No se tiene un patrón específico de los signos que presenta un niño violentado

No se tiene un patrón específico de los signos que presenta un niño violentado
La violencia física se manifiesta a través de huellas de golpes como cicatrices, hematomas, cortaduras y heridas que no tienen justificación ■ FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

■ Se puede reflejar en 4 ámbitos: familiar, escolar, sanitario y comunitario

■ Los menores por su mecanismo de sobrevivencia generan reacciones en su organismo, según especialistas en el tema, como caída de pelo y manchas en la piel: Cristella Trejo

 

Un menor que está siendo violentado puede reflejar su situación en cuatro ámbitos, que son el familiar, escolar, sanitario y comunitario, aunque no se tiene un patrón específico de los signos que puede presentar un niño afectado; hay indicadores como bajo peso y talla que reflejan negligencia, pues lo mínimo que puede hacer una familia es cubrir las necesidades básicas como la alimentación, expuso la activista Cristella Trejo Ortiz.

Otro factor es la falta de control de la aplicación de sus vacunas, y de chequeo médico, lo que indica que no se le atiende en el rubro de salud. Otros aspectos son el ausentismo y la deserción escolar.

Pero en éste último, se deben involucrar de manera responsable y obligatoria las autoridades de educación porque son los primeros en tener ese contacto con la familia y cuestionar e investigar porqué el menor dejó de acudir a la escuela.

Añadió que un menor que no utiliza ropa que corresponde a las condiciones climáticas, también es víctima de negligencia emocional, pues no hay quien cuida sus necesidades básicas, pues los adultos deben proveer el vestido.

Mientras que la violencia física se manifiesta a través de huellas de golpes como cicatrices, hematomas, cortaduras, heridas que no tienen justificación o cuyas justificaciones resultan absurdas y no creíbles.

La especialista en este tema enfatizó que en los menores, por su mecanismo de sobrevivencia, generan reacciones en su organismo, de acuerdo con lo que han señalado especialistas en el tema. Y esto se manifiesta con la caída de pelo y manchas en la piel.

En el caso de la violencia sexual, el menor se mantiene retraído y se puede observar que hace juegos sexualizados recurrentes que no se justifican, o que tiene contacto con sus genitales de manera constante.

Si estos signos los hubieran detectado las autoridades de la Procuraduría de Protección a Niñas, Niños, Adolescentes y Familia, dándole un seguimiento óptimo al hogar de acogida de la pequeña Mariel, de 5 años, asesinada en Sombrerete, se hubiera prevenido una tragedia.

“Te puedes equivocar en tu decisión, pero lo que no se permite es creer que por arte de magia todo va a estar bien cuando dejas a un menor en un hogar de acogida, porque debe haber seguimiento”, dijo la activista. Enfatizó que los delitos contra menores son más difíciles de comprobar.

Muchos de sus derechos violentados no están tipificados, por lo que en estos casos se debe activar el sistema. “Los niños y las niñas se mueren y se pierden en el sistema de protección a la infancia. En estas procuradurías por sus decisiones, los menores son separados de sus hogares, dejándolos en lugares de acogida, o con familiares, pero lo hacen con falta de seguimiento y responsabilidad”, indicó Trejo Ortiz.

Recordó que en el foro de violencia feminicida, en el que participó, reiteró que es preferible que el seguimiento por la instancia de procuración, debe ser hasta que el menor cumpla los 18 años de edad, pero que lo hagan que tengan perspectiva de infancia. Y en este foro, también se propuso que la protección de derechos de niños se retiren de los Sistemas DIF y de las procuradurías de justicia de niños y adolescentes.

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