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Caifanes ha sido el engrudo que nos ha unido como banda y como amigos: Caldo de Brujas

Caifanes ha sido el engrudo que nos ha unido como banda y como amigos: Caldo de Brujas
De izquierda a derecha, Manuel, ‘Tavo’, Felipe, ‘Lax’, “Lobo” y Didhier ■ Fotos: CORTESÍA
  • “Caifanes fue el grupo que me hizo abrir los ojos al rock en español”: Lax
  • Esta agrupación mexicana “tiene como un embrujo, tal vez sea, en parte, por su carácter autóctono”: Didhier
  • Para hacer un tributo “tienes que aprender a vestirte de las canciones y hacerlas tuyas”, sin deformarlas”: Felipe
  • Interpretar a Caifanes es hacer que la gente vibre: “Lobo”
  • Caldo de Brujas nació a raíz de un tributo a Caifanes y Hombres G, en marzo de 2018
  • Esta banda zacatecana debe su nombre a un error ortográfico, además de la química entre sus integrantes
  • Tiene montadas 25 canciones de Caifanes, aunque también busca tocar composiciones propias
  • Se ha presentado en 3 municipios del estado y próximamente lo hará en la Ciudad de México

“Caifanes fue el grupo que me hizo despertar o abrir los ojos al rock en español; fue la puerta que me llevó a descubrir muchas cosas”, pues con esta banda “fue la primera vez que escuché una letra que me decía algo más allá de lo convencional”, porque “va más allá de las clases y de los estereotipos. Caifanes tiene como un embrujo, tal vez sea, en parte, por su carácter autóctono”. Tocar sus canciones da “una sensación diferente de cuando uno las escucha”; uno las redescubre.

Con estas palabras, los integrantes de la agrupación zacatecana Caldo de Brujas definieron en entrevista exclusiva a la banda que los incitó a unirse en un proyecto para brindarle tributo, como primera etapa de su trayecto.

Lax (Lázaro), en voz, cabasa y güiro; Didhier Ángeles, en bajo, principalmente, así como en tambor tarahumara; Héctor “Lobo” Mora, en guitarra acústica, guitarra eléctrica, saxofón y percusiones; Felipe Ángeles, en teclado, coros y algunas percusiones; Manuel Escareño, en guitarra eléctrica, y Tavo Velasco, en batería, integran la actual alineación de Caldo de Brujas, un proyecto que nació a raíz de un tributo que otro grupo, La Sombra de Inés -el cual está en pausa y está conformado por algunos de los músicos de Caldo de Brujas-, realizó a Caifanes y Hombres G.

Al respecto, “Lobo” y Lax recordaron que en La Sombra de Inés, nacida en 2007 y la cual se dedicaba, hasta antes de tomar un descanso, a tocar, sobre todo, covers, fue el proyecto de donde nació Caldo de Brujas, pues a La Sombra de Inés, cuyos integrantes eran –junto a Ángel Ponce, en la guitarra y quien también inició Caldo de Brujas, donde, sin embargo, sólo duró dos meses y, en su lugar, llegó Manuel- Lax y “Lobo”, se le pidió, en una ocasión, hacer un tributo a Caifanes y Hombres G, pero debido a que la banda estaba incompleta en ese momento, decidió incorporar como músicos invitados a Felipe y Didhier, así como a Héctor Suhr, este último en la batería. Así nació Caldo de Brujas, de un grupo que se conformaba por músicos a quienes los unía cierta química. “Al momento de tocar, vimos que podíamos seguir tocando juntos y nos dieron ganas de seguir haciéndolo”, pero ya con el nuevo nombre.

Estos seis músicos han participado en otras agrupaciones de rock, incluso algunos continúan en algunas de ellas. En el caso de Lax, tiene su proyecto solista de nombre Planeta; Didhier inició en Iblis Levanah, de gótico y metal progresivo, y continuó con el metal, luego trabajó con Latitudes y sigue en otros grupos; “Lobo” estuvo en Anexia y La Sombra de Inés, además de que tuvo un proyecto solista de pop; Felipe comenzó también en Iblis Levanah, así como en Calypso, de metal sinfónico, y en Jinete Fantasma y Carrot Cake, además de que actualmente está en The Nameless, de death metal, y apoya en la producción de Cascabel, de rock pop; Manuel estuvo en Niebla, Jinete Fantasma y Blackween, y Tavo, el integrante más nuevo de Caldo de Brujas, estuvo en La Morsa y Miss Revólver.

Todos ya habían, de alguna forma, trabajado juntos, pero ninguno antes –a excepción de Felipe, con Lacrimosa y grupos en español, entre ellos Héroes del Silencio, banda que, dijo, no le gusta- había tocado un tributo, excepto por los covers en los que se enfocaron cuando tocaron en La Sombra de Inés, “donde tocábamos canciones que nos gustaban mucho”, señaló Lax, quien agregó que “para estar en una agrupación con afán de durar te tiene que gustar lo que tocas e interpretas, no tanto por el hueso, sino porque te nazca”.

