Los servicios financieros de la corrupción política: las investigaciones

Los servicios financieros de la corrupción política: las investigaciones

Atodos nos impactó el caso de Odebrecht en México: una empresa brasileña que corrompía gobiernos nacionales y ganaba exorbitantes sumas con los contratos ganados. Y las cantidades que repartían a los funcionarios que les concedían dichos contratos también dejan la boca y ojos abiertos: Emilio Lozoya, en ese entonces responsable de Pemex, recibió 10 millones de dólares, algo así como 190 millones de pesos actuales. El amigo cercano de Peña Nieto repartía parte de ese recurso en la red de complicidades al interior de la clase política. Este caso es una muestra de muchos otros casos donde la corrupción de los gobernantes pasó a ser un verdadero saqueo a la nación. Los piratas del corsario de Atlacomulco conducían al gobierno de la República. Tal cual: una corporación de lobos administraba los gallineros.

La corrupción del sexenio pasado no es grande: es histórica. Si algún funcionario representaba riesgo lo removían. El caso de Santiago Nieto será uno de los paradigmáticos. En aquel entonces era el Fiscal Especializado en Delitos Electorales (Fepade). Y ahora recuerda al sexenio de Peña a través de un libro titulado “Sin filias ni fobias: memorias de un fiscal incómodo”. Una confesión que anuncia una decisión: el seguimiento de casos de corrupción del gobierno peñista, que dicho sea, hizo hasta lo imposible por impedir la llegada de AMLO a la Presidencia. Entre otras cosas: cometió más corrupción para lograrlo. No lo logró, pero la corrupción se dio como piñata de posada.

La revista Proceso publica el caso de Rosario Robles que “Trianguló 9.3 millones de pesos para financiar una empresa acusada de guerra sucia contra AMLO”. Y un caso relevante del mismo tipo: el actual responsable de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda regresa a sus temas anteriores, cuando hace la denuncia del desvío de recursos públicos de Sedesol y el Estado de México para financiar una campaña negra contra el actual Presidente en la serie “El Populismo en América”. La Ruta del Dinero es la ruta. Es normal que la oposición acuse al gobierno de venganza política (y debe tener algo de eso) pero es innegable que es bueno que no queden impunes los delitos corrupción electoral, los cuales son una lacra que hace posible que el poder del dinero sucio se apoderara del Estado, y con ello, realizaba más negocios. Círculo vicioso e infernal.

Los delitos y actos de corrupción del sexenio de Peña deben ser aclarados y debidamente juzgados. El caso también es cómo hacer para evitar que eso ocurra en el actual sexenio. Sería una paradoja que incurrieran en prácticas similares: el desvío de recursos públicos para usarlos en la conquista del poder. El caso de los programas sociales controlados por mafias regionales hace posible pensar en el uso del dinero de los programas del gobierno a favor de un candidato determinado. Y sobre todo si esos candidatos son funcionarios del actual gobierno. Un funcionario-candidato que impulsa una especie de ‘mafia populista del poder’. Lo importante es que se detengan los servicios financieros electorales de la corrupción política. ¿Esas son las sabandijas a las que se refería Yeidckol Polevnsky?

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