alta siempre; y el segundo depende del cálculo particular de cada caso. En el caso de Zacatecas, 25 millones dirigidos al impulso del deporte popular puede marcar la diferencia. Sacrificar esa posibilidad por apoyar la nómina de un equipo de espectáculo propiedad de uno de los grupos más poderosos del fútbol mexicano no resulta justo. Nos gusta que la entidad cuente con equipos profesionales, pero no a costa de dejar a los jóvenes sin canchas o torneos o pago de entrenadores. El criterio en una pregunta: ¿Cuál inversión genera más desarrollo? No es fácil la decisión.

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