En ese sentido, Para Lax, cada vez que toca un tributo a Caifanes “es una emoción indescriptible; es una emoción el saber que estoy interpretando a alguien que vi de muy chico y que jamás pensé que lo pudiera hacer, sobre todo por mi tesitura de voz, pues se necesita mucho para interpretar a Saúl Hernández, incluso, la gente que acude a nuestros conciertos sabe que va a ver algo místico, representativo de la mexicanidad; tal vez hasta se pueda topar con algo autóctono o prehispánico, que fue lo que hicimos en nuestro último concierto en Zacatecas”.

En tanto, Didhier consideró que “un tributo es trabajar la música del verdadero intérprete de otra manera; es estudiar las canciones; es hacer que suene lo mismo y tratar de hacer que la gente sienta lo mismo que cuando escucha el disco, y, aparte de eso, tratar de meterle tu granito de arena para que suene con sabor. Yo no había tocado antes un tributo, menos un tributo así, tan bien elaborado y estudiado, y tan complejo, porque así es la música de Caifanes”.

Por su parte, “Lobo”, en su paso por Planeta, sólo participó con un cover en un disco tributo a Antonio Aguilar, lo cual “fue algo muy padre, porque descubrimos hasta qué grado era la penetración cultural de Antonio Aguilar. Ahora que hacemos el tributo a Caifanes, cada vez que escuchamos otra vez las canciones encontramos cosas y significados nuevos de las letras, aplicaciones distintas a nuestras realidades, y eso es lo bonito del tributo, que seguimos haciendo nuestras las canciones. Hemos descubierto una faceta de nosotros que no conocíamos. Incluso, nos hemos hecho muy amigos, y pienso que en algo tuvo que ver eso”.

Felipe, aunque ya había participado en otros tributos, indicó que no lo había hecho a este nivel de compromiso, porque “más allá del compromiso que generas con un compañero o con una banda para hacer un tributo como éste, tienes que aprender a vestirte de las canciones y tienes que hacerlas tuyas; tienes que respetar lo que hizo el compositor original pero al mismo tiempo tienes que encontrarte sin deformar esa pieza. Nunca había participado en un tributo con esta pasión que cada uno pone, pues veo a todos mejorando incluso como músicos y con nuestro oído”.

Didhier agregó que tocar tributos enriquece y provoca “la cosquilla de hacer algo más. Es como una bomba de tiempo. Esa retroalimentación va a explotar en una creación. Ya sabemos que vamos hacia allá”.

En ese tenor, “no sabemos cuándo dejaremos de tocar a Caifanes”, refirió Lax, y añadió que buscan también tocar piezas propias, pues comentó que Caldo de Brujas no busca ser siempre un grupo de tributos ni de covers, sino que busca tener composiciones propias, a mediano plazo, respecto a lo cual cada uno de los integrantes ya tiene algunas, e incluso algunas de ellas son inéditas. Se trata de ir viendo, a corto plazo, lo que cada uno ha escrito; sin embargo, el estilo todavía no podrían definirlo, puesto que cada integrante tiene, por supuesto, sus influencias. El tributo les ha ayudado a irse conociendo y, como expresó Lax, a crear público para cuando salga material propio.

Estos músicos decidieron llamarse Caldo de Brujas “porque es una mezcla de brujas, porque así nos consideramos, brujas. Al pensar en un nombre, descubrimos que había cierta mística entre los integrantes, de tal modo que” optamos, en un principio, por la palabra caldero, quedando el nombre Caldero de Brujas, pero hubo un error ortográfico y esa palabra fue cambiada por la de caldo, explicó Lax.

De este modo, Caldo de Brujas nació a finales de marzo de 2018, y tras una etapa de mayor acoplamiento, en agosto pasado fue su siguiente presentación, con canciones de Caifanes y Soda Estéreo. Después de eso, se percataron y todos estuvieron de acuerdo en que lo que más les gustaba era Caifanes, de allí que actualmente es el único grupo que trabajan, y aparte de los seis músicos, el concierto ya comenzó a incluir a dos bailarinas que lo enriquecen.

“Caifanes fue el grupo que me hizo despertar o abrir los ojos al rock en español. Fue el primer grupo que vi en vivo y me dejó muy marcado. Fue una onda un poco surrealista el haberlo visto. Nunca pensé que haría un tributo, menos cuando ya hice mi música y mi concepto”, expuso Lax.

Por su parte, Felipe refirió que “Caifanes fue la puerta que me llevó a descubrir muchas cosas. Empecé a escuchar rock con Caifanes, Miguel Mateos y Hombres G, y cuando escuché a Caifanes fue la primera vez que escuché una letra que me decía algo más, algo que era más allá de lo convencional o de las letras románticas, de protesta o chistosas. Caifanes, para mí, tiene mucho misticismo y profundidad, y conecta con uno, como mexicano, a un nivel que no he visto en alguna otra banda mexicana. Además, Caifanes, en Caldo de Brujas, ha sido el engrudo que nos ha unido, tal vez por esa pertenencia que sentimos con esa banda, quizá porque crecimos con ella y porque rescata mucho de nuestras raíces prehispánicas. Incluso, fue determinante en el nombre del grupo, porque buscábamos algo místico pero que también se sintiera parte de la gente. Por eso, aquel error referido por Lázaro, de poner la palabra caldo, nos gustó, porque suena muy de la gente, de la raza, del barrio, y Caifanes tiene eso, es algo místico, pero también algo de la gente, algo que va más allá de las clases y de los estereotipos, de cosas que rigen la sociedad”.

