Un mal augurio

Un mal augurio

Tengo el presentimiento de que no tardará más que un instante en suceder, un mínimo instante incluso…, siempre que sea el instante justo… Como una cuerda que súbitamente se rompe o una cortina que de pronto se desploma y deja al descubierto un mundo nuevo, un mundo lleno de sol y de calor. 
Kazuo Ishiguro “Los inconsolables”

 

Un mal augurio, un mal presagio, se ha convertido la transición del próximo gobierno que encabezara AMLO. La afamada Cuarta Transformación, cada día que pasa y se acerca más a su mandato constitucional, se aleja cada vez más de la esperanza generada a través de las promesas ambiciosas planteadas por AMLO. Esperanza que fue depositada por millones de mexicanos en un proyecto utópico de nación. Un gran porcentaje de esos simpatizantes poco a poco conforme el presidente electo va manejando la agenda nacional, van cayendo en una realidad de la “izquierda” que le apostaron para gobernar.
Con la confianza depositada en las urnas de 30 millones de mexicanos, idealizaron un panorama totalmente diferente al que se está mostrando el día de hoy. Entre más nos acercamos al 1° de Diciembre, día de la lamentable ascensión al poder de AMLO; más crece la incertidumbre y el miedo entre estos mexicanos que visualizaron en su liderato el cambio necesario que ocupa el país. Ven con decepción, como la “izquierda” está manejando con imposición y no con inclusión los intereses más importantes de la nación.
Tal pareciera que nuestro futuro presidente y sus secuases, estén desechando por completo la gran oportunidad de llegar a un escenario inmejorable para realizar lo prometido, la promesa de ser un gobierno de antología.
Temas como el NAICM está siendo el augurio y la piedra angular de un mal plan de gobierno, esto propicia la amplia posibilidad de que abran lo antes pensado la puerta de salida a un proyecto de nación que no creo tenga viabilidad alguna para una posible reelección. Por ejemplo, la afamada “consulta ciudadana” que en estos momentos está siendo la mayor polémica que enfrentan, es la razón principal del descontento de muchos mexicanos que apostaron a este proyecto de gobierno. La dinámica de la participación ciudadana propuesta por AMLO como base principal para la toma de decisiones, se ha convertido de ser una herramienta democrática, a ser la piedra en el zapato que ocasione iniciar con el pie izquierdo una evidente falta de congruencia y visión a futuro para el plan racional de gobierno.
Esta gran polémica que gira entorno a un proyecto propio del sexenio saliente, inicio desde que se anunció la metodología de aplicación junto con la designación del grupo imparcial y ventajoso que coordinara las mesas de trabajo que estarán ubicadas en más de 500 municipios en todo el territorio nacional. Un grupo a modo y simpatizante de AMLO, será el encargado de contabilizar y entregar los resultados públicos de un ejercicio ilegitimo de democracia participativa. Con un árbitro totalmente vendido y una balanza totalmente inclinada hacia un lado, evitan que se genere una verdadera participación ciudadana, con reglas claras en un juego que debería ser limpio y vinculante entre los ciudadanos.
Dejar de lado instituciones como el INE para la aplicación correcta de esta herramienta democrática y nos ayude a tomar la mejor decisión como país, es una razón más para que dudemos por completo la certeza de sus resultados. Pero no solo el tema del NAICM es la única ancla lanzada al mar de problemas que tendrán que lidiar si quieren avanzar firmes a esa afamada 4° Transformación. Temas importantísimos como el de la próxima estrategia de seguridad, la reforma educativa, el tren Maya y la descentralización de las dependencias federales entre otros, están siendo motivos de peso para generar fuertes discusiones entre simpatizantes y opositores que solo marcan más la evidente polarización del país que aleja más a su propia reconciliación.
PARA FINALIZAR:
Debatiendo el tema del próximo ejercicio de consulta con un buen amigo que es fiel seguidor y simpatizante de AMLO, entre el acalorado debate me recomendó que no tuviera miedo al ejercicio de la participación ciudadana, que no temiera al cambio del nuevo régimen de gobierno; a lo que le respondí con firmeza y claridad: “no le temo ni a la consulta ciudadana, ni le temo al nuevo régimen de gobierno; a lo que si verdaderamente le temo, es a la imposición y autoritarismo que vienen demostrando en este corto tiempo y que van evidenciando cada vez más su falta de capacidad para gobernar un país”.
AMLO hizo dos promesas importantes las cuales declaro públicamente hará efectivas en el primer día de su gobierno; 1 duplicar el crecimiento de la economía nacional y 2 no aumentar, salvo por la actualización inflacionaria, el precio de la gasolina. De no cumplirlas, estoy seguro, serán razones de peso para que su gobierno salga derrotado en el próximo ejercicio democrático (refrendo) que definirá el término o continuación de su intento de gobierno en México.

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