Un sexenio llamado fracaso. Lo que nos quedó a deber Enrique Peña Nieto (segunda parte)

Un sexenio llamado fracaso. Lo que nos quedó a deber Enrique Peña Nieto (segunda parte)

Continuamos con el análisis del sexenio del fracaso que recién culmina y que estamos visualizando desde la perspectiva del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, toca ahora el apartado III. México con Educación de Calidad. El objetivo era: el despliegue de una imaginación renovadora que sea fuente del desarrollo nacional para que la educación sea la base para garantizar el derecho de todos los mexicanos a elevar su nivel de vida. La realidad es: en nuestro país hay escuelas que no tienen apoyo, con una infraestructura lamentable y con estudiantes que no cuentan con los más mínimos recursos ofertados, incluso, algunos tratadistas mencionan que la reforma educativa que propuso el presidente saliente, es copia de la implementada en 1993 por Salinas de Gortari, de cualquier forma, hay todavía varios millones de analfabetas en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, siendo que Peña Nieto prometió abatir con este índice al 2018. Otro foco rojo es la crisis de las universidades públicas, por ejemplo, la Universidad Autónoma de Morelos tiene un adeudo de 1,682 millones de pesos, Chiapas, Estado de México, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa, Tabasco, Veracruz y Zacatecas, con múltiples conflictos financieros y estructurales. En nuestra UAZ, hasta el día de la elaboración de la presente entrega no hay aguinaldos ni el pago de las prestaciones contractuales ya pactadas. La crisis de las citadas universidades, podrían afectar a más de 537 mil 615 jóvenes que representan el 32% de la matrícula total de las instituciones de educación superior a nivel nacional. A fin de cuentas, la mal llamada reforma educativa será derogada y se partirá de nuevos parámetros de diálogo y apertura con todo el sector magisterial y los padres de familia. IV. México próspero. El objetivo era: buscar elevar la productividad del país como medio para incrementar el crecimiento potencial de la economía y así el bienestar de las familias. La realidad es: De acuerdo con el diario El Economista en su edición del 18 de septiembre de 2018, los avances en materia de desempleo e informalidad en el sexenio de Peña, se ven menoscabados gracias a la ampliación de la brecha de género en el ámbito laboral, en este sentido, la tasa de desocupación en agosto de 2018 se ubicó en 3.3% lo que representa que 3 de cada 100 nacionales mayores de 15 años buscaron empleo sin conseguirlo. Sin embargo, la tasa de desocupación de 4.2% es menor a la del sexenio del funesto Felipe Calderón que fue de 4.7%. En materia de informalidad laboral, se tiene que 6 de cada 10 ocupados, lo hacen sin prestaciones laborales y sin que las autoridades tengan conocimiento de sus actividades. En este contexto, el crecimiento económico de México representó uno de los más bajos pues en promedio, se dio un 2.1% por año, más bajo desde el sexenio de Miguel de la Madrid. No obstante, Peña Nieto prometió un crecimiento de entre 3.5% a 5.3%, fracasando también en este intento, incluso, se considera al periodo que termina como un sexenio perdido para la economía mexicana. Tampoco se promovió el derecho humano al desarrollo sustentable, por el contrario, Peña Nieto favoreció al sector privado sin restringir su comportamiento depredador hacia la naturaleza. En este oscuro sexenio, el impacto ambiental y la explotación irracional de los recursos naturales fue exponencialmente insostenible pues hubo un uso indiscriminado de plaguicidas, se deforestaron miles de hectáreas de bosque, la industria en su mayoría contaminó agua y suelos; en México el 70% de los ríos advierten algún grado de contaminación, aunque eso sí, somos muy chingones pues con peña Nieto, dos trabajadores de la PROFEPA pueden vigilar una zona de 13 mil kilómetros cuadrados, según lo ha puntualizado Greenpeace, por cierto, ¿Fue exitoso el apagón analógico donde se desecharon más de 40 millones de televisores? ¿Se evitó con éxito la contaminación que estos aparatos pudieron generar? En lo tocante al tema de la megaminería, el Dr. Federico Guzmán señala que se trata de un modelo de explotación neoliberal del territorio basado en la extracción, apropiación, despojo y sobreexplotación; representa un negocio jugoso para el gran capital privado nacional e internacional; la mayoría de las ganancias que se generan en la entidad se transfieren a economías centrales, principalmente a Canadá, Estados Unidos e Inglaterra, por el contrario, las comunidades y territorios afectados, padecen problemas en la salud y en el ambiente de manera intergeneracional. Del último apartado del plan denominado: V. México con responsabilidad global, podemos afirmar que nuestro país se consolidó gracias a Peña Nieto, como una potencia en materia de inseguridad, corrupción e impunidad, en muchas áreas, somos una vergüenza, que bueno que no hay mal que dure cien años ni electores que los aguanten. Fin. ■

*Integrante del Consejo Mundial para la
Defensa de los Derechos Humanos
[email protected]

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