¿Qué explica la percepción de los profesores de Telesecundaria?

¿Qué explica la percepción de los profesores de Telesecundaria?

Cuando se abrió el subsistema de las telesecundarias en los años ochenta la cobertura que esa opción educativa generó fue no sólo generosa, sino impresionante. No todos los profesionistas que recibían la oferta de incorporarse como docente en la telesecundaria aceptaban, porque implicaba trasladarse a lejanas comunidades rurales y asumir un reto en los procesos de educación de población marginada. La labor de los profesores de telesecundaria fue generosa. Además (antes de la venta de canal 13 a Tv Azteca), con resultados académicos merecedores de un Oscar. Por ello, no se debe aceptar una campaña para desprestigiar a esos maestros.

Algunos maestros, que venían de una cultura del alto esfuerzo propia de los fundadores del subsistema en el estado, cuando vieron las políticas oficiales para impulsar la calidad educativa observaron en ellas una oportunidad para ascender en el escalafón. El ejemplo más nítido fue la incorporación al programa llamado “Carrera magisterial”. Aquellos profesores que se plegaron a ese programa y ascendieron en los exámenes para concursar niveles y puestos directivos, lograron niveles salariales altos. De los cuales, ahora, son menos del 30 por ciento. Por tanto, la escalada en salarios fue efecto de los mecanismos de examinación y concursos propios de la lógica meritocrática de los programas de estímulo de Gobierno Federal de esos años. Un porcentaje de maestros de telesecundaria eran de origen universitario, que combinan capacidad de estudio y desempeño laboral que los convirtió en cohetes escalafonarios. Los salarios que exhibió el Gobierno del Estado no son producto de actos de corrupción de los profesores o de abusos burocráticos con tráfico de influencias de los docentes, sino de competidores aguerridos que se metieron a contender en los programas oficiales de ascenso laboral. Así las cosas, quien hizo posible esos ingresos fue la política oficial.

El tema de los bonos es bien conocido en todos los subsistemas: se enflaca el concepto 01 (ingresos salariales) para pagar menos al IMSS, y completar las percepciones por vía de ingresos no-salariales, como es el caso de los bonos. Este tipo de comportamientos en la nómina también son decisiones de las autoridades, no de los profesores.

Sabemos que en Zacatecas la pobreza laboral es de las altas en el país. La pobreza laboral en la entidad ha mejorado relativamente en el marco de una permanente circunstancia de catástrofe económica. En cifras: en 2014 estábamos arriba del 57 por ciento de pobreza laboral y en 2018 llegamos al 48 por ciento. Bajamos dentro de un horizonte malo. Pobreza laboral (recordemos) es el porcentaje de la población que está por debajo de la capacidad de compra de la canasta alimentaria con los ingresos salariales. Ante este escenario es claro que los salarios de los profesores de telesecundaria resultan altos. De igual modo los del IMSS, de mandos medios de gobierno, y varios más. La cosa es que son casilleros distintos. El argumento que dice: “linchemos a los profesores (aun en sus bajos porcentajes) que ganan más, porque la mayoría de los trabajadores zacatecanos son pobres laborales” es una falacia. Sí hay que moderar los altos ingresos, pero no linchar a aquellos profesionales que compitieron en reglas oficiales y resultaron ganadores. El manejo de la nota puede sugerir que los docentes son ‘culpables’ de privilegio. Esa no es la realidad. La inmensa mayoría de los docentes ganan por debajo de lo que merecen, por debajo de la básica línea de justicia. Y eso también ha sido responsabilidad de las autoridades oficiales. La realidad ante la nota.

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