¿Hacia la Cuarta Transformación?

¿Hacia la Cuarta Transformación?

Curioso, pero no tanto, el tiempo económico, aún neoliberal, no está para menos, sobre todo, imagino, para quienes ya probaron las mieles del presupuesto sexenal – nacional y transitaron, sin pena ni gloria, no notables, sino bastante comunes eventos, ahora tratan de constituirse como partido político para inscribirse formalmente y participar en la liza política, con el partido político que dicen, pretenden lograr, fundar, para enchufarse de nuevo a un presupuesto y, cubiertos todos los requisitos, drenar de modo totalmente institucional, en este caso, los recursos del IFE, en cada elección federal en la que puedan (o deban) contender, si cumplen los requisitos mínimos y convocan a la cantidad de electores necesarios para ello, sabia restricción democrática que bien pudiera hacer funcionar al matrimonio Calderón – Zavala, como empresario electoral, sujeto a la normatividad respectiva y sin ser, el electorado y el IFE, una mina de oro nada banal para semejantes empresarios de la política, sino una exigente institución de los requisitos requeridos para existir, sostenerse y competir en elecciones futuras. Caso contrario, no podrán competir.

Si Calderón y Zavala, con su actitud, desde hoy piensan y ven al PAN en ruinas, allá ellos, porque estamos en un tiempo en que la ciudadanía, como decía mi Profesor, es arisca y de alguna forma, observa e interviene. En este caso concreto pronto se dará cuenta si, en verdad, Calderón – Zavala, serán o no, quieren hacer o no, de sepultureros del PAN o si gracias a la democracia imperante sólo quieren “cascarear” y lucrar con la patente electoral que construyan para intervenir formalmente en política. Sin ellos, ¿qué será del PAN? ¿Decaerá, caerá o acaso, así el PAN se quita un peso de encima para poder hacer de Ave Fénix y sin esos lastres, resurgir de las cenizas?

Aún se estila decir y a lo mejor es el Presidente AMLO, quien más lo siente o debe sentir: La Patria es Primero. Pero en el caso de Calderón, metido a empresario político, a vulgarización seria: ¿la Plata es Primero? Y a darle que se hace tarde, para construir su partido político, primero renunciaría al suyo, al Partido Acción Nacional y lo hizo justo cuando estaba en plenas elecciones internas y problemáticas. ¿La salida de Felipe Calderón, ayudaría a recomponer las desavenencias internas del PAN? Ni duda cabe, Calderón más bien aprovechó la problemática ocasión para fortalecerse en lo personal y diseñarse un futuro, aunque sin iniciar de cero por tratarse, nada menos que de un panista exPresidente de México.

Como era de esperarse, el PAN llevó a cabo la renovación de su dirigencia en medio de reproches entre las distintas facciones y el anuncio de Felipe Calderón, de su renuncia a ese instituto político. Así, las elecciones internas del PAN, en lugar de recomponer las desavenencias derivadas del proceso electoral anterior, se saldan con una fractura que probablemente lleve al PAN a un declive más pronunciado que el provocado por la salida de Margarita Zavala y la fallida candidatura presidencial de Ricardo Anaya. El triunfo abrumador de Marko Cortés, apoyado por Anaya y el ex presidente del PAN, Damián Zepeda, sobre Manuel Gómez Morín, lejos de restañar las heridas entre los grupos antagónicos, los llevó a una ruptura, al parecer, definitiva. Extraño, en esa disputa ni se expusieron ni se debatieron las diferencias políticas o las de programas, sino prevaleció la rivalidad entre las facciones en disputa por controlar el partido.

Así, la falta de claridad y la pobre capacidad de convocatoria de ese sector que aspira a encabezar la oposición de la derecha ciudadana; la escisión del mayor partido opositor y el pasmo en el que sigue sumido el PRI tras obtener los peores resultados electorales de su historia, ratifican que quienes confrontaron la candidatura y el programa de López Obrador, aún no logran asimilar los resultados de los comicios celebrados el primero de julio anterior. La paradoja, los sectores políticos y mediáticos que tanto alertaron sobre los riesgos de un gobierno de Morena sin contrapesos, hasta ahora han sido incapaces de organizarse a partir de sus propuestas conservadoras.

Esto no significa que los contrapesos no existan. Por ejemplo, serían los sectores, movimientos y organizaciones populares, agraviados por los gobiernos priístas y panistas; quienes, por eso mismo, desarrollaron niveles de organización sin precedente y alimentaron expectativas ante la candidatura del próximo Jefe de Estado y se mantendrán, cabe suponer, vigilantes de que éste cumpla sus promesas de campaña. En esta transición es ostensible: la sociedad civil existe; es fuerte y actúa, pero está en otra parte y no, en todo caso, en las movilizaciones de quienes pretenden hablar a su nombre. Lo deseable: que pronto los distintos opositores, partidistas o simples ciudadanos, comprendan lo ocurrido el 1º de julio y concurran con eso a rehacer identidades, posturas y críticas, ¿y cobre realidad la llamada Cuarta Transformación del país? ■

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