De fuero constitucional, a inmunidad constitucional

De fuero constitucional, a inmunidad constitucional

A pesar de la exigencia social de un cambio profundo en la política y en los políticos; hay quienes se niegan a perder los privilegios que el poder les otorga; los defienden a capa y espada; de alguna u otra forma quieren conservar ese estatus que les da la política; quieren seguir dentro de la burbuja protectora del poder; como es el caso del privilegio al que le conocemos como fuero, que estuvo a punto de eliminarse de la constitución el pasado martes; pero los Diputados Federales, de los partidos del viejo régimen PRIANRD echaron abajo el dictamen. Tal parece que no aprendieron nada de su vergonzosa derrota del pasado 1 de julio; cuando la ciudadanía voto por una transformación realmente profunda.

El fuero constitucional, como usted sabrá; es el privilegio que gozan el Presidente de la República, Diputados, Senadores y magistrados (y los demás que señala el artículo 111 de la Carta Magna); el cual, los blinda de cualquier proceso penal en su contra; es decir, que aunque cometieran un delito, no podrían ser procesados por ello; al menos de que la Cámara de Diputados emita una declaración de procedencia; o sea, que desaforara al servidor público implicado en la acusación; aunque como dice el dicho, “perro no come perro”; en un régimen político putrefacto y corrupto, si la impunidad de un político depende de otro políticos; es más que obvio que lo protegerán. Por tal motivo, la figura del fuero ha sido el medio protector con el cual muchos políticos evaden la justicia de este país; basta con pensar en cuantos funcionarios han sido señalados por su participación en la comisión de algún delito o por su vinculación con el crimen organizado; y aunque hubiera pruebas que los vincularan directamente, el privilegio del fuero los protege; por lo que sínica y descaradamente, andan por las calles sintiéndose intocables por la ley.

En estos tiempos de cambio para el país, conservar la figura del fuero es incongruente. La Cuarta Transformación que impulsa el próximo gobierno, plantea, entre otras cosas; empoderar al pueblo y hacer del político un verdadero y desinteresado servidor del pueblo y de la nación; por lo que es ilógico pensar que un servidor público sea intocable por las leyes de este país; no debe de existir más ese privilegio. Esta semana se puso a votación un dictamen impulsado principalmente por los legisladores de morena, que pretendía modificar algunos artículos de la constitución mexicana, con la finalidad de eliminar el fuero. En la reforma planteada se estipula que los servidores que antes gozaban de fuero, ahora podrán ser sujetos a proceso penal sin la necesidad de que la Cámara lo apruebe. Definitivamente con la aprobación de ésta reforma se estaría cumpliendo una de las más grandes demandas de la sociedad hacia la clase política. Es necesario mencionar y analizar, que el texto que se propone en la iniciativa, establece una figura que le llamarían “inmunidad constitucional” que significa que se podrá someter a proceso a los servidores públicos, sin que ello amerite separación del cargo; se les concede el privilegio de llevar el proceso en libertad; se eliminan las medidas cautelares que impliquen privación de la libertad. Esto, con el único objetivo de respetar la autonomía del poder al que pertenezca el funcionario acusado, así como el cumplimiento de la responsabilidad que le fue otorgada. Pierden esa inmunidad, en cuanto reciben una sentencia condenatoria. La inmunidad de la que hablamos atiende a la lógica de que puede haber acusaciones infundadas que más que tratarse de la persecución de un ilícito, atiende a una persecución y un hostigamiento político.

Existen opiniones de quienes creen que a AMLO no se le puede dejar sin fuero, puesto que tendrá en su contra a la elite económica y a la mañosa oposición; si bien, es cierto que seguramente intentarán pegarle a AMLO realizando denuncias de hechos inventados infundados o hasta fabricados, hay que entender que lo único que lo podría afectar, sería una sentencia condenatoria. Entonces López Obrador y cualquier otro funcionario, que por los gajes del oficio sean víctimas de acusaciones falsas, tendrán que confiar en que tienen las manos limpias, pero sobre todo tendrán que confiar en la impartición de justicia. Andrés Manuel prometió en campaña la eliminación del fuero y los Diputados de su movimiento lo ayudarán a cumplirlo. El que nada debe nada teme.

Al eliminarse el fuero y crear la inmunidad constitucional, el servidor público no queda a merced de falsas acusaciones, o de fabricación de delitos, que es a lo que le puede temer los opositores; pero tampoco quedan exentos a ser sometidos a proceso penal. Aun así, la oposición se unió (para que no hubiera mayoría calificada) en contra de la eliminación del fuero. Seguramente ellos y sus jefes tienen mucha cola que les pisen y le tienen miedo a la justicia; o solo están “jugándole” a la oposición. Lo que deben de entender, es que la eliminación del fuero como un absurdo y faraónico privilegio, no atiende a posturas ni intereses de partidos políticos; sino se trata de una exigencia de la ciudadanía. ■

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