Fémina, “un canto visceral y hermoso al poder histórico de las mujeres para mover el mundo”

Fémina, “un canto visceral y hermoso al poder histórico de las mujeres para mover el mundo”
Fémina es la propuesta escénica más reciente de la compañía Maracaibo Teatro que desde Alicante, España ■ FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

■ El feminismo “no es más que la búsqueda de la igualdad entre ambos sexos, entre hombres y mujeres”: Cristina Maciá Mateu

 

Fémina. Las mujeres mueven el mundo es la propuesta escénica más reciente de la compañía Maracaibo Teatro que desde Alicante, España, expone en el Festival Internacional de Teatro de Calle de Zacatecas en distintos tonos emocionales “el rol de las mujeres en la sociedad actual desde una perspectiva feminista”.

Desde la danza-teatro, Fémina constituye “un canto visceral y hermoso al poder histórico de las mujeres para mover el mundo”.

Una forma de compartir “emoción, verdad, reflexión y divertimento”; señala el texto que da presentación a la obra, que tuvo ayer su primera presentación y repetirá hoy en la Plazuela Goitia a las 20:30 horas. Mientras que el viernes y sábado funciones respectivamente en Guadalupe y Río Grande.

En entrevista para La Jornada Zacatecas, Cristina Maciá Mateu expuso que el feminismo en principio, “no es más que la búsqueda de la igualdad entre ambos sexos, entre hombres y mujeres”.

“No es ningún ataque”, y sí ha sido confundido por la falta de información, pura ignorancia y miedo a perder privilegios con “hembrismo”, adjudicado a veces a sus activistas el calificativo de “feminazis”.

Cada vez son más los varones también que se solidarizan con la causa feminista. Al respecto, Juan Carlos García Bermejo, director técnico de Fémina, observó que “el machismo también es un lastre para el hombre”.

Hay muchos de ellos que se manifiestan ya por la igualdad y las ideas feministas, de tal manera que en su caso hablar de nuevas masculinidades, “me ha resultado una palabra muy interesante y muy bonita”.

Pero Fémina no es una propuesta teatral panfletaria y justo ha querido huir de ese encuadre para trascender el filtro intelectual de los espectadores y llegar mediante la emoción hecha danza-teatro, a cualquier persona, justo aquellas que transitan las calles.

“Yo creo que a veces el cerebro está dispuesto a aceptar cosas que llegan a través del arte, que es el poder grande, enorme, que tiene el arte de transmitir, de emocionar, de trastocar cosas, de hacer reflexionar, que a veces no pasa necesariamente por ese canal intelectual si no es una cosa más de visceral, más orgánica”, dijo Maciá Mateu.

El teatro-danza observó, es un teatro muy físico cuya proyección toca directamente la fibra del espectador. Uno, que en este caso pierde ese estatus para involucrarse en un “flujo de emociones que van de nosotros a ellos y de ellos a nosotros”.

La obra abarca distintos tonos y ritmos “porque también queremos divertir; no está reñido el divertimento con el compromiso. El arte también tiene una parte de eso y el teatro de calle más”, expuso.

Hay en Fémina entonces, momentos de humor y divertimento, y otros más duros y de tensión, que han sido “una buena clave para enganchar bien con el público”, pero también de generar muchas veces la catarsis tanto de mujeres como de hombres; detonar su reflexión y también su agradecimiento.

Aquí observó Juan Carlos García que entre las reacciones de los varones no se ha registrado nunca una experiencia negativa, “no, todo lo contrario, son muchos los hombres que se acercan también a felicitarnos y darnos las gracias”.

La obra concluye con un texto y una serie de acciones físicas que ofrecen un mensaje de igualdad entre los géneros; “habla de descubrir liberaciones” juntos.

“Toda la parte final es muy optimista, positiva, abierta, bonita, muy fresca; un poco a dejar puertas al futuro y de invitar a los hombres a participar en el proceso”, dijo Cristina Maciá.

Esta es la primera vez que Maracaibo Teatro se encuentra en Zacatecas, y la primera ocasión que se presenta Fémina en México. La coyuntura es propicia justo porque el país y el estado viven un momento en que la desigualdad entre hombres y mujeres expresa su cara más violenta, el incremento de los feminicidios, ante lo cual se verifica la incapacidad de las autoridades y las sociedades todas, de detenerlos, luego que la cultura que los anima persiste.

La violencia contra las mujeres es un problema transversal que involucra a todos los países y tiene como cúspide el asesinato de mujeres, el feminicidio, expuso Maciá.

Observó que “por debajo de eso hay otra serie de capas de conflictos que parten del machismo, de una sociedad patriarcal. Yo creo que todo está relacionado. Las muertes no se producen porque sí, los asesinos de mujeres no son asesinatos en serie, no son réplicas de Jack el Destripador. Los hombres no matan a nadie más, matan a su mujer por el hecho de que es mujer, y de que es su mujer”.

Como trasfondo se encuentra la cosificación de las mujeres, de sus cuerpos y de sus almas, de su vida familiar, laboral e intelectual. Una cosificación cuya presencia en la publicidad solo es “el caso más visible”.

Ante ello, observó que lo que debe hacerse es educar para la igualdad, pues “si la gente se acostumbra, si los niños se acostumbran a que eso es así, que la mujer es un objeto para satisfacción del hombre, estamos favoreciendo que haya malos tratos, violaciones y feminicidios”.

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