Desde 1951 la Berlinale apoya relevancia política en el arte: Kosslick

Desde 1951 la Berlinale apoya relevancia política en el arte: Kosslick
Cientos de personas hicieron largas filas para comprar boletos del festival que empieza el jueves. Foto Afp

Berlín. El Festival Internacional de Cine de Berlín, Berlinale, está certificado como el único encuentro de su tipo ecológico en el mundo, incluso la alfombra roja está elaborada con material reciclado de redes de pescadores.

No es cansancio ni la edad –71 años en mayo próximo– lo que obligó a Dieter Kosslick a retirarse tras 18 años al frente de uno de los festivales internacionales de cine más importantes, aunque dejará el cargo hasta que termine la 69 edición del encuentro, el 17 de febrero.

El debate político sobre su permanencia llevó a un complejo juego de decisiones de las autoridades culturales alemanas que ya a principios de 2018 se dio a conocer.

El ya nombrado nuevo director es el italiano Carlo Chatrian, de 47 años. Estuvo al frente del festival de cine de Locarno, en Suiza, hasta 2018.

Kosslick señaló que está satisfecho de que este encuentro sea pensado para el público antes que para la crítica; además, lleva al cine a casi medio millón de espectadores que se debaten en la elección de cerca de 400 producciones para todos los gustos de alrededor de 90 países.

Deja huella como un director atento a las producciones que tal vez en ningún otro festival tendrían oportunidad de ser proyectadas.

Adaptarse a los cambios en los gustos del público y lograr un puente entre la dualidad de los nuevos medios, como Netflix, y la pantalla grande han sido sus mayores retos, precisó.

No pinta la realidad de colores

Hombre consciente y comprometido políticamente, el alemán consideró que la Berlinale “no es un festival que pinte la realidad de colores. La muestra, desde su primera edición, en 1951, ha apoyado la relevancia política en el arte, lo que se ha acentuado con el tiempo, porque los filmes deben reflejar lo que sucede, aseguró.

El festival se abrirá el próximo jueves con más directoras que nunca, el debut de Netflix en la competencia oficial se hace con una cinta de Isabel Coixet y filmes latinoamericanos que exploran la homosexualidad.

Elisa y Marcela, de Coixet, será la única cinta iberoamericana que competirá por el Oso de Oro. La realizadora española aborda el primer matrimonio homosexual documentado en su país, ocurrido en 1901 entre dos profesoras.

La directora de Cosas que nunca te dije y de La librería es una de las siete cineastas en liza por el máximo galardón de un total de 17 (41 por ciento), récord para este certamen.

Los debates del año pasado nos abrieron los ojos y cuando esto sucede, se toman otras decisiones, afirmó Kosslick en alusión al movimiento #MeToo y también al #TimesUp contra la discriminación de género en la industria del cine.

Pero no lo habríamos hecho si las películas fueran malas, concluyó Kosslick.

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