Por su lado, para “Lobo”, Caifanes “ha sido la mejor banda de México”, por su calidad musical y sus letras. “Cuando tocamos las canciones es una sensación diferente de cuando uno las escucha, porque cuando uno las escucha se vienen a la mente situaciones que se han vivido o ideas de lo que dice la letra; sin embargo, cuando uno las interpreta, uno las hace suyas y hace que la gente vibre. Caifanes tiene eso: se lo das a la gente y la gente lo acepta. Caifanes es lo que nos tiene ahorita juntos en Caldo de Brujas”.

Didhier comentó que “crecimos y seguimos creciendo y aprendiendo escuchando a Caifanes. Escuchamos actualmente su música y encontramos cosas nuevas. Caifanes es algo mágico para mucha gente, incluidos nosotros. Al tocar su música, la redescubres; al momento de estar tocándola, tocas tu infancia y lo que viviste hace 15 años. Caifanes tiene como un embrujo, tal vez sea, en parte, por su carácter autóctono, lo mexicano que incorpora, aparte de que es música muy bien hecha. Es mágico poder tocar y escuchar, ser tú el que exprese lo que te hace sentir la música de Caifanes, y creo que eso es algo que nos une a la banda. Parte del nombre Caldo de Brujas es tratar de mostrar lo místico, que es nuestra forma de tocar, interpretar y exponer ese tipo de cosas”.

Tavo, por su parte, precisamente decidió entrar a la banda por el tributo que ésta hace a Caifanes, tras verla tocar en la ciudad de Zacatecas.

En cuanto a la selección de temas, Caldo de Brujas tiene ya montadas 25 canciones de Caifanes, tras un trabajo muy arduo y minucioso: “Lo hicimos de la manera más sana posible. Sabíamos claramente que los seis escuchábamos a Caifanes y cada quien propuso una lista de 10 piezas, de las cuales” elegimos las más repetidas. Después, cada integrante dijo una favorita, de las que no habían sido elegidas.

De esta manera, el listado se conforma por Será por eso, Mátenme porque me muero, Nos vamos juntos, Debajo de tu piel, Cuéntame tu vida, Miedo, Amanece, Detrás de ti, Aviéntame, Viento, Aquí no es así, La Llorona, Amárrate a una escoba y vuela lejos, Afuera, Perdí mi ojo de venado, Nubes, De noche todos los gatos son pardos, Miércoles de Ceniza, La célula que explota, Ayer me dijo un ave, Antes de que nos olviden, Los dioses ocultos, No dejes que, La negra Tomasa y Piedra.

Estos músicos aceptan todo género musical, pero se inclinan, en especial, por el rock y suprimen de sus gustos el reggaetón. Ya de manera más concreta, a Lax le gusta todo estilo de música, a excepción, como ya se mencionó, del reggaetón, “y me fui dando cuenta que también había otra posibilidad desde los sintetizadores y las computadoras con el software, lo cual me llamó la atención, me introduje e hice mi proyecto personal, Planeta, de música electrónica”.

A Didhier le agrada todo el rock: “No encuentro una distinción entre géneros, aunque Korn no me gusta; también me encanta la música clásica, y no mucho el pop, sobre todo el actual”.

A “Lobo”, con quien Manuel comparte varios gustos musicales, le gusta el pop, el metal, el rock en general y la banda; asimismo, la música clásica, el jazz, la música oscura y “toda música que posee un mensaje o una mística o lleva a algún lugar sano. No me encasillo en algún estilo. Tengo influencias de Creedence al igual que de Nirvana y B.B. King”.

Tavo comenzó de niño con Kiss, Queen y Pink Floyd, pero su banda favorita es Depeche Mode, donde surgió su gusto por el teclado. Escucha el rock, en especial trip hop, post punk, progresivo y metal.

Felipe tampoco tiene un género musical predilecto, pues “disfruto de la música. Pero lo que más me ha moldeado es Iron Maiden. Aprendí música sacando las canciones de Iron Maiden en la guitarra. La otra vertiente que ha sido la más importante para mi formación como músico son los soundtracks de películas. En Caldo de Brujas he podido también reflejar ese amor por los soundtracks, aunque en el teclado; incluso, como compositor, me siento más completo haciéndolo en un teclado que en una guitarra”.

Caldo de Brujas se ha presentado en Zacatecas, Fresnillo y Río Grande, y el 24 y 25 de mayo próximo dará concierto en la Ciudad de México.

 

 

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