Buenas nuevas desde la reforma universitaria

Buenas nuevas desde la reforma universitaria

Desde principios de 2018 la administración central de la UAZ postuló la necesidad de una “reforma estructural” para relanzar a la institución (NTR, 14/01/18). El 9 de julio, en la sala de juntas de rectoría, el Dr. Raúl Delgado Wise, de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo, expuso, ante una comisión integrada para darle seguimiento a la reforma, el “Documento programático” (DP) donde se resume una visión global del proceso. Ese mismo documento se volvió a presentar el 12 de noviembre ante el Consejo Universitario, en una sesión especial en el teatro Fernando Calderón. Hasta ahí va la reforma. En las 14 páginas que condensan lo que es, sin duda, un trabajo más extenso, aparecen buenas noticias, relevantes para valorar la acción de los gobiernos neoliberales, y confirmaciones de que el pensamiento crítico de los universitarios va siempre un paso adelante de las circunstancias. Comencemos por las ideas visionariasrespecto de las funciones sustantivas investigación, docencia y extensión. En la página 9 del DP se mencionan las características de la investigación en la nueva arquitectura institucional, como tales, van a la raíz de las cosas por su original planteamiento: se definirán agendas de investigación, alternativas y colectivas, alrededor de las que se formarán equipos transdisciplinarios vinculados al contexto nacional e internacional que serán la base de “comunidades de pensamiento”. De los resolutivos de la reforma de 1999 remitidos al Consejo Universitario un lejano 15 de noviembre sólo queda el recuerdo, porque la necesidad, muy sentida entonces, de definir “líneas de investigación institucionales” relevantes, de impacto social, originales, sustentables y pertinentes, nucleadas alrededor de equipos multidisciplinarios para fomentar proyectos interinstitucionales no queda nada. La nueva concepción es superior, en particular porque ya se transita a la transdisciplina. Para la docencia las renovadas meditaciones son, también, radicales, porque en el nuevo modelo educativo (p. 8) se privilegiará el pensamiento crítico, la transdisciplinariedad, la flexibilidad curricular, la movilidad y la articulación de docencia e investigación. No está de más citar algunos de los superados planteamientos de la reforma de 1999: “Establecer los currícula flexibles, polivalentes y dinámicos”, “Promover la ínter, multi y transdisciplina, … , reforzando las disciplinas básicas para facilitar la movilidad académica interna, a nivel nacional e internacional”, “Impulsar la colaboración sistemática entre todos los niveles educativos, de manera de manera que se permita el libre transito de los docentes entre ellos a nivel horizontal y vertical” , “La investigación es una de las funciones sustantivas de la institución; su vinculación con la docencia y la extensión debe fortalecerlas…”. Debemos a Manuel Martínez Delgado haber notado que la palabra “currícula” es plural y masculino, no singular y femenino. Muy importante es la conceptualización que hoy se ofrece de la extensión universitaria, tan discutida en 1999, porque desde la frontera del conocimiento se la concibe como medio para restituir la imagen institucional y el prestigio universitario, cuando en 1999 se decía que estaba “ubicada en un plano de horizontalidad respecto de la investigación y la docencia…”. A partir de ya, es oficina de relaciones públicas. Hay algo que no aparecía en los resolutivos del foro de reforma de 1999, sino que se trasladó hasta el modelo académico denominado “UAZ-SIGLOXXI”, son los que hoy se llaman “centros estratégicos de complejidad”, antes conocidos como “centros de estudios multidisciplinarios”, de los que se pensó en uno por área como medio de articulación de las diferentes unidades, gracias a Dios el único que existió fue abolido y en la nueva universidad la estrategia de la complejidad ubicará a las unidades en su justa dimensión. Si volviésemos la mirada a las funciones adjetivas encontraríamos propuestas igual de novedosas, baste recordar que, en 1999, como hoy, la UAZ sufría una “crisis financiera”, aunque en aquellos días solía emitir cheques de goma a los universitarios. Vayamos a las buenas noticias. También en 1999 el modelo neoliberal exigía de las universidades “…reducción de la matrícula universitaria”, “autofinanciamiento” y “evaluación”, hoy la crisis inducida por el neoliberalismo acota la autonomía y estrangula financieramente a la institución, aunque “Asumir que lo único importante hoy es para las quincenas y aguinaldos es una manera de asumir que, en todo lo demás, la universidad siga como va” (Hugo Aboites, la Jornada, 12/09/18), como sea, el caso es que en 1999 los universitarios sostenían, en los “Documentos base del foro de reforma”, que en Zacatecas había entre 80 y 90 por ciento de pobres, mientras que hoy, en el DP, se anuncia que hay 60.2 (de acuerdo a Juan Manuel Padilla en “Actores y regiones frente al modelo neoliberal” UAZ-COLOFON, 2017, p. 64, el número de pobres alcanzó en 2014 un 52.3), lo que indica que en 20 años de modelo neoliberal en Zacatecas ha habido una reducción de la pobreza a razón de un punto porcentual por año. Con oscilaciones debidas a las crisis de la reestructuración capitalista. Aconteció esa reducción sin intromisión de la UAZ, con un modelo universitario fallido, sin áreas y corrupción. Quizá la UAZ no colaboró en ello, quizá fueron las “remesas” o Dios. El punto es que si queremos una reforma en serio debemos ser serios y dejar las simulaciones. Repensar sobre nuestros fracasos, más que sobre las fantasías.

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