Zacatecanos en la FIL: del poeta Ramón López Velarde al escritor Joel Flores

Zacatecanos en la FIL: del poeta Ramón López Velarde al escritor Joel Flores
Para festejar los 90 años de Ámparo Dávila el FCE editó el libro El huésped y otros relatos siniestros ■ FOTO: ALEJANDRO ORTEGA NERI

■ Jugaré contigo, de Maritza M. Buendía, se codea con la obra de los Nobel

 

GUADALAJARA, JAL. Zacatecas se ha sumado, en los últimos años, al catálogo de autores y expositores de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En los pasillos se encuentran las obras de los autores locales, las editoriales independientes que luchan cual David contra el Goliat que son los monstruos trasnacionales y el fantasma de Ramón López Velarde (Jerez, 1888) que no cesa de flotar entre los salones de la poesía y en los vericuetos de la memoria de los que los que le reconocen su enorme valor.

El poeta jerezano apareció en la voz de la poeta laureada en esta FIL, Ida Vitale, pues dijo que antes de llegar a conocer México, le llegó de este país “su producto más noble: Ramón López Velarde” ante cuya poesía, aseguró, cayó rendida, como lo hiciera también la poeta argentina Silvina Ocampo.

Y si pasean por los pasillos, apenas en la Avenida de los Cuentistas se encuentra el stand del Fondo de Cultura Económica (FCE) que se engalana con los cuentos de la querida Amparo Dávila (Pinos, 1928), y que para festejar sus 90 años, editó el bellísimo libro El huésped y otros relatos siniestros, que reúne una serie de cuentos seleccionados de sus cuatros libros que además son ilustrados por Santiago Carusso. De la misma Amparo, ahí, entre la colección mayor de literatura de la editorial, la de “Letras Mexicanas”, descansa junto a Palinuro de México, los cuentos completos de la autora. ¡Qué lujo!

Pasos adelante, sobre la misma avenida, en el enorme espacio que alberga al monstruo Penguin Ramdom House, la novela de la zacatecana Maritza M. Buendía (Ojocaliente, 1974), Jugaré contigo, se codea con la obra de los Nobel y las voces emergentes. Buendía presentó su novela en esta edición de la FIL casi para culminar una segunda mitad del año demasiado intensa por las giras. Con Jugaré contigo, dice la narradora, busca crear una nueva especie de erotismo literario, uno que incardine la descripción de escenas fuertes con el lenguaje poético, y sobre todo, que permita al lector, utilizarlo como una herramienta para comprender la compleja mentalidad humana y sobre todo, conocerse a sí mismo.

Buendía tiene como vecinos, apenitas en el stand de al lado, perteneciente a la editorial ERA, a dos escritores zacatecanos, de generaciones distintas, que han logrado posicionarse en el ambiente editorial de proyección nacional. Sobre los filas de libros, Gonzalo Lizardo (Fresnillo, 1965) comparte anaquel con el argentino César Aire. Inmaculada tentación, Invocación de Eloísa, Jaque Perpetuo y Corazón de mierda son las obras del fresnillense que se ofertan.

En el mismo sitio, Joel Flores (Zacatecas, 1984), quien fue considerado como uno de los veinte escritores jóvenes más importantes por la FIL, se exhibe con Nunca más su nombre, la novela con la que el narrador zacatecano, que reside en Tijuana, obtuviera el Premio Juan Rulfo en 2014. Sin embargo, para esta edición de la FIL, Flores presentó su nuevo libro titulado Los maridos de mi madre, lanzado bajo el sello editorial jalisciense Paraíso Perdido (callejón L), libro que reúne siete cuentos que, en palabras de Daniel Salinas Basave, “desparraman hormonas en ebullición desde la mirada del púber ávido de tragarse el mundo a tarascadas, y tragicómicas fatalidades arrastrándose entre los tumbos sexuales de erráticos adultos” y cuyo libro fue comentado por los propios lectores.

En el mismo callejón L, la editorial independiente zacatecana Policromía, resiste y ofrece a los lectores visitantes libros tanto de orden académico como literario, destacan la escritora Yolanda Alonso (Zacatecas, 1986) y Alberto Ortiz (Nochistlán, 1965), por mencionar algunos.

Pero no sólo escritores zacatecanos tienen constante presencia en la fiesta más grande de las letras en América, también desde el lado del periodismo, y sobre todo del gráfico, Pedro Valtierra (Fresnillo, 1955) engalana el stand de la Secretaría de Cultura con un pequeño librito que incluye lo mejor de su trabajo fotoperiodístico para formar parte de la colección Círculo de Arte. El ejemplar está prologado por la periodista argentina Mónica Maristain, quien dice: “Pedro Valtierra tiene, como los escritores de nuestro tiempo y nuestro suelo, el pasado agobiándole la espalda y el futuro enseñándole el lado secreto de la blusa. En medio de todo eso, conserva la libertad para ver el mundo y sus conflictos”.

De quien no se encontró ni un rastro es de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y el Instituto Zacatecano de Cultura. Ni modo.

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