Banxico contra la Política de Crecimiento que pueda Instrumentar el Nuevo Gobierno

Banxico contra la Política de Crecimiento que pueda Instrumentar el Nuevo Gobierno

El Banco de México (Banxico) incrementó el 15 de noviembre la tasa de interés de referencia de 7.75% a 8.0%, esto ante las presiones que viene enfrentando el tipo de cambio, ante las alzas de la tasa de interés en Estados Unidos, como la volatilidad internacional de los mercados, lo que propicia salida de capitales. A ello se suman las presiones de salida de capitales que está ejerciendo el capital nacional al nuevo gobierno para que rectifique su decisión de suspender la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, como por la Iniciativa de Ley presentada en el Senado respecto a reducir las comisiones bancarias.

Por más que Banxico dice trabajar con tipo de cambio flexible desde 1995, siempre ha hecho todo lo posible para que no se devalúe. Ello responde a los intereses del sector financiero que quiere la estabilidad de la moneda del país donde invierten. Los que pierden con la no flexibilidad del tipo de cambio, como con el alza de la tasa de interés (a la cual recurre Banxico para evitar la devaluación), son los productores manufactureros y agrícolas nacionales. Éstos pierden competitividad con el tipo de cambio estable y ven incrementado el costo del crédito y de la inversión, lo que frena la actividad económica. Los consumidores y las empresas, con las mayores tasas de interés, incrementan la transferencia de recursos a favor de la banca, a costa de su descapitalización, lo que además acentúa la desigualdad del ingreso a favor de los dueños del dinero.

Banxico actúa como dique de contención para frenar cualquier flexibilidad de política fiscal, como de incremento a los salarios mínimos que se pueda presentar por parte del nuevo gobierno, ya sea en el paquete económico de 2019, o por parte de las modificaciones que establezca el Congreso de la República. Los monetaristas del banco central seguirán incrementando la tasa de interés, por lo que impiden que se retome el crecimiento económico, ya sea con la flexibilización de la política fiscal, o con el incremento de salarios para aumentar demanda.

A pesar que Banxico trata de frenar la devaluación y la inflación con el alza de la tasa de interés, no lo logra. Los aumentos de la tasa de interés (de estar en 3% a inicios de diciembre de 2015 y al pasar a un nivel de 8%9, no han frenado la devaluación, ya que la paridad cambiaria pasó de niveles de 17 pesos por dólar en diciembre de 2015, a más de 20 pesos hoy en día. Lo más grave, es la desaceleración de la actividad económica, como los mayores niveles de endeudamiento que ha originado las alzas de la tasa de interés. La inflación sigue y continuará debido al menor crecimiento de la productividad y al recrudecimiento de los problemas productivos derivados de la menor inversión que origina el alza de la tasa de interés. A ello se suman los mayores costos financieros que repercuten en aumento de precios.

El aumento de la tasa de interés incrementará la carga del servicio de la deuda del sector público, como del sector privado, dados sus altos niveles de endeudamiento. Ello obligará a mayores restricciones del gasto y la inversión para poder pagar la deuda, lo que nos llevará a un estancamiento económico y a acentuar los problemas de cartera vencida dado que el costo de la deuda crece en mucho mayor proporción que el ingreso nacional, lo que terminará desestabilizando a la banca. A ello conduce la política monetaria conducida por la Junta de Gobierno de Banxico.

Ante ello, el Congreso debe aprobar la Iniciativa de Ley de Cambio de Objetivos al Banco Central presentada por el Partido del Trabajo en la Cámara de Diputados firmada por todos los diputados de dicha Fracción Parlamentaria, donde se plantea que los objetivos de la política monetaria deben ser baja inflación, alto empleo y crecimiento económico. De tal forma, Banxico no podría estar aumentando la tasa de interés para frenar la inflación, debido a que ello estaría atentando sobre el crecimiento económico y la generación de empleo. Dicha Iniciativa obligaría a las autoridades monetarias y hacendarias a instrumentar políticas a favor del desarrollo tecnológico y productivo para incrementar productividad, reducir las presiones sobre el sector externo y compatibilizar los objetivos de baja inflación, alto empleo y crecimiento económico. Asimismo, tal Iniciativa de Ley también plantea que en la Junta de Gobierno de Banxico debe haber un representante del sector manufacturero, uno del sector agrícola, uno del sector externo, otro del sector financiero y un académico, a fin de que no sea dominada dicha Junta por puros monetaristas como ha acontecido en las últimas décadas, que solo han respondido a los intereses del sector financiero y nos han llevado a que no tengamos política monetaria a favor del sector industrial, agrícola, como para aumentar el empleo y para reducir el déficit de comercio exterior y los requerimientos de entrada de capitales. ■

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