Diciembre, mes de la poesía… María Baranda, agradecida (2/3)

Diciembre, mes de la poesía… María Baranda, agradecida (2/3)

“Gracias por compartir el espíritu de la poesía…
Que nos siga acompañando el espíritu de Ramoncito”
María Baranda, Premio Internacional de Poesía
Ramón López Velarde 2018

Cada año, a principios del mes de diciembre, Zacatecas se convierte en la capital mundial de la inspiración poética y la Universidad Autónoma de Zacatecas su sede; es un cantar de policromía en verso y en prosa en un ambiente del espíritu lopezvelardeano. La música se hace presente en un concierto de jazz y más, en un callejonear y una cena baile. El arte en la pintura y la escultura son marco para dar color y forma a la creatividad en el universo de la tela, el hierro, la madera y la esencia pétrea. El cantar de los cantares se hace libro y libros que en una feria bailan cuan fuentes luminosas para cautivar a los paseantes, propios y extraños. La inspiración vuela en el ambiente y aquí se entrelaza con el ayer y el hoy. Se intercambian miradas, sentires, abrazos, besos, poesías, libros, números telefónicos, direcciones electrónicas y un tal vez mañana. Todo es luz, todo es vida, alegría, tristeza, melancolía, añoranza y paz.

Los embajadores internacionales de la poesía, de aquí y de allá, se manifiestan con sus mejores galas literarias, visten sus más connotados logros y los muestran cual si fuesen joyería de plata, esmeraldas o diamantes. En días soleados y noches estrelladas son el calor de la cantera rosa en un destellar del cielo zacatecano infinito de astros de inspiración, de versos, alegorías e improvisación. Ellos son el centro del infinito y durante tres días son la UAZ, Zacatecas y el universo. Es el festival de festivales de la obra lopezvelardeana más reconocido y antiguo del mundo; es el festival de José de Jesús Sampedro; es el Festival Internacional de Poesía Ramón López Verde, ahora, en su versión 2018.
En este año, vivir la recepción primera en el Pulgatorio con el anfitrionazgo de Abel García Guízar y Martha Elena Hernández en Un poeta, un poema, fue degustar la participación improvisada de los trovadores recién llegados que, a una invitación de Laura Elena de Jesús Ramírez, uno a uno llenaron el preludio del festival con poesía y agradecimiento. Saboreando bocadillos de almendras, frutos secos y atole, la noche nos preparó la convivencia que se fortaleció en la cena realizada en La Cofradía.

El primer día del festival inició con la ofrenda floral al fundador de nuestra institución, Francisco García Salinas; el acto inaugural en el patio principal de rectoría estuvo presidido por Rubén de Jesús Ibarra Reyes y Cuitláhuac García Medina, secretario general y coordinador del Área de Arte y Cultura de la UAZ, respectivamente, así como de José de Jesús Sampedro, coordinador del evento, y María Baranda, premio internacional del festival y de quien escuchamos su primer sentir en este suelo zacatecano.

Luego, todo se volvió poesía, inspiración, de aquí y de allá, de todo el mundo en las mesas en las que participaron los literatos. Por la tarde se presentó a María Baranda a través del espacio Poesía y poética. Correspondió a Ernesto Lumbreras el preludio y la primera semblanza de la obra de esta poeta mexicana reconocida desde 1986 por instituciones como la UNAM, en el Premio de Poesía Punto de Partida y el Premio de Poesía Amado Nervo, Tepic, Nayarit, 1988, hasta los más recientes: Premio Gatien Lapointe-Jaime Sabines, Canadá / México, 2015; Medalla del Círculo de Bellas Artes, Ciudad Obregón, Sonora, 2016 y Embajadora de la Literatura Infantil y Juvenil de la FILIJ, México, 2017. Las palabras de agradecimiento de la poeta incluyeron el apelativo de “Ramoncito” para el bardo jerezano.

La tradicional callejoneada por las travesías de la ciudad Patrimonio saboreando el mezcal zacatecano de Huitzila en los ya tradicionales jarros con el nombre del premiado internacional de poesía, fue encabezada por el tamborazo de Pepe Román, que nos llevó hasta la Fuente de las ranas en el parque Sierra de Álica, donde disfrutamos los tradicionales tacos.

El despertar del viernes 7 de diciembre nos volvió a la vida el café y los bocadillos de Vualá, que en el patio de rectoría reconfortaba y calmaba el antojo de los parroquianos poetas que igual disfrutaban de la poesía y los autores. Por la tarde, el ambiente se volvió de Poética y poesía y música y… con nuestro amigo Alain Derbez, este año acompañado por Todd Clouser.

La inauguración de la XXX Feria del Libro, organizada por Ester Cárdenas, estuvo a cargo de María Baranda, quien con las tradicionales tijeras gigantes y ante el reconocimiento de propios y extraños cortó el listón representativo. Pasamos luego al teatro Fernando Calderón para testimoniar la entrega del Premio Nacional de Poesía a la obra inédita a Ibán de León Santiago y el internacional, para María Baranda, quien fue presentada por Eduardo Casar, expresando la extensa y la importancia de la obra de la galardonada.

Mientras se disfrutaba del brindis se entregó el libro ganador del 2017: Estación gentuza, de Luis Flores Romero; juntos, él y María Baranda firmaron sus obras a los solicitantes.

De las actividades complementarias de este maravilloso festival hablaré en el siguiente espacio. Felicidades a los poetas del mundo. Gracias, “Ramoncito”.

Así se observa el mundo desde El Mirador de Heródoto. ■

*Cronista de la UAZ
[email protected]
cró[email protected]

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