La Estrategia Económica del Nuevo Gobierno y la Dificultad de Sustentarla

La Estrategia Económica del Nuevo Gobierno y la Dificultad de Sustentarla

(En Memoria de Eduardo González Ramírez,
en el 29vo. año luctuoso)

La estrategia económica está encaminada a tratar de rescatar el campo a través del apoyo a productores para siembra de alimentos, donde se establecerán precios de garantía en los que se les comprará sus productos en Diconsa.

Se plantea mejorar la pesca de atún y sardina, a través de precio justo a dichos productos.

Y en el caso de la industria se señaló que se establecerán estímulos fiscales a fábricas ensambladoras. Esto iría aparejado con el Tren del Istmo de Tehuantepec para transportar el comercio entre el Pacífico y el Atlántico y desarrollar industrias en esa franja. A ello se suma la anunciada Zona Libre en la Frontera Norte, desde Matamoros a Tijuana, de 25 Kms de ancho, donde se disminuirá el IVA del 16 al 8% y el ISR de 35 a 20% para estimular el establecimiento de empresas. También la gasolina tendrá el mismo precio que en la frontera sur de EUA y los salarios mínimos serán el doble del resto del país, lo que permitiría además detener la migración.

Aunado a esto se plantea el rescate a Pemex y detener el desmantelamiento de la CFE, así como la creación de una refinería y la reestructuración de otras 5 para disminuir la importación de gasolina y reducir su precio.

Para el fomento del turismo y del sureste de la República se plantea el Tren Maya, lo que impulsaría la inversión, la entrada de divisas y la economía de la región.

Se señaló que en tres años estará el aeropuerto de Santa Lucía, la modernización del aeropuerto de Toluca y el de la CDMX.

Ante el problema de donde saldrán los recursos, el nuevo Presidente dijo que el gobierno liberará recursos al terminar con los gastos de lujo, al no remodelar oficinas, al recortar gastos de publicidad, en choferes, en asesores y que no se contratarán despachos para realizar trabajos que pueden efectuarse en el propio gobierno y que se acabará con la corrupción. Se Insistió en que con ello no se incrementarán impuestos y no aumentará la deuda pública. No se gastará más de lo que ingrese a la Hacienda Pública, para evitar inflación y devaluación.

El problema que surge de todo ello, es que se mantiene el equilibrio fiscal y será a través de la reestructuración del gasto, que se pretende incrementar inversión, otorgar subsidios a la producción agrícola e industrial, así como aumentar los gastos sociales, de becas a estudiantes y pensiones a los de la tercera edad y a discapacitados, además de la reforestación del sureste y mejorar la urbanización en varias zonas del país, entre otras cosas. No habrá recursos adicionales para ello. Se deja de gastar en ciertos conceptos, para reorientarlo a otros y ello no generará condiciones de crecimiento, ya que lo que dejan de ganar y gastar unos, lo ganarán y gastarán otros. Para que haya crecimiento económico, las inversiones realizadas en Pemex y en otros sectores y los subsidios a la inversión y producción agrícola e industrial, tendrían que incrementar la producción y reducir importaciones, como el déficit de comercio exterior, para que ello origine beneficio en las finanzas del sector privado y del sector público y por ende, en la dinámica económica nacional. De no disminuir el déficit de comercio exterior, la economía no crecerá, pues la disciplina fiscal (el hecho que el gobierno gasta en función de sus ingresos) actúa en detrimento de la actividad económica, al igual que el déficit de comercio exterior, y terminan reduciendo el ingreso del sector privado, debido a que pasa a vender menos, lo que lo lleva a ver incrementada su deuda. El gobierno al tratar de no endeudarse, sobre endeuda al sector privado y frena la actividad económica.

Con el nuevo Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), el déficit de comercio exterior tenderá a aumentar, pues Estados Unidos obliga a México a comprarle más y a venderle menos, lo que actuará en detrimento de la actividad económica, y es difícil que la política de estímulos a la agricultura y a la industria ensambladora logre reducir las presiones sobre el déficit de comercio exterior, debido a que continuará el libre comercio, donde la economía nacional ha sido perdedora por su baja productividad y fuertes rezagos productivos que nos lleva a importar más y a exportar menos.

El tratar de atraer inversión extranjera al Istmo de Tehuantepec, como a la frontera norte, para impulsar dichas zonas, ya se hizo con la apertura comercial y las ‘maquiladoras’, y ello no redituó en mayor crecimiento económico, ni en mayor empleo, ni mayores salarios. No se puede insistir en más de lo mismo.

Al no aumentar impuestos y deuda pública el nuevo gobierno, limita su capacidad de gasto para invertir, para incrementar demanda y reactivar la economía.

La estrategia económica propuesta y los programas sociales se verán comprometidos por las presiones que enfrentan las finanzas públicas por el alza de la tasa de interés y la depreciación de la moneda, que incrementan el costo del servicio de la deuda pública. El gobierno para no caer en déficit fiscal y en mayor deuda tendrá que contraer la inversión y los programas sociales.

A pesar de la critica que el nuevo Presidente hizo al modelo neoliberal imperante en los últimos 36 años, como causante de la crisis, junto con la corrupción que ha imperado, mantiene la autonomía del Banco de México, la austeridad fiscal y el libre comercio que constituyen el corazón de dicho modelo económico. Corrupción siempre ha habido en el país, y sin embargo crecimos de fines de los años treinta hasta 1981, y el problema es que el modelo neoliberal pasó a imponerse desde 1982 a la fecha, y al parecer éste seguirá. ■

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