Oposiciones estériles y pobreza en el debate sobre Milpillas

Oposiciones estériles y pobreza en el debate sobre Milpillas

Se supone que la oposición sirve para dar voz a las minorías y para hacer contrapeso al partido “en el poder” en la toma de decisiones, con el fin de no caer en absolutismos políticos.

Zacatecas vive, y no por primera vez, una situación en la que el partido que gobierna en el estado es diferente al que gobernará en el país a partir del 1º de diciembre, lo que da como resultado que el partido que actualmente asume la titularidad del Ejecutivo estatal, es al mismo tiempo oposición frente al partido que lleva las riendas del país.

A este escenario, como bien sabemos, se suman los poderes Legislativo y Judicial, tema en el que no me detendré por ahora. En esta ocasión quiero apuntar únicamente a dos aspectos que considero relevantes: por un lado, es de celebrarse que México se haya librado de ese sistema unipartidista con el que el PRI, de facto, operó a sus anchas durante décadas. Sin embargo, el que sea otro partido, en este caso Morena, el que tenga el control en el Congreso de la Unión, además del poder ejecutivo federal, nos habla de que no hemos desterrado del todo ese unipartidismo que tanto daño le ha hecho a nuestro país. Únicamente parece haber cambiado de color.

¿Qué significa formar parte de la oposición? Hay quienes la entienden como una resistencia sistemática y permanente a todo proyecto proveniente de la administración gubernamental a cargo del partido mayoritario. La experiencia nos ha demostrado que tal oposición tiende a la esterilidad: buenos proyectos son desechados no por los proyectos en sí, sino como muestra de rechazo hacia quien los propone o al partido que representa.

La existencia y el fortalecimiento de este tipo de oposición —muchas veces, ni siquiera relacionada directamente con actividades partidistas— en México, personalmente la atribuyo a que en las escuelas no nos enseñan a pensar correctamente. No me refiero a que somos un pueblo de “malpensados” desde un enfoque moral, sino a que, más bien, no tenemos el hábito de pensar lógicamente.

A quienes cursamos una carrera humanística —al menos, fue mi caso y en el de gran número de colegas de las carreras de Letras, Historia y Filosofía en la UAZ— nos dieron dos semestres de Lógica, materia que deberían incluir en la educación básica, desde tercero de primaria. Aprender a discernir entre un argumento y su autor, por ejemplo, parece tarea fácil cuando la enunciamos, pero pocas personas logran hacer esto de manera funcional en su vida diaria.

Por ejemplo: Si un fumador nos dice que fumar es malo para la salud, muchas de las personas que le escuchen, desestimarán lo que diga, porque están prestando más atención a “quién lo dice”. Esto se conoce como una falacia ad hominem, porque la argumentación se centra en la persona (para los latinos, “el hombre”) y no en el argumento original. Y así como esta falacia hay muchas otras, y combinaciones de falacias, sofismas y demás adefesios argumentativos que son reproducidos en prácticamente todos los contextos.

La pobreza en el debate en torno a la presa Milpillas así lo demuestra. Salvo honrosas excepciones —de botepronto recuerdo a Marco Torres Inguanzo, Pedro De León Mojarro, Cindy McCulligh y Darcy Víctor Tetreault; en éste último caso, sin demérito de los anteriores, considero que su trabajo es de gran solvencia académica, aunque personalmente no esté de acuerdo en sus conclusiones—.

Los autores arriba citados —y otros más a los que espero hacer justicia, pues siempre se corre el riesgo de omitir a alguien por arte de la prisa— no pueden ser considerados como una oposición al proyecto. Por el contrario, es evidente la búsqueda por entablar un análisis equilibrado sobre el tema, aún a pesar de la lluvia de descalificaciones gratuitas patrocinadas por un sector de activistas cuya incursión en el tema ha levantado ya muchas suspicacias: me refiero a un grupúsculo de personas que parecen decididas a “reventar” el proyecto, pese a la crisis de agua que ya vivimos no sólo en Zacatecas, sino en todo el país. Tal inconsciencia me parece lamentable.

El próximo lunes, de 9 de la mañana a 2 de la tarde, en el museo Manuel Felguérez, se estará realizando un foro de análisis sobre este asunto en particular. El evento es convocado por Gobierno del Estado de Zacatecas, la Universidad Autónoma de Zacatecas y la Asociación Mexicana de Hidráulica.

Escuchar, informarnos, hacer a un lado los apasionamientos y las falacias, hablan de nuestro nivel cívico y de nuestro grado de madurez. Si usted es ama de casa, estudiante, profesionista, da igual: usted tiene que estar ahí. Esta será una excelente oportunidad para preguntar a los expertos sobre un tema que nos incumbe a todas y a todos, y que es tan técnico pero sobre el cual toooodos opinamos sin ton ni son. Urge elevar la calidad del debate. ■

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