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  La narrativa gráfica en ascenso (o el día que murió Stan Lee)

   La narrativa gráfica en ascenso  (o el día que murió Stan Lee)

La Gualdra 362 / Entrevistas/ Títeres / Cómics

 

Dibujante y titiritero, Pavel Ortega ha escrito y publicado numerosas novelas gráficas, así como libretos teatrales y adaptaciones para títeres con las que ha estado de gira por el país y por Europa. En tiempos recientes participa en tantos salones de cómic, ferias del libro, presentaciones y talleres como puede. Por eso había sido un poco difícil concertar esta cita de la que habíamos hablado hace meses. Fue simbólico que nos reuniéramos finalmente ese 12 de noviembre, Día Nacional del Libro, cuando, cinco minutos antes de encontrarnos, me enteré de la muerte de Stan Lee. Al acercarse a mí, con su aire de capitán de navío, le hice la primera pregunta a quemarropa:

 

Maliyel Beverido: Pavel ¿vives de lo que haces?

Pavel Ortega: Pues intento. Decir que solamente eres novelista gráfico es la manera glamorosa, porque en realidad también eres tu propio agente y más: yo produzco mis libros, yo los distribuyo, yo mismo los vendo, yo hago absolutamente todo.

 

MB: También está tu actividad titeril ¿por qué escogiste esas disciplinas?

PO: Ambas artes son, no sé cómo llamarlo, mestizas quizá, o híbridas. El títere carga el estigma de no ser completamente un trabajo actoral, y la cuestión de la construcción no se considera escultura. En el caso del cómic es lo mismo: no es literatura, porque no es solamente letra, sino también hay una parte muy importante que es el dibujo, que las artes plásticas no reconocen. Aunque en los últimos años se ha ido ganando muchísimo terreno en el reconocimiento del títere y el de la narrativa gráfica, como por ejemplo con el premio Pulitzer [1992] para la novela gráfica Maus [de Art Spiegelman], y que las Ferias del Libro otorguen un espacio cada mayor a la narrativa gráfica, etc.

 

MB: Sí. En ese sentido ¿qué es lo que la novela gráfica te permite que no te permiten las otras disciplinas?

PO: Pues prácticamente todo. Es cierto que el cuento te permite la fantasía, pero en la narrativa gráfica tienes elementos por donde puedes dejar que entre el lector. Por ejemplo: tú tienes una historieta, y tienes las viñetas, que es donde ocurre la acción. Y ese espacio entre una viñeta y otra, que se llamaba clausura, es un espacio completamente en blanco. O sea, no es como un dibujo animado, que es constante y estás viendo absolutamente todos los detalles, sino que tienes ese espacio en el que el lector crea en su imaginación lo que ocurre entre una viñeta y en otra…

 

MB: La transición…

PO: Exacto. La transición es una parte que el lector tiene que poner si te lo has ganado lo suficiente como para que crea que el dibujo tiene vida y va avanzando. Como ocurre en el cine cuando de repente vemos tomas específicas o tomas subjetivas y hay un narrador y sabemos que es en una casa, pero no la vemos toda. Por eso es que la narrativa gráfica adquiere importancia para los medios audiovisuales. Hace poco Guillermo del Toro explicaba eso, que a veces cuando él no tenía resuelta la escena, lo que hacía era agarrar una hoja y bocetear un story board, que también es como una historieta, para resolver cómo contar la historia.

 

MB: Tus historias ¿de qué se alimentan?

PO: Pues fíjate que al principio, cuando estás más chavo, usas lo que a ti te gusta, lo que tú quisieras hacer y cómo quisieras vivir. Como que estás muy en el yo. Bueno, a mí me ocurrió mucho eso. Ahora lo observo mirando mis trabajos anteriores, como que no estás muy pendiente de tu alrededor. Pero poco a poco empiezas a ver más allá, y te vuelves parte de ese subconsciente colectivo, aunque suene a lugar común. Por ejemplo, en el caso concreto de Danka, acababa de ocurrir la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, y era una cuestión que yo quería tocar, pero sabía que no podía darle un rigor periodístico ni histórico. Decidí inventarme una ficción completa; inventarme el pueblo de Matagats, inventarme los personajes, etcétera y llevarlos a generar una pequeña reflexión. A partir de ahí las cosas empezaron a funcionar en mis historietas, porque ya empecé a observar más lo que la gente busca, y de alguna manera ir soltando mis pequeñas propuestas.

 

MB: Te adelantaste a mi pregunta. Tus novelas gráficas, incluso antes de Danka, tienen humor, pero también tienen, con mucha audacia, alusiones políticas.

PO: Lo que pasa es que el ser humano trata de encerrarse, de ponerse en un punto individualista y sólo hablar de cosas como más bucólicas. A mí la crítica social me llega en el momento precisamente en que trato de sentirme parte de algo más grande, cuando te das cuenta de que tienes privilegios que otras personas a lo mejor no. En el caso de los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa, tú te das cuenta que no se les da manejarse en los medios que los entrevistan, la cuestión los rebasa. Entonces el hecho de que tú tengas una hoja de papel y alguien que te vaya a leer, te compromete con la situación y pones en palabras e imágenes cosas que no solamente son sueños, sino también las inquietudes y dolores de otros. Los problemas que padecemos básicamente tienen que ver con la política. No puedo volverme cínico y decir “es porque somos malos, o porque somos tontos” y se acabó. Así como están las cosas, las cosas también pueden cambiar de manera positiva y es responsabilidad de absolutamente todos. Y cuando se dice “todos”, pues está implícito que uno tiene que poner de su parte. La historieta tiene esa posibilidad.

 

MB: Acerca de tus personajes: el Señor K, que es mitad humano mitad gato, me parece que es el Pavel adolescente, y luego hay un brinco muy interesante hacia Danka, un cambio de género ¿cómo llegas ahí? ¿Cómo entras en la piel de esta jovencita?

PO: Efectivamente, mucha gente me dice “Tú eres el Señor K” o “tienes algo del Señor K”, y si, todas las cosas que me gustaba leer o consumir ahí están. Pero luego me di cuenta, en las ferias de cómic, que las que más compran son las chavas. Los chavos van concretamente al superhéroe o al cómic erótico. En cambio, las que se arriesgan a leer otras propuestas por lo regular son mujeres. Eso es parte de la historia de la historieta en este país: las mayores consumidoras eran mujeres y en el momento en que se crean las telenovelas las ventas de Lágrimas y risas decaen dramáticamente. Al observar este proceso histórico yo decido crear un personaje femenino. Y con Danka, ocurre algo que nunca había ocurrido con ningún otro personaje: todo el mundo se identifica o la identifica con alguien que conoce. Me dicen “soy yo”, o “se parece a mi novia”, o “mi prima es así”. Crear un personaje femenino también te da un compromiso, y me han dicho que lo chido de Danka es que si toca los temas que les preocupan, como el acoso, pero no hay feminismo panfletario. Ha sido muy bonito llegar a ese nivel de decir ya no soy yo, no se trata de mí, existe esa magia en la que ya no estás escribiendo solo, el personaje te lleva. Y para el número 3 de Danka, en lugar de poner un disco por capitulo, estoy invitando a ocho ilustradoras del panorama de la novela gráfica nacional, para que hagan la portada de cada capítulo.

 

MB: ¡Otra vez te me adelantaste! Iba a preguntar cuál es el papel de la música en tus historietas, porque los capítulos de Danka tienen nombres de discos y tienen las portadas.

PO: Es básico, pero yo creo que ha sido así en toda mi vida. Debes saber que soy un músico frustrado, pasé por la facultad de música hasta quinto semestre. Todas mis obras de títeres han tenido música original. Y en los cómics también estaba, pero no era muy evidente. Luego, para publicar Danka, se me ocurrió dividirla en capítulos y poner en cada uno un álbum, efectivamente como un soundtrack.

 

MB: Ahora también publicas tu narrativa gráfica en redes, me refiero al proyecto “Pastanaga” que se puede ver en el facebook Danka Komiks.[i]

PO: Como no soy chilango no me tocó el Chopo ni nada de eso, entonces en el 98, cuando llego a Barcelona, e intento vender mis historietas en el Salón del Cómic y me dicen “no, aquí no hay cabida para ti”, voy a la parte de atrás y descubro el fanzine, o sea la autopublicación, que es muy de nuestra generación. La generación nueva comienza por sacar su tira de cuatro cuadros y publicarla en redes sociales. Entonces yo me dije voy a probar. Es un medio en el que realmente puedes experimentar. La reacción es inmediata y puedo ver las tendencias. Aunque también eso puede llevarte a estancarte en tu zona de confort.

 

MB: Para concluir, en los salones de cómic ¿cómo te sientes al lado de los superhéroes? Por cierto ¿viste que se murió Stan Lee?

PO: ¡¿Se murió Stan Lee?! ¿Cuándo?

 

Y la sorpresa no dejó que respondiera a esa última pregunta.

 

 

[i] [https://www.facebook.com/DankaKomiks/?tn-str=k*F]